Hay un pueblo que Dios escoge o escogió. Así fue el pueblo de Israel aún cuando estaba en Egipto como esclavo. Por estar allí no había dejado de ser ese pueblo escogido. No se nos puede olvidar el llamado cuando ¡Dios ES EL QUE LLAMA! Nosotros como creyentes debemos saber muy bien lo que es nuestro llamado. A veces sentimos que la opresión que otros nos hacen es muy grande y dejamos que eso nos paralice. Si somos paralizados por la opresión no podremos hacer lo que Dios escogió para nuestras vidas. Imagínate, Dios te escogió para que fueras un servidor en todas las cosas y la opresión del enemigo te lleva a una amargura contra todos. Ves la necesidad en las vidas y no haces nada porque estás endurecido. Por esa dureza te has hecho ambicioso viviendo solo para ti. Toda opresión que ha traído el Diablo te ha doblegado para no hacer lo que debías hacer. Fíjate que nos gusta quejarnos, deprimirnos, endurecernos y asumir actitudes más que creerle a Dios y multiplicarnos. Es mejor para ti lucir como un derrotado que multiplicarte y crecer. El problema es que la adversidad endurece y hace que uno se convierta en un fracasado. Somos y estamos en esta tierra bendecidos por Dios para hacernos un imperio no para estar en ruinas como los derrotados. ¿Cuántos te hacen la vida imposible? Observa y conoce, hazte un luchador. ¡Nada de fracasado! ¡Cuán grande se te haga la carga, más Dios saldrá a tu favor!
Egipto comenzó a tratar duramente al pueblo del Señor, lo oprimía duramente. Pero, el maltrato y el oprimirlos cada día no les valió para nada a los egipcios pues eso provocó que los israelitas salieran de la esclavitud y hoy día sean un pueblo libre, aunque todavía viven luchando por lo suyo. Yo sé que el pueblo de Dios era muy trabajador y no creo que fuera un pueblo agresivo. Pero, los egipcios hacen ver que los israelitas eran guerreros y que se apoderarían de Egipto. Lo que sucede es que ellos tenían una promesa y tal vez a eso le temieron. Tal vez eso le llegó al oído a Faraón y le llegó el temor pensando que los perdería para el servicio que le daban como esclavos. Por eso, más los oprimió.
Posiblemente, en nuestro tiempo ha llegado al oído de alguien que tú eres un escogido de Dios y eso te ha traído, como a los israelitas en Egipto, más trabajo, opresión, etc. Pero hermano, demuestra lo que eres, un escogido. El escogido se crece bajo la adversidad del diablo. El enemigo busca como hacerte la vida imposible. Te sientes oprimido y sin esperanzas cuando tú eres libre y sabes que Dios es el que lucha por ti. Te sientes desolado, pero el Señor siempre está contigo. No hay razón, pero hay opresiones del diablo para que te sientas oprimido. Al pueblo de Israel los egipcios los oprimían para que fueran pobres, cargándolos con pesados tributos. El enemigo pone ataduras para que hablen de ti, que alguien se revele en contra tuya, hijo, esposa, familia, porque sabe que eso te carga. Quiere el diablo que te sientas abatido, que te sientas como esclavo cuando eres libre y con grandes promesas de un escogido de Dios.
Los egipcios querían molestar al pueblo de Dios con las cargas que les imponían. Con dureza les hacían servirles, lo que trataban era de desanimarlos, de arruinarles su salud, amargarles la vida, acortarles los días y así hacerlos menguar en número. De igual busca el diablo contra de ti de desanimarte en la vida y así acortar los días de tu vida. Porque no quieres luchar, eso nos hace menguar en número. Los hijos de aquel pueblo israelita crecían para ser esclavos de una nación enemiga, cuando ellos eran la nación escogida, la nación de Dios. Pero, al pueblo de Dios mientras más los oprimían tanto más se multiplicaban. Crecían y se multiplicaban, así el pesar era para los que los oprimían. Que así sea en tu vida, que el pesar sea para el diablo porque eres más que vencedor (Romanos 8: 37).
Los egipcios temían a los hijos de Israel. No hay prueba que nos pueda detener porque a quien Dios favorece es a uno, no al enemigo. En el capítulo 3:7-8 se lee que Dios ve la aflicción de su pueblo. Después de varios siglos de esclavitud en Egipto y de Moisés estar fuera por 40 años pareciera que la esperanza se escapaba. Dios dice: "He visto la aflicción de mi pueblo…", también tú eres su pueblo. No tan solo ha visto sino que ha observado meticulosamente y con todo detalle. Dios se había dado cuenta perfectamente de tres cosas. De la aflicción y de la angustia de su pueblo. Tal vez, ellos no podían protestar de Faraón y tal vez tú no tengas donde protestar del maltrato que tenga tu vida, pero Dios observa tus lágrimas (Salmos 56:8). También se había dado cuenta de su clamor. Dice el texto, "He oído el clamor..." El problema es cuando se deja de clamar. En el clamor es que Dios escucha sobre nuestras luchas, problemas. Si te callas, ¿quien te librará? Las angustias vienen por la tiranía de tus opresores. La opresión de tus enemigos que piensan que te pueden detener, callarte. Mira y entiende que nuestro Dios quiere que en nuestras luchas, opresiones, problemas y aflicciones no mengüemos sino que crezcamos en fe, sabiendo que Él te escogió como hijo. Así que la ruina no es para ti aunque quieran hacerte esclavo de sus maldades. Ten siempre bien presente que eres parte de un pueblo escogido, llamado y por eso eres más que vencedor por medio de Aquel que nos amó, nuestro amado Dios y Salvador. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Eres El Pueblo De Dios
Éxodo 1:12-22
“Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.”
Israel, aun esclavo en Egipto, no dejó de ser el pueblo escogido de Dios. La opresión buscaba paralizarlo, pero mientras más lo oprimían, más se multiplicaba y crecía. Estos son los puntos para la semana.
- No se nos puede olvidar el llamado, porque es Dios el que llama. Si la opresión nos paraliza, no haremos lo que Dios escogió para nosotros: la adversidad endurece y convierte a uno en un fracasado.
- Nos gusta quejarnos, deprimirnos y endurecernos más que creerle a Dios y multiplicarnos. Pero estamos bendecidos para crecer, no para estar en ruinas: mientras más grande se te haga la carga, más saldrá Dios a tu favor.
- Faraón temió a Israel, tal vez por la promesa que tenía, y más lo oprimió. Quizás a alguien le llegó que eres un escogido de Dios, y eso te ha traído más opresión. Demuestra lo que eres.
- El enemigo pone cargas para desanimarte, para que hablen de ti y para que alguien de tu casa se rebele contra ti. Quiere que te sientas esclavo cuando eres libre y tienes promesas de escogido.
- Los egipcios querían arruinarles la salud, amargarles la vida y hacerlos menguar. Pero mientras más los oprimían, más crecían, y el pesar fue para los opresores: eres más que vencedor.
- Dios dice: «He visto la aflicción de mi pueblo», y tú también eres su pueblo. Él observa tus lágrimas y oye el clamor; el problema es cuando se deja de clamar. Si te callas, ¿quién te librará?
Esta semana, cada vez que la carga te pese, no te calles ni te quejes: clama a Dios por esa carga, sabiendo que Él ve tu aflicción.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Barro y Ladrillos en Egipto
Éxodo 1:12-22
Para leer en voz alta con los niños
“Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: mientras más maltrataban los egipcios al pueblo de Dios, más crecía el pueblo, y los egipcios le tenían miedo. Los israelitas eran esclavos, obligados a hacer barro y ladrillos todo el día, pero seguían siendo el pueblo escogido de Dios.
- Aunque eran esclavos, Dios no se olvidó de ellos: seguían siendo su pueblo. Tú también eres de Dios, aunque las cosas estén difíciles.
- El rey de Egipto les ponía trabajos muy duros para que se cansaran y se pusieran tristes. Pero Dios los hizo crecer más y más.
- Cuando algo es difícil, es fácil quejarse, ponerse de mal humor o querer rendirse. Pero Dios no te hizo para vivir derrotado.
- Cuando alguien te trata mal, no dejes que tu corazón se ponga duro y amargado. El corazón duro ve a otros necesitados y no los ayuda.
- Dios dijo: «He visto la aflicción de mi pueblo». Él ve tus lágrimas y tu tristeza, aunque nadie más las vea.
- Dios escucha cuando clamas. Si te quedas callado y no oras, ¿quién te va a ayudar? Cuéntale a Dios lo que te pasa.
¿Qué cosa difícil te está pasando?
Esta semana, ora cada noche y cuéntale a Dios eso que te pesa.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
