El rey Saúl se había alejado de Dios. Durante un tiempo tuvo fuerza, fue un líder, fue rey, tuvo riquezas y a muchos quienes le servían. Se le había olvidado a Saúl que él era de la tribu de Benjamín, de la familia más pequeña e insignificante. Ahora, por sus descuidos y fallas se le habían acabado los días buenos. Entonces, desesperadamente necesitaba a aquel profeta Samuel que lo había ungido como rey. Ya el tiempo para haberlo hecho se le había pasado. Ahora lo que tenía sobre su vida en desesperación eran las consecuencias del descuido y de la desobediencia a Dios.
En su desesperación, Saúl fue a buscar a una mujer con espíritu de adivinación. ¡A donde tuvo que ir el pobre Saúl en su ruina! Si alguna vez Saúl hubiese ¡CONOCIDO EL ARREPENTIMIENTO! no hubiese llegado a tan grandes tragedias en su vida. Nunca tuvo confesión de pecado, porque se sentía que estaba bien porque era el rey. Muchos se amparan en lo que Dios una vez les dio para hacer y deshacer como les place. Saúl se metió en una vida de placer y de pecado; y entonces no encontró consuelo en el cielo ni en la tierra.
Él había acabado con los adivinos en Israel (1 Samuel 28:9), pero ahora había una esperándolo. Cuando Dios ya no está accesible para la persona, vemos que lo buscan aquí, allá donde sea. Por eso el rey Saúl va donde la adivina de noche y disfrazado, acompañado solo de dos hombres. Caminó cuatro horas para querer y poder escuchar algo. Si hubiese tenido al cielo a su favor no tenía que hacer ese largo caminar. El alejamiento de Dios, los pecados y la obstinación hacen que los que pierden la comunión con Dios, los que ya no tienen a Dios cerca, ¡pobres de ellos!, tengan que caminar a otros para escuchar algo.
Saúl quería que aquella mujer le trajera a Samuel que había muerto. En la ley eso estaba claramente prohibido. "No sea hallado en ti…quien practique adivinación…ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas…" Deuteronomio 18:10-12 Dios quiso para Saúl que viviera esta experiencia, no fue para nadie más. Claro que, la mujer adivina deja ver su temor a la ley, ella sospechaba algo. Tenía temor de transgredir, de romper con el edicto de su rey Saúl (1 Samuel 28:9) y eso sí le preocupaba, pero no le preocupaba el transgredir ¡la ley de Dios! Entonces, el propio Saúl le da a ella seguridad de que no le pasaría nada, cuando ¡él era el peor que estaba como para poder dar seguridad a otros!
Samuel, el profeta estaba recientemente muerto. Ella le pregunta a Saúl, ¿A quien te haré venir? (Vs. 11) Samuel lo había ungido como rey, había sido su amigo y consejero, pero Saúl por sus pecados y desobediencia hizo de él ¡su enemigo! Nunca le gustó a Saúl consultar a Samuel cuando aquel estaba en vida. Pero, ¡claro!, en aquel entonces, ¡había fuerzas!, tenía el reinado, parecía que tenía todo a sus pies. La adivina al ver a Samuel, de inmediato, reconoció que era Saúl el que estaba con ella (Vs. 12). Saúl le pidió a ella que le dijera lo que veía, a él no le importaba la mujer, lo que le preocupaba era el terror que tenía, terror por lo que estaba viviendo.
La adivina le llama dioses a lo que ve (Vs. 13) porque ella habla de lo que conoce, pues no conocía lo santo. Saúl entiende que es Samuel, un anciano en su típico manto. Hizo reverencia, "y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia." (Vs. 14) ¡Nunca la había hecho! ¡Ahora era tarde para eso! Aquella mujer gritó en alta voz, tal fue su impresión. Samuel, que estaba cerca de Dios, sabía lo que le iba a suceder a Saúl y a los suyos al otro día. Vemos que Samuel mencionó siete veces el nombre de Jehová, así que era Samuel y no un demonio. Pero, Saúl no consulto a Jehová; consultó a una adivina, por esta causa Jehová lo mató (1 Crón. 10:13,14) "Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó y porque consultó a una adivina, y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí." El rey Saúl dejó a Dios y se fue por otros lugares a hacer como él quería. Así como él hacen muchos, aunque parezca que han encontrado lo que buscan.
Hubo una conversación entre Samuel y Saúl. Saúl hubiese ido a Dios en humillación, en Dios podía encontrar mejor que en Samuel. Sin embargo, Saúl inquietó a Samuel para que viniera donde él. Samuel vino con el permiso de Dios. Pero, vemos que Samuel le reprochó a Saúl que lo hubiese sacado del Seol, el cual era el lugar de reposo de las almas de los justos hasta el tiempo en que fue cumplida la obra de redención por nuestro Señor Jesucristo (Efesios 4:8, 9) "Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad…Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?"
Saúl dio sus excusas a Samuel y le deja ver en cuántos aprietos está por parte de Dios (Vs. 15). "Dios se ha apartado de mí…" Es lo que le espera al que se aparta de Dios. Si estuviese arrepentido reconocería la justicia de Dios. Cuando uno se aparta no hay nadie, ni siquiera un buen servidor de Dios que lo pueda ayudar, la solución es solamente volverse a Dios en grande arrepentimiento. Samuel le recuerda a Saúl lo que ya antes le había dicho sobre la desobediencia con los amalecitas (Vs. 18) (1 Samuel 15: 8, 9, 18, 19) Por todo esto Saúl perdió el reino y Dios se lo dio a David (Vs. 17). Antes Saúl no escuchó la voz de Dios, ahora Dios no escuchaba la voz de Saúl. Le dijo Samuel sobre la derrota de Israel a manos de los filisteos (1 Samuel 28: 19). Y le habló de la muerte que le vendría a él y a sus hijos al otro día en la batalla. "…y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos…" Es decir, en el Seol, en el reino de los muertos, pero no en el mismo estado o compartimiento (Lucas 16:26). Samuel le dio ese mensaje terrible a Saúl.
Entonces, Saúl cayó derrotado bajo su gran peso físico. Estaba sin fuerzas, pues no había comido. No tenía apetito en tan grave situación; así es cuando se apartan de Dios. Quedó más confuso que cuando llegó a la adivina. Entró a una batalla en la que iba a perder su vida, sus hijos, su pueblo. La razón de esto: hacía ya muchos años que había perdido a Dios. Así es cuando se pierde a Dios. Se pierde todo y aunque al final, Saúl tuvo la valentía de ir a la guerra, en verdad fue para huir de la vergüenza, del dolor y la tristeza, de la agonía y de la derrota personal, sin Dios que cuidara de él y de los suyos. ¡Qué grande pérdida de todo lo que fue y tuvo Saúl! ¡Atendamos bien a todo esto y velemos y cuidemos lo que por Cristo se nos ha dado a cada uno, vivamos y sirvamos a Dios con temor, reverencia y con un gran celo santo! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios Se Ha Apartado De Mí
1 Samuel 28:7-25
“Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños”
Saúl tuvo fuerza, reino y riquezas, pero por sus descuidos y su desobediencia se le acabaron los días buenos. Cuando uno se aparta de Dios, nadie más lo puede ayudar: la única salida es volverse a Dios en grande arrepentimiento. Estos son los puntos para la semana.
- Saúl olvidó que venía de la tribu de Benjamín, la familia más pequeña. Nunca confesó su pecado porque se sentía bien por ser rey; muchos se amparan en lo que Dios les dio para hacer como les place.
- El mismo Saúl que había sacado a los adivinos de Israel fue de noche y disfrazado a buscar una adivina. Cuando Dios ya no está accesible, la persona lo busca aquí y allá, donde sea.
- La ley lo prohibía claramente: consultar a los muertos es abominación para Jehová. La adivina temía romper el edicto del rey, pero no le preocupaba romper la ley de Dios.
- Saúl nunca quiso consultar a Samuel cuando estaba vivo, porque tenía fuerzas y reinado. Ahora hizo gran reverencia con el rostro en tierra, pero ya era tarde para eso.
- Antes Saúl no escuchó la voz de Dios; ahora Dios no escuchaba la voz de Saúl. Por no obedecer en lo de Amalec perdió el reino, y Dios se lo dio a David.
- Saúl murió por su rebelión, porque consultó a una adivina y no consultó a Jehová. Cayó en tierra sin fuerzas y entró a una batalla donde perdió su vida, sus hijos y su pueblo.
- Así es cuando se pierde a Dios: se pierde todo. Velemos y cuidemos lo que por Cristo se nos ha dado, y sirvamos a Dios con temor, reverencia y un gran celo santo.
No esperes a estar en ruina para buscar a Dios. Examina esta semana un pecado que no has confesado, y confiésalo delante de Él con arrepentimiento.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Rey Disfrazado de Noche
1 Samuel 28:7-25
Para leer en voz alta con los niños
“Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el rey Saúl estaba asustado porque Dios ya no le contestaba. Entonces se puso otra ropa para que nadie lo reconociera y caminó de noche a buscar a una adivina, algo que Dios había prohibido.
- Saúl fue rey, tuvo fuerza y riquezas. Pero se olvidó de obedecer a Dios, y nunca pidió perdón por lo malo que hacía.
- Cuando alguien se aleja de Dios, empieza a buscar ayuda en cualquier sitio. Saúl caminó horas en la oscuridad para oír algo que Dios ya le había dicho antes.
- Dios dice en su Palabra que no se debe buscar a adivinos ni hablar con los muertos. Saúl lo sabía, porque él mismo los había sacado del país.
- Cuando Saúl tenía fuerzas, no le hacía caso al profeta Samuel. Después se tiró al piso para hacerle reverencia, pero ya era tarde.
- Lo que hizo Saúl tuvo consecuencias muy tristes: perdió el reino, perdió la batalla y perdió a sus hijos. Desobedecer a Dios no es un juego.
- Tú no tienes que esperar a estar asustado para buscar a Dios. Él te escucha hoy, cuando le hablas en oración y le pides perdón.
¿Por qué crees que Saúl no quiso pedirle perdón a Dios a tiempo?
Esta semana, cada noche antes de dormir, pídele perdón a Dios por algo malo que hiciste ese día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
