Al creyente le concierne conocer lo que es justo. Ser justo no es lo propio del ser humano porque los hombres viven siempre para sí mismos. No es de los hombres en la tierra vivir en justicia y caminar el camino del justo. Al hombre le concierne, le pertenece la responsabilidad de conocer cuál es el camino por donde debe conducirse. Esa es la medida de Dios, por eso en nuestro caminar debemos dar esa medida tal como Él la desea. La justicia que hacemos en la tierra Dios nos la devuelve. Muchas veces, nosotros los creyentes actuamos no como justos sino favoreciendo la causa de aquel o del otro y lo justo no lo hacemos. Nuestro problema es que siempre queremos lucir bien y por eso no hay una medida justa. No se puede vivir conforme al hombre de la tierra sino a lo que es justo, según Dios.
Dios nos llamó para ser justos, no según lo que pensamos nosotros sino según lo que piensa Dios. Para ser justos hay que estar dispuestos a tener el pensamiento de Dios. Cuando somos conocedores de la Palabra de Dios y mientras más conocemos su pensamiento más viviremos en justicia. Es un deber el ser justos, por tal razón debemos conocer cómo es que debemos caminar. No debemos hablar lo que pensamos sino lo que concierne al justo. Como pueblo de Dios necesitamos conocer lo que es justo. A veces, hablamos conforme o de acuerdo a como habló aquel o el otro, pero nos es necesario ver las cosas como deben ser. Cuando no pensamos o vivimos justamente hacemos mucho daño. Nos gusta vivir las cosas fáciles y suaves y no detenernos a pensar en si somos útiles. Si vivimos así nos convertimos en inútiles en cuanto a lo que debe ser el camino justo. ¡Cuidado!
A veces, pretendemos ver la justicia solo para nosotros, pero así no somos justos. Es propio de los hijos el ser justos con su familia, pero ser justo es para serlo con todos los que nos rodean. La persona que no vive justamente nunca va a acostumbrarse a suplir las necesidades de otros. Dios no nos da ningún don si todavía no sabemos compadecernos de nadie. Por no conocer lo justo en la tierra es que se fracasa.
Deuteronomio 16:20 La promesa para el justo es que heredará la tierra. ¿Qué nos toca hacer? Jehová reclama de nosotros que seamos justos, por eso debemos saber qué es lo que nos corresponde hacer. A veces, según pasa el tiempo algunos justos se anulan. Si no sabemos ser justos con los hermanos creyentes, entonces cómo vamos a dar a cada uno lo que es justo. Nosotros somos un estuche; Dios pone en nosotros el vivir y obrar en justicia, pero si todavía nos tienen que empujar para hacer las cosas, así no podemos ayudar a nadie. El impío sabe cómo debemos actuar. Justicia pide y demanda Dios de nosotros. Seamos justos, demos la medida que debemos dar conforme a lo que Dios quiere.
Salmos 82:3 Defendamos al débil. Muchas veces no se le toma el peso que tiene el ayudar al débil y se vive burlando a los demás. Bueno es tener en estima a todos los que nos rodean, por eso nos entregamos a ellos, les amamos, nos compadecemos. Son pocos los que se dan por el débil, el huérfano y el afligido. Es justo que al débil se le dé fuerzas, al afligido consuelo y al huérfano lo que necesita. El detenerse y ver la necesidad no es propio del hombre. Todos debemos saber lo que es justo. Aquellos a quienes se le da el poder de hacer bien a otros tendrán que rendirle cuentas Al que le confirió ese poder. Aquel que se le otorga un gran privilegio de hacer bien en el camino del justo debe ser como un padre para el necesitado. Detengámonos y pensemos si estamos haciendo lo justo, haciendo lo que nos corresponde; el tiempo dirá. Hay quienes no pueden escapar y luchar por sus propios medios y esos nos necesitan. ¿Cómo la iglesia se podrá mover en compasión por otros? ¿Donde se hallará la compasión sino es en hombres y mujeres que sus ojos se les abran para tener compasión? Esto viene por el Espíritu. Al que desfallece no se le puede reclamar nada; hay que darle todo sin esperar nada a cambio.
Vivir de una manera justa es mejor que la supuesta devoción que a veces se pretende demostrar. Hay una medida de justicia que Dios nos pide para hacerla en secreto, no en público. Hay deberes nobles que muchas veces se hacen en silencio. La iglesia de Jesucristo carece de deberes nobles porque no hay hombres y mujeres que caminen haciendo la justicia de Dios en la tierra. Cuando no se es justo se deja ver la crueldad que hay adentro. Nos concierne el saber ejecutar lo justo.
Romanos 13:7 Demos a cada cual lo que le corresponde. Si somos personas justas paguemos a todos lo que le debemos. El camino del justo es para hacer justicia toda la vida. El hombre justo le debe respeto a la demás gente. Cuando no hemos obrado justamente nuestro fracaso se ve en la iglesia, en los nuestros. Cuando tampoco somos capaces de dar honra es porque no se ha vivido en justicia. Nos concierne ser hombres y mujeres justos en todo lo que esté a nuestro alrededor; eso no nos resta sino que al contrario deja ver manifiesto a Dios en nuestras vidas. Nosotros decidimos al fin y al cabo, si la Palabra encuentra cabida en nosotros y conociendo lo que es justo vivimos haciendo la justicia que Dios desea ver. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
