Hay que ver el cuadro de la reacción de los discípulos al saber que a Jesús le había llegado la hora de ir a la cruz. Pronto el corazón les iba a colapsar, pues todo ese mundo que giraba al lado de Jesús terminaría. Ahora el caos los iba a cercar. Hay momentos en que lo único que podemos hacer es creer y aceptar, aunque no podamos entender nada. Si en el momento más oscuro creemos que de alguna manera hay un propósito en la vida y que es un propósito de amor, entonces hasta lo insoportable se hace soportable.
Jesús les dice: "Creed en Dios, creed también en mi" Es mantener una fe serena en medio de las tormentas de la vida. Cuando hay turbación se refleja en el rostro. Eso era lo que les sucedía a los discípulos. Hay un gran problema y la tribulación pareciera inundarnos. Cada día a los discípulos del Señor se les añadía más tribulación que gozo. Aquellos hombres pensaban que no había un fin para tantas persecuciones y tantos problemas grandes. Jesús lo sabía muy bien, que mientras Él estuviese los alentaba a ellos y caía sobre Jesús todo. Pero, al Jesús marcharse caería sobre cada uno de sus discípulos la persecución. Los doce discípulos eran hombres comunes y de todo lo que Jesús les había librado estando junto con ellos de ahora en adelante tendrían que enfrentarlo solos.
Jesús entonces les habló del futuro. Hay descanso en la confianza segura de una feliz eternidad en las mansiones celestiales. Uno cobra ánimo al mirar hacia arriba, aunque tengas las terribles pruebas, pues qué vamos a hacer. Aquello que tenemos al frente no lo podemos evitar. ¿Y qué? Jesús les dice: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay." En el cielo hay muchas moradas. Jesús era claro, les habló del dolor, pero en estos versículos les dejó ver la gloria que tendrían al vivir con Él en el Reino de Dios. Esto que se vive ahora no es la vida eterna, no te apegues ni estés tan aferrado a ello, fíjate bien, tu morada debe ser en el cielo. Hay muchas mansiones, si no fueran muchas Jesús lo hubiera dicho. Jesús era muy claro con los discípulos. Él nunca les tendía engaño alguno, ni lo haría para ellos ni para ti hermano.
El amor que Jesús nos tiene es demasiado grande como para engañarnos. Jesús dijo: "Voy, pues a preparar lugar para vosotros." Jesús se marchó al cielo para prepararnos un lugar, para tomar posesión de nuestro lugar. Él es nuestro abogado para asegurarnos la posesión del título de propiedad. Allá hay todas las provisiones necesarias y convenientes para que nuestra futura mansión sea del todo cómoda y estupenda. Cuida tu vida en hacer su voluntad, en vivir una vida piadosa como ese creyente puro para Él. Aquí tu puedes estar pecando y nadie saberlo, pero ¿Dónde quedará tu eternidad? Bien puedes hacer en arrepentirte y volver a hacer el mismo pecado y arrepentirte una y otra vez, pero ¿cuál entonces habrá sido tu provisión para esa futura mansión? No hagas tal cosa, siembra y trabaja para la eternidad.
I Pedro 1:4-6 Nuestra herencia viene de Dios, pero decía Pedro que seremos afligidos en diversas pruebas. Pedro lo sabía muy bien porque se lo había dicho Jesús, lo había vivido en diversas ocasiones. Tienes una herencia reservada en los cielos para ti, nadie te la puede quitar. Jesús está allá donde esa herencia te espera, entonces, ¿quién te la puede arrebatar? Tribulación, prueba, dificultades, persecuciones, escasez, traición, dolor, potestades; ninguna de estas cosas. Te aseguro que esa herencia está reservada para ti, pero nos será necesario ser afligidos en diversas pruebas. Somos guardados por el poder de Dios mediante la fe. Frente a nuestros enemigos somos guardados por Dios. Nadie nos puede hacer que perdamos las mansiones que Él tiene preparadas para nosotros quienes creemos y perseveramos en Él. Nos alegraremos con tanto bienestar que tendremos que todo lo que padecemos ahora quedará pequeño. Nadie puede frustrar lo que Cristo ha preparado para nosotros, nadie. Con Él estamos guardados siempre. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Me Apegaré A Lo De Ahora, Todavía No Es La Vida Eterna, Mi Morada Está En El Cielo.
Juan 14:1-4
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”
Cuando a Jesús le llegó la hora de la cruz, el corazón de los discípulos estaba a punto de colapsar. Jesús les habló del futuro: lo que se vive ahora no es la vida eterna, y nuestra morada debe estar en el cielo. Estos son los puntos para la semana.
- Hay momentos en que lo único que podemos hacer es creer y aceptar, aunque no entendamos nada. Si en lo más oscuro creemos que hay un propósito de amor, hasta lo insoportable se hace soportable.
- «Creed en Dios, creed también en mí» es mantener una fe serena en medio de las tormentas. Los discípulos eran hombres comunes, y lo que Jesús cargaba por ellos ahora tendrían que enfrentarlo solos.
- Uno cobra ánimo al mirar hacia arriba. Jesús les habló del dolor, pero también de la gloria de vivir con Él. Lo de ahora no es la vida eterna: no te aferres a ello.
- Jesús nunca tendió engaño a sus discípulos, ni lo hará contigo. Su amor es demasiado grande para engañarnos: si no hubiera muchas moradas en la casa del Padre, Él lo hubiera dicho.
- Jesús se fue a preparar lugar y tomar posesión de nuestra morada. Cuida tu vida haciendo su voluntad: aquí puedes pecar sin que nadie lo sepa, pero ¿dónde quedará tu eternidad?
- Arrepentirse y volver al mismo pecado una y otra vez no es provisión para esa mansión futura. No hagas tal cosa: siembra y trabaja para la eternidad.
- Tienes una herencia reservada en los cielos que nadie te puede arrebatar, aunque seas afligido en diversas pruebas. Somos guardados por el poder de Dios mediante la fe, y todo lo que padecemos quedará pequeño.
Identifica una cosa de esta tierra a la que estás demasiado aferrado, y entrégasela al Señor en oración, recordando que tu morada está en el cielo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Una Casa con Muchas Moradas
Juan 14:1-4
Para leer en voz alta con los niños
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: no tengas miedo, confía en Dios y en Jesús, porque en la casa de Dios hay lugar para ti. Jesús se fue al cielo a prepararte un cuarto en esa casa grande.
- Los discípulos estaban tristes y asustados porque Jesús se iba. Jesús les dijo: no se turbe su corazón. Cuando tienes miedo, puedes creer en Dios aunque no entiendas lo que pasa.
- Jesús nunca dice mentiras. Si en el cielo no hubiera lugar para nosotros, Él nos lo hubiera dicho. Podemos creerle a Jesús siempre.
- Imagina una casa enorme con muchos cuartos, y uno tiene tu nombre. Jesús está preparando ese lugar para los que le aman y le obedecen.
- Las cosas de aquí, como juguetes y pantallas, se rompen y se acaban. No te apegues tanto a ellas: lo más importante está en el cielo.
- Cuidado: puedes hacer algo malo sin que nadie te vea, pero Dios sí lo ve. No sigas pidiendo perdón y repitiendo lo mismo: obedece de verdad.
- Nadie te puede quitar lo que Dios te guarda en el cielo. Aunque pases cosas difíciles, Dios te cuida y te guarda.
¿Cómo te imaginas tu lugar en la casa de Dios?
Esta semana, cuando algo te dé miedo, di en voz baja: «No se turbe mi corazón, yo creo en Jesús».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
