Mega Zoé
Estudio #0722Iglesia en las casas

El Espíritu De Dios Se Movía Y Se Mueve

El Espíritu De Dios Se Movía Y Se Mueve enseña a cuidar la vida del hogar delante de Dios.

Antiguo TestamentoGénesis5 min lectura

Sabemos y conocemos que hubo un principio. "En el principio" se refiere a un período de tiempo en la antigüedad muy lejano y desconocido, un tiempo escondido en las profundidades de las edades eternas. Todas las cosas tuvieron su principio en ese tiempo. Nada fue hecho por ningún agente externo, sino que todo el universo fue producido solo por el poder creador de Dios (Hechos 17:24) quien hizo el mundo y todas las cosas que en él hay.

La tierra estaba desordenada y vacía y no podía quedarse así, habría que protegerla y guiarla a lo que iba a ser. La tierra estaba en confusión, vaciedad. Entonces el Espíritu de Dios se movía, continuaba cubriéndola, obrando sobre los elementos muertos y discordantes. Todo lo combinaba, lo arreglaba y preparaba adaptándolos para que todo fuera la escena de una creación nueva. Hoy día el Espíritu Santo hace igual contigo y conmigo. Así que, sé dócil y permite que el Espíritu se mueva en los desórdenes de tu vida para que se haga la escena de la voluntad de Dios en tu vida. Podrás disfrutar de los cambios de tu vida cuando dejes que el Espíritu Santo se mueva en tu vida ordenándola y perfeccionándola. Podrás ver sucesivamente los buenos cambios que enfrentará tu vida cuando le respondas favorablemente al Espíritu para que haga poderosamente en ti.

Génesis 41:38 Había que organizar una nación, Egipto. Y a la misma vez había promesas de Dios para Abraham, Isaac y Jacob. Por lo tanto, había que ordenar para el cumplimiento de aquellas promesas y Dios escogió a José para eso. José era el indicado, pues era un hombre como dice la Escritura: "… en quien esté el Espíritu de Dios." Entendió Faraón que José era el elegido mediante un reconocimiento de la existencia y el poder del verdadero Dios, aunque con una noción borrosa de estas cosas. Faraón hablaba por lo oído, pero José sí conocía quien era Dios. Así que Faraón entendía que el Espíritu de Dios estaba sobre José y él sería el mejor para cuidar y organizar aquel país. Por su parte, Dios aseguraba mediante José el bienestar futuro de la pequeña familia de José que estaba pronta a llegar a Egipto. Porque de aquella familia se formaría el pueblo llamado Israel, la nación prometida por Dios a Abraham. Un hombre escogido, ese era José, para ser movido a lo que Dios quería.

Éxodo 31:1-3 Dios llama a otro hombre, Bezaleel de la tribu de Judá. Jehová le habla a Moisés diciéndole: "Mira, yo he llamado a Bezaleel…". Aunque las instrucciones acerca de la construcción y los detalles del tabernáculo fueron comunicados particularmente a Moisés, era claramente imposible que él vigilara la obra en persona entre la multiplicidad de sus otros deberes. Un director, jefe de la construcción fue elegido por Dios mismo y lo llenó del Espíritu para que ordenara todo lo referente al tabernáculo como el mismo Dios quería que fuera construido. Este es el asunto importante, el Espíritu lleva a cabo las cosas sin equivocarse tal como lo quiere Dios. El único que puede hacerlo es el Espíritu. Con aquella autoridad tan elevada impuesta en Bezaleel, así Dios quitó todo motivo de celos o descontento de parte de cualquier israelita que creyera ser más hábil en la construcción. Había que construir el lugar para Dios y Dios se proveería del hombre indicado preparándolo y ungiéndolo por el Espíritu.

También, podemos ver en Mateo 3:16 que el Espíritu de Dios descendió como paloma sobre Jesús para guiarlo, tomar dominio y trabajar en todo lo que iba a ser la organización de su ministerio en la tierra. Así, mediante el Espíritu empezó todo lo que tenía que hacer Jesús aquí entre los hombres. Jesús había estado 30 años de vida privada en Nazaret, allí estuvo ese tiempo madurando gradualmente para su obra pública y esperando con calma el tiempo señalado por el Padre para manifestarse. El Padre es el que envía al Espíritu para que nos mueva en el tiempo señalado por Él. Jesús llegó desde Galilea al río Jordán para que fuera bautizado por Juan el Bautista, y luego ser llenado del Espíritu para ser movido a hacer todo lo que Dios había escogido para Él. A partir de aquel momento Jesús traería a Israel sanidad, libertad a los endemoniados, hablaría la verdad, establecería el Reino, levantaría la Iglesia, levantaría a sus líderes y luego se entregaría a su muerte redentora.

El Espíritu vino para moverse en el hombre aquí en la tierra, en ti y en mí (Hechos 2:2-4). Vino el Espíritu Santo para tomar lugar y ordenar lo que está desordenado. Dice la Biblia que allí el Espíritu llenó toda la casa, quedarían todos petrificados maravillados de lo que veían y sucedía entre ellos. Así quedaron pues esa fue la completa preparación de aquellos primeros cristianos para recibir el don celestial. Fue como un sonido de un viento fuerte, fue un estruendo semejante al viento huracanado. Para poder formarse la Iglesia en aquellos días ellos necesitaban la llenura de Espíritu. ¿Para qué? Para que el mismo Espíritu Santo organizara cada paso que tendrían que dar cada uno de ellos. Este es el plan de Dios para que ahora también el Espíritu se mueva sobre la tierra, ahora en el hombre que cree en Cristo para guiarlo a lo que Dios quiere, como lo es en cada uno de nosotros. El Espíritu nos es dado para que ya no haya desorden en ninguno de nosotros, para que sepas qué hacer. Porque el Espíritu te quiere ordenar y guiar. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz