Mega Zoé
Estudio #0629Iglesia en las casas

Te Ruego Por Amor(Pablo)

Este estudio llama a atender la Palabra de Dios y recibir y extender el perdón.

Nuevo TestamentoFilemón5 min lectura

Un Pablo muy cansado y un tanto solo, deja ver en su andar que no hay nada mayor que el amor. ¡Cuánta grandeza cuando predicaba y tenía a las multitudes detrás de él! Pero un día todo se terminó para Pablo y entró a prisiones en Roma lejos de su tierra. Claro está, a Pablo no se le acaba el deseo de trabajar en la obra y de hacer la voluntad de Dios, pero ahora entiende que ser apóstol era una honra, como lo podemos ver en Romanos 1:1 y en 1 Corintios 1:1. "…Pablo, llamado a ser apóstol…" También lo expresa en Romanos 11:13 diciendo, "…yo soy apóstol a los gentiles,…" En 1 Corintios 9:1 dice; "¿no soy apóstol?", etc. Pero, ahora que está más viejo, decía: "…te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora además, prisionero de Jesucristo,". ¡Ay!, si como el apóstol Pablo pudiéramos tocar tierra y dejáramos nuestras vanidades y también dijéramos: "…te ruego por amor."

Puede ser que aquí Pablo tuviera unos 45 a 50 años, así que no era anciano sino un hombre experimentado en quebranto del orgullo. Era alguien que había entendido que de toda gloria que pueda llevar un hombre, lo mayor y lo único que será eterno es el amor que posea. Porque todo pasa. Pablo siendo apóstol se podía detener en algún momento, pero el amor no. Por tal razón, a Filemón Pablo le exige, le ruega por amor recibir a Onésimo, un ex esclavo de Filemón que se había convertido a Cristo en la cárcel. Le deja saber a Filemón en esta carta que la razón de enviárselo es que ya Onésimo no era inútil, sino que por su encuentro con Cristo, ahora se había hecho un hombre útil en la obra y en la vida de Pablo. Es como si le escribiera a Filemón diciéndole: "Te remito este caso de Onésimo a ti, Filemón para que si le juzgares des sobre él un veredicto que esté de acuerdo con el amor que le debes tener".

El amor es lo que se debe tener para poder hacer el bien a todo el que se pueda. No se puede vivir en riñas, en papel de heridos para buscar venganza y desquite. Te pregunto: ¿Dónde está el amor que debes tener para los tuyos? ¿Para aquel y para el otro? El gran historial antiguo de Onésimo no fue lo que le preocupó a Pablo, porque él vio en aquel esclavo lo que Dios hace en las vidas. En el versículo 12 le dice a Filemón: "tú pues, recíbele como a mí mismo…" Vemos que cuando le envía a Onésimo es como si le estuviera enviando un pedazo del corazón de Pablo. Así que, Onésimo le fue muy querido a Pablo. En aquellos meses Onésimo amó a Pablo como a un padre y Pablo lo amó como a un hijo, llamándolo en el versículo 10, "…mi hijo Onésimo." Lo engendró, le dice, porque le llevó a Jesucristo haciéndole creer y nacer de nuevo, eso es tan importante como haberlo traído al mundo. Pablo llegó a suplicar a Filemón por aquel hombre. Lo hace por amor, dejando a un lado la autoridad que le daba su apostolado por habérselos ganado a ellos, quienes también le eran hijos. Es el amor el que suplica. Muy diferente a la grandeza y al orgullo que demandan sus derechos. Pablo quería quedarse con Onésimo, pero lo devuelve a Filemón para no hacer nada sin su consentimiento. Quería que volviera a Filemón como hermano en la fe, ya no como esclavo pagano. Pablo quería que Filemón entendiera que Onésimo era hijo y que se había arrepentido de su vida pasada creyendo en Cristo.

Al hombre no le es fácil perdonar lo que Dios le perdona a otro hombre. Le hacemos ver a la persona que no estamos dispuestos a otorgarle otra vez nuestra confianza. Muchas veces es así porque se piensa que uno es más recto que los demás. ¡Pobres, cuando no amamos como el Señor y como Pablo! Ahora, Pablo le rogaba a Filemón que recibiera a Onésimo, ya no como esclavo sino como más que esclavo, como si recibiera a Pablo mismo que se lo ganó. Sabemos de Pablo, uno que nunca había vuelto atrás, que no había hecho pecado y siendo un hombre santo, ahora injustamente estaba con cadenas en una cárcel. Tal vez Onésimo se merecía la cárcel, pero Pablo era santo. Así que le pedía a Filemón que recibiera a Onésimo como a él, como si fuera igual de íntegro, santo, sin culpa de nada; así es el amor. Le pidió que lo recibiera bajo las mejores condiciones que las que antes Onésimo jamás había conocido. Pablo le hace saber a Filemón que ya no sería la acostumbrada relación de amo y esclavo, sino que Onésimo era ahora más que un esclavo, era un hermano amado en el Señor.

Pablo también quería que Onésimo, que le tenía temor a Filemón, ahora su temor le quedara reemplazado, por motivo del amor. Pablo había disfrutado a Onésimo como hermano, había gozado de esa comunión de hermanos en la fe. Pero, ya no lo tendría en Roma con él en su compañía en la cárcel. Ahora, lo que por amor Pablo estaba dispuesto a tener como pérdida, para Filemón sería ganancia. Ya Onésimo era un hombre limpio de pecado y puro; en este envío ganaba Filemón y perdía Pablo porque así es el amor. Así era el amor de Pablo, que es como si le dijera a Filemón: "Recibe a Onésimo como hermano amado, él lo es para mí que lo he visto arrepentirse, cambiar y crecer. Cuanto más lo será para ti cuando lo veas pues sabes como era él. Verás el cambio que ya no te será infiel, ni ladrón, ni astuto sino que te será fiel, gozarás de tenerlo sirviéndote como hermano en el Señor. Si eres mi compañero y conoces al Señor sabes de lo que te hablo, del amor hacia el Señor. Recibe a Onésimo como a un hermano amado." Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz