David tuvo un hijo llamado Absalón a quien se le apoderó la maldad y en quien ya no había una buena voluntad, sino que se convirtió en un monstruo de maldad, no en un buen hijo. Pensó que era más capaz que su padre restándole a su padre su reino, su justicia y su valentía. Se hizo un hombre prepotente, su vida se convirtió en una de traición y de infidelidad hacia David, su padre. En Absalón no había sentimientos de ser bueno porque, en él no había esa capacidad ya que el diablo lo poseía. Se deformó todo su pensamiento y sin control las manos le iban hacia la muerte, hacia la destrucción. El corazón de David, aunque él era un hombre muy valiente y quien más había luchado por Israel, que vivía en justicia logrando tener un ejército organizado y unas naciones que se le doblegaron, ahora se le había ido la valentía, el carácter, la determinación, haciéndose pequeño ante todo aquel mal pensamiento de un hijo en su contra. Fue algo terrible en la vida de David, el escogido rey de Israel.
Absalón, a quien el mal lo fue tomando llevó al hombre escogido a ser un hombre insignificante y lo puso a huir. Absalón había hecho que su imperio de maldad fuera más fuerte que el reino que David ya había levantado. David se hizo nada y comenzó a huir de su propio hijo. Pero, en su atribulada vida David se refugió completamente en Dios, quien es nuestro sustento y donde ponemos nuestras fuerzas. Dios tomó nuestras vidas y es en Él donde debe estar nuestro refugio. Cuando estamos atribulados la confusión llega, nos abate el dolor y éstos quieren llegar para disponer y reinar en nuestras vidas. Entonces se turban nuestros pies y no podemos ir por el camino de la verdad. Es cuando todo lo que hablamos y pensamos esta en medio de la confusión y de ahí el engaño.
Pero, Jehová no se olvida que hemos creído en Él y nos libra en su justicia. Él demanda de nosotros fe. Si Jehová no nos escucha, ¿qué vamos a hacer?, porque con nuestra capacidad no podemos vencer. Sin la fuerza de Jehová no podemos vivir. El hombre vive luchando para obtener y poseer, pero la vida es muy rápida. A Dios le tenemos que hablar con el corazón, con sencillez. No podemos impresionarlo con grandes palabras, porque es con sinceridad que tenemos que convencer al Dios vivo. Cuando oramos en el Espíritu la oración es sencilla, porque es llegar a Él que es muy sensible. Le hablamos a Dios y lo convencemos.
No es posible que el Señor permita que su honor sea mancillado. Eso implicaría que los que confían en Él serían avergonzados. Si nuestra confianza fuera en un hombre en la tierra la salvación del hombre fuera incierta. Dios es el único que es poderoso. Rogamos en el nombre del Señor porque en Él está nuestro refugio, descanso, confianza porque la vida es un hilo que se corta de nada. A veces, nos damos el lujo de ser infieles, carnales, de amar a Dios cuando nos conviene. Aunque estemos en la red del cazador, por ser sus criaturas, el Dios Omnipotente cortara todos los inconvenientes que puedan llegar a nuestra vida. Dios no está en ninguna red como las que nos amarran a nosotros.
Se le debe entregar al Señor todo nuestro espíritu ahora, como si hoy fuera el día en que partamos con Él. Nosotros no podemos vivir el día en vanidades ilusorias, soñando para mañana, cuando el día para Dios es hoy. Triste es cuando amamos las vanidades de este mundo, cuando todo eso es tan pasajero. Siempre nos fijamos en todo lo que es vanidad, cambiemos nuestra mirada. El hombre en la tierra vive basado en una ilusión y hace de sus riquezas sus dioses, pero la fe en Jesús es un refugio para el justo. Nuestra fe debe ser en el Señor y no en lo que poseemos. A veces, pensamos que confiar en nuestras vanidades sería la solución, pero no es así. Nuestra alma debe confiar y descansar en el que nos ha llamado. El confiar en Jehová es para el justo. Todo pasa. David decía: "Me gozaré y alegraré en tu misericordia." Nuestra ganancia está solamente en su misericordia. Ganemos con Dios siempre. El nos dio a su Hijo para que permanezcamos y obtengamos victoria y su salvación. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Como Lo Fue Para David, Dios Es Mi Unico Refugio
Salmos 31:1-16
“Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio.”
Cuando Absalón se levantó contra su padre, el rey valiente de Israel se hizo pequeño y comenzó a huir. Pero en su vida atribulada, David se refugió completamente en Dios, que es nuestro sustento y donde ponemos nuestras fuerzas. Estos son los puntos para la semana.
- Absalón se llenó de maldad y se hizo prepotente; su vida fue traición e infidelidad hacia su padre. Aquel mal hizo que David, el escogido, perdiera la valentía, el carácter y la determinación.
- Cuando estamos atribulados, llegan la confusión y el dolor queriendo reinar en nuestra vida. Se turban los pies, no podemos ir por el camino de la verdad, y de ahí viene el engaño.
- Jehová no se olvida de que hemos creído en Él, y nos libra en su justicia; pero demanda fe. Sin su fuerza no podemos vivir, porque con nuestra capacidad no podemos vencer.
- A Dios hay que hablarle con el corazón y con sencillez. No lo impresionamos con grandes palabras: es con sinceridad que se convence al Dios vivo, y la oración en el Espíritu es sencilla.
- Si nuestra confianza estuviera en un hombre, la salvación sería incierta. Aunque estemos en la red del cazador, el Dios Omnipotente cortará todos los inconvenientes, porque Él no está atrapado en ninguna red.
- Hay que entregarle al Señor todo nuestro espíritu hoy, como si hoy partiéramos con Él. No vivamos en vanidades ilusorias soñando con mañana: nuestra fe debe estar en el Señor, no en lo que poseemos.
- Todo pasa. Como David, digamos: «Me gozaré y alegraré en tu misericordia». Nuestra ganancia está solamente en su misericordia; Él nos dio a su Hijo para que permanezcamos y obtengamos victoria.
Esta semana, en tu oración de cada día, entrégale a Dios con palabras sencillas y sinceras la situación que más te angustia, y dile como David: «Tú eres mi refugio».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
David Huye de Absalón
Salmos 31:1-16
Para leer en voz alta con los niños
“Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le dice a Dios que Él es su roca, su castillo y su lugar seguro, y le pide que lo saque de la trampa que le prepararon. El estudio cuenta que David, el rey valiente, tuvo que salir huyendo de su propio hijo Absalón.
- Absalón dejó que la maldad lo dominara. Se creyó mejor que su papá, le fue infiel y quiso quitarle el reino. La maldad lo llevó por un camino de destrucción.
- David era un rey muy valiente, pero esta vez se sintió pequeño, triste y con miedo. Hasta los más valientes pasan días difíciles.
- Entonces David corrió al mejor escondite: Dios. Cuando tengas miedo o estés triste, Dios también es tu refugio, tu roca y tu castillo.
- No necesitas palabras difíciles para orar. Háblale a Dios con sencillez y con sinceridad, como le hablas a alguien que te quiere mucho.
- Si confiamos solo en personas o en cosas, podemos quedar mal. Los juguetes y el dinero se acaban; solo Dios no falla.
- Aunque alguien te ponga una trampa, Dios es más fuerte y te puede librar. David terminó alegre, cantando que Dios había visto su tristeza.
¿Qué cosa te da miedo o te pone triste?
Esta semana, cada noche, cuéntasela a Dios con tus propias palabras y dile: «Tú eres mi refugio».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
