Mega Zoé
Estudio #0594Iglesia en las casas

Me Aseguraré De Haber Nacido Del Espíritu Santo Para Entrar Al Reino De Dios

Me Aseguraré De Haber Nacido Del Espíritu Santo Para Entrar Al Reino De Dios enseña a vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

Nuevo TestamentoJuanSEMANA DEL 2 @ 8 DE JUNIO DE 20096 min lectura

Dios ha hecho mucho bien en la tierra. Jesús no era un hombre más. La clase de vida que vive Dios es la eterna. Pero, Dios no quiere hacernos eternos ahora en la tierra porque esto sería fatiga a la carne, nos hará eternos cuando seamos levantados en el rapto y en la resurrección. Nos congregamos para buscar la vida eterna que tendremos en el aquel gran día. Sin embargo, podemos decir que por haber creído ya somos participantes del llamado de Dios a ser eternos. Entrar a la vida eterna es llegar a participar de la vida que es en Dios. Él es eterno y todo aquel que es nacido de nuevo también lo debe ser. Debemos batallar y luchar para ver las cosas tal cual son. Nosotros podemos decidir si nos quedamos sin ella o queremos esa eternidad juntamente con Dios. Es estar por encima de todo eso que es humano y pasajero para entrar en el gozo y la paz que es en Dios. Todo aquí es pasajero y dejará de ser. Busquemos participar de la vida eterna.

No se pude entrar en esa íntima comunión con Dios a menos que le ofrezcamos el amor y la obediencia que le debemos. Esa entrega, devoción y obediencia a Dios se la debemos todos los humanos. Pero, lo menos que nos gusta es ser obedientes a Dios porque tenemos muchos argumentos que lo impiden. Si amamos la vida eterna sabemos que para ser introducidos en ella le tenemos que demostrar a Dios nuestro amor, devoción y obediencia. La vida eterna nos llegó como un regalo por haber nacido de nuevo cuando reconocimos nuestro pecado. Al nacer de nuevo es que somos libres de la condenación y esto se nos ofrece por el amor de Dios.

Repetimos, entrar al reino del cielo, ser hijo de Dios y participar de la vida eterna depende y es producto de la obediencia a Dios, pero para eso hay que nacer de nuevo. Podemos tener la iglesia como un estilo de vida, pero pertenecemos al reino solo si nacemos de nuevo. Estar en la iglesia es porque hemos nacido de nuevo y se ha producido un cambio en nosotros. El agua es propia para el bautismo, que es nuestro deber. Marcos 16: 16 Es una limpieza completa de cabeza a pies, eso es nacer de nuevo. Cuando nos convertimos cambiamos totalmente, pero "ay" del que no lucha por esa vida nueva que Dios le ofrece.

Cuando Jesús toma posesión de nuestra vida y lo amamos con todo nuestro corazón cambiamos; Él es el autor del cambio radical en nuestras vidas. Nacimos otra vez, pero de arriba por la obra del Espíritu Santo quien es el símbolo del poder. Él no es nada débil, en Él no hay flaqueza sino que se manifiesta sobre la tierra con poder. Al fin y al cabo por lo que debemos luchar es por la vida eterna. Jesús no solo toma posesión de nuestros pecados pasados sino que entra con tal poder que nos permite ser lo que por nosotros mismos no podemos ser. Solo somos capaces de arruinar nuestras propias vidas. Nuestra naturaleza carnal sirve solo para arruinarnos. El agua y el Espíritu representan la limpieza y la fortaleza del poder de Cristo quien borra nuestra vida pasada.

Si nosotros vivimos en la carne vamos a cosechar carne, pero si vivimos en el Espíritu entonces seremos personas espirituales. Cuando vivimos en el Espíritu nuestra carne no tiene importancia en nosotros. Hemos decidido vivir en el Espíritu y ponemos nuestra naturaleza carnal en la cruz, porque la hemos crucificado juntamente con Cristo. El ser humano es nada más que carne y por eso todas las posibilidades se limitan. La carne por sí misma no puede salir de tantas frustraciones y del fracaso. El mundo vive bajo afán y desesperación, es incapaz de hablar de la vida eterna. La esencia misma del Espíritu es un poder y una vida que está por encima de la vida y el poder humano. Cuando el Espíritu toma posesión de nosotros la vida derrotada se torna en victoria.

La naturaleza del fracaso, que es la carne destruye todo. El Espíritu es poder y del Espíritu es que tenemos que nacer. Nacer de nuevo es experimentar un cambio, un renacimiento. La carne lleva a cosas que avergüenzan. Este cambio se produce mientras más vamos amando al Señor y lo dejamos entrar en nuestro corazón. A veces, según pasan los años el amor en algunos, en vez de crecer mengua y la carne se luce. Si se nos ha perdonado el pasado y el Espíritu nos capacita para el futuro, entonces podemos aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas. El que vive en el Espíritu sabe que el futuro no le pertenece. Es el Espíritu quien nos quiere guiar. El Espíritu sabe lo que el Padre quiere darnos en el presente y en el futuro. Al pasar el tiempo debemos llegar a alcanzar la perfección en nuestras vidas. Nosotros decidimos si nacemos del Espíritu y si lo hemos hecho, ya hemos llegado a ser ciudadanos del cielo y entrado a la misma vida de Dios.

Cuando se vive en el Espíritu se puede aceptar la voluntad de Dios en nosotros. Se es guiado por el Espíritu, se conoce la voluntad de Dios en nuestras vidas y eso produce paz. A veces, queremos la voluntad de Dios cómodamente, pero en muchas ocasiones hay lágrimas, dolor, traición y mentira. El que no nace del agua y del Espíritu no puede nacer en el reino de Dios. Para entrar hay que nacer de nuevo, se producen "dolores de parto." Él nos hace caminar con su poder para guiarnos, dirigirnos y formarnos paso a paso, día a día a lo que Él quiere. Él todo lo entiende, lo conoce y nos hace ver, conocer a nosotros. Él sabe lo que nos conviene. Nos redarguye, mueve y nos hace entender para que seamos personas de mucha mejor calidad. Cuando alguien es nacido de nuevo recibe una nueva naturaleza y es hecho apto para el reino de Dios. Cuando hemos nacido de nuevo no volvemos a tocar el pecado.

Para ser espiritual es necesario nacer del Espíritu. El alma es una sustancia espiritual, pero muy dominada por la voluntad carnal desde la caída del hombre. Nuestra alma tiene que morir para nacer del Espíritu. Nunca volveríamos atrás si estuviéramos llenos del Espíritu. ¿Qué comunión cabe entre Dios que es Espíritu y una alma de corrupción carnal? Ninguna. La regeneración por el Espíritu Santo es una operación en la vida. El Espíritu Santo regenera, hace a uno de nuevo, reforma, mejora, no se va por detrás sino de frente. Es obvio que el hombre espiritual, un hijo de Dios nace del Espíritu. La naturaleza de este cambio es ser hechos espirituales, lo produce el Espíritu en los que son regenerados. Somos injertados en Cristo; hechos nuevos solamente por el Espíritu.

Romanos 6:12, 8:17 y 2 Pedro 1:4 Se debe andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de la carne porque ahora somos de naturaleza divina. La iglesia es algo más que un estilo de vida. En lo más escondido nuestro está el Espíritu Santo, está en nuestras intenciones, está cuando hablamos con los nuestros. No dejemos que nos gobierne la carne, pues lo que no podemos dominar nos dominará a nosotros y entonces será la tristeza y el crujir de dientes. Vivamos en el Espíritu y obtengamos el poder de Dios, la paz y el gozo de Dios. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz