Es fácil para algunos cristianos estar corriendo detrás de las "grandes teologías", de las maravillas modernas de los predicadores de hoy día, especialmente los de la televisión. Se quedan los oyentes absortos en sus cómodos asientos en cuestiones y asuntos que no son de suprema importancia para sus almas. Entendamos que la vida es demasiado breve y los que queremos hacer la voluntad de Dios estamos muy ocupados en los asuntos serios del reino de Dios. No estamos dispuestos a malgastar la mente y el corazón en lo que no va a ayudar a formar nuestro carácter. Tu persona es lo importante, tú debes cuidar de ti y de la doctrina. No desperdicies tu tiempo en tantas bobadas. Me quedo admirada cuando dejas que tu carácter lo quieran formar las predicaciones de la televisión. A ellos no les importa nadie, ni nada, solo les importa el presupuesto, el dinero y no dan nada de sus vidas por nadie. Los desvíos doctrinales nos quieren detener mientras que hay un mundo que nos espera. Seamos fieles a las grandes verdades de la Palabra de Dios, no las cambiemos porque aquel que dijo o el otro que dice, porque hay que presentarse delante del Señor y hallarnos aprobados.
Cuando hablamos de la Palabra tengamos cuidado, porque en vez de edificar a los santos en la verdad de la Palabra de Dios, podemos caer en meras palabrerías y entonces lo que haríamos sería minar la fe de los que oyen. Por eso, Pablo le recalcó a su discípulo en 2 Timoteo 2:16 "Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad." Seamos simples en la gran enseñanza de la Palabra de Dios. No es nuestra palabra, es la de Cristo. Cuando algunos vienen con mucha letra, de tal manera que tú te quedas con la boca abierta pues lo que hablan parece algo grande y sin embargo no entiendes; ¡cuidado! Que es entonces lo que Pablo le advierte a Timoteo. 2 Timoteo 2:17,18 "Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos." Timoteo debía tener diligencia para presentarse a Dios aprobado. Ahí está el detalle; ser aprobado por Dios. No es cosa de saber muchas palabras para impresionar, no se busca beneficio para uno usando la Palabra de Dios sino que la usamos y la enseñamos para edificar la fe de los oyentes. Timoteo era responsable de hacerlo bien, la Palabra que enseñaba le debía llegar al corazón del hermano fielmente. Timoteo tenía que esforzarse para que fuera un obrero que no tuviese de qué avergonzarse.
Aquí en la tierra podemos hablar, decir y enseñar lo que creemos, pero no olvidemos que estamos refiriéndonos a la Palabra del Señor. Tú puedes agarrar a alguien y decirle lo que tú creas a conveniencia tuya, pero acuérdate si con eso serás aprobado o desaprobado ante Dios. Lo que dice si somos aprobados o no es que usemos bien la Palabra de verdad. Muchas veces se habla para beneficio de uno y no para honrar la verdad de la Palabra. Hemos conocido una verdad por la Palabra, la cual es el pensamiento de Dios. Es lo que Dios quiere, yo no lo puedo ni acomodar o mejorar para que le vaya bien a todos. Es conseguir que rectamente se trate la verdad de una manera plena y sin adulteraciones. Si Timoteo hacía esto estaba procurando ser aprobado por Dios.
Jesús cumplió y agradó al Padre en todo. En Mateo 3:17 vemos la aprobación del Padre referente a Jesús. Se complacía en Jesús, es una señal de ser aprobado. Jesús no hizo lo que Él quiso sino lo que el Padre le había encomendado para nuestras vidas. Jesús decía: "si fuera tu voluntad, Padre, que pase esta copa pero que sea tu voluntad" Era grato todo lo que Jesús hacía para el Padre. Mateo 26:39 "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero sino como tú". En esta gran prueba había que salir aprobado. Juan 8:29 Jesús no quedó solo. Decía: "Yo hago siempre lo que al Padre le agrada". Jesús hacía las cosas que le agradaban al Padre. En muchas ocasiones nos apasiona agradar a nuestros semejantes. Debemos darnos realmente al Señor para ser verdaderos discípulos de Él, para ser aprobados por Dios. Si permanecemos en su Palabra, en la enseñanza de Cristo nadie nos mueve. Somos salvos y permanecemos en su Palabra para ser aprobados.
1 Tesalonicenses 2:4 ¿A quién agradas? ¿Qué es lo que en verdad nos interesa? ¿Ser aprobados por Dios o por los hombres? Pablo sabía su responsabilidad y era agradar a Dios mediante la fiel proclamación del evangelio. Se nos confió el evangelio también a nosotros, Dios nos aprobó. Pablo dice a Timoteo: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado como obrero que no tiene de qué avergonzarse". Dios prueba nuestros corazones. Nos examinamos para ver qué hay. Hay que presentarnos a Dios y como Él es el que sabe lo que hay en nuestros corazones, solo Él sabrá si somos aprobados. Nuestro deber es hacer lo que Él nos diga. Él es el que nos da el pago, entonces agradémosle. Tal vez el predicador puede sentirse tentado a retener parte de la verdad por miedo a las repercusiones de aquellos que le dan el sustento (diezmo), pero Dios es el amo y es el que nos prueba. Así que si yo suprimo de la Palabra, Él tendrá eso en cuenta y tendré las consecuencias por no ser aprobado cuando me pruebe mi corazón. Así que no fallaré, seré completamente fiel a su Palabra, con diligencia buscaré ser aprobado por Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
