Los principales de Jerusalén se sentían a salvo en Jerusalén a pesar del juicio que ya Dios les había promulgado. Dios había enviado a aquel pueblo suyo a construir en Babilonia porque Jerusalén sería destruida debido a la multitud de pecados y rebeliones en que vivían. Pero, aquellos que representaban al pueblo (los veinticinco hombres), siendo ellos los principales, estaban aconsejando al pueblo diciéndoles que no había nada que temer. En vano trataban de desmentir a Dios y a sus profetas, pues sabemos por las Escrituras que el juicio de Dios ciertamente vino sobre el pueblo y aún al mismo profeta Jeremías que se había quedado en Jerusalén no le fue bien y se lo llevaron para Egipto.
De esta misma manera, hoy día muchos llamados cristianos se despreocupan y se sienten a salvo del juicio de Dios pese al pecado que hay en sus vidas. Pero el Señor les dirá: "¡Nunca os conocí!" El juicio de destrucción será inminente. Muchos hoy, al igual que aquellos israelitas ciegos y rebeldes, construyen sus casas y siguen haciendo lo que quieren viviendo a sus anchas cuando deberían estar lamentándose de su pecado y disponiéndose a salir huyendo de "la Jerusalén bajo juicio" para escapar de la destrucción de sus vidas. No te quedes en "tu Jerusalén" cuando debes salir y huir. Para muchos Dios se le ha convertido solo en "algo más", ha dejado de ser su Dios personal digno de amar y de servirle. Para algunos es aún peor, pues Dios es alguien desconocido, no le conocen.
"… y las cosas que suben a vuestro espíritu" dice en Ezequiel 11:5. Las cosas que suben al espíritu del hombre son todo lo escondido que se permite reposar muy dentro del ser. Son cosas que alimentan la rebeldía, la desobediencia, los caprichos y la independencia de Dios. No podemos ser como el niño travieso y desobediente, que para manipular dice: "no me quieren", así este niño lo que pretende es controlar a los que lo rodean. Un niño es alguien que aún no es capaz de conocer la verdad de la vida y como quiere atención y que se le concedan sus deseos, caprichos y niñerías, entonces habla, grita y patalea exigiendo atención absoluta para lograr que se le conceda lo que quiere. Eso no se puede permitir si queremos corregir y encausar al niño. Un pueblo que se ha olvidado de Dios es uno que se le han subido muchas cosas a su espíritu. Lo primero es que abandona a Dios por primero atender sus múltiples trabajos, compromisos y problemas. Se dedican a atender todo aquello que hace detener la búsqueda de Dios. No miden las malas y terribles consecuencias de la lejanía de Dios. ¡Cuánto trabaja Satanás sin perder tiempo para hacer daño en las vidas, en tu vida misma, en la de tus hijos, a tu casa, a tu matrimonio! ¡Al único que le gusta perder el tiempo es al hombre en la tierra, no al Diablo! No desperdicies el tiempo preciado que tienes hoy para buscar a Dios y dedicarle lo mejor de ti, eso es lo mejor que puedes hacer.
"Y vino sobre mí el Espíritu de Jehová…", es más fuerte el Espíritu del Señor que entró en el profeta, dando a entender el celo del Espíritu de Dios despertado inmediatamente por el deprecio mostrado por los burladores. Nos olvidamos que los ciegos somos nosotros no Dios. Los ignorantes somos nosotros que podemos ser engañados con palabras tontas que se dicen. Dios no puede ser burlado, aunque piense cualquier ser humano que se ha burlado del Señor y que nada le pasará, de cierto le vendrá lo peor. Debemos saber nosotros que Dios sabe muy bien lo que se está pensando en la cabeza de cada cual. Se puede disimular delante de mí (la Pastora), delante del hermano, pero abre bien los ojos y despierta de ese pensamiento equivocado, que Dios sabe bien todas las cosas que suben a tu espíritu. Dios sabe todo. Dios sabe lo que hay en todo tu ser interior, Dios conoce todas tus cosas, todas. Y si insistes en cavilar mal contra Dios, con el atrevimiento con que lo hagas, con ese mismo atrevimiento tendrás que hacerle frente a lo que te viene y esperar los terribles resultados de tus acciones. Mira que te quedan días de vida si no te arrepientes y huyes escapando del mal.
Yo he entendido claramente lo que sucedió con aquel pueblo rebelde de Israel. Sé de su desprecio mostrado con burlas. He visto aquí también burlas en el alto nivel de las cosas que han subido al espíritu de algunos hermanos. Grandes carcajadas bañadas en grandes lujurias sin límites, por todo aquello que ha subido al espíritu de algunos que son rebeldes. ¡Tienes que dar frente si eres capaz de un arrepentimiento! De lo contrario, tu cuerpo quedará en pedazos por tu gran pecado. He entendido, pues vuestras bromas despectivas no escapan de mi atención. ¿Crees que lo que ha subido a tu espíritu escapa a la atención de Dios? ¡No! Esas bromas, burlas, carcajadas sobre lo santo, sobre el altar, sobre el pastorado han llegado a Dios. ¿Tú crees que cada acto que has hecho de burla, de desprecio se le ha escapado al Soberano, Grande Dios? Escucho lo que dicen en su silencio: "¡No me preocupa, hoy yo paso al llamado y me lo creen!" Pero, ¿crees que tus burlas y desprecio pueden escapar de la atención y de los ojos de Dios? Yo lo sé, a Dios no se le escapa ninguno de nuestros pensamientos, ni uno solo de los secretos ni motivos que influyen en nuestro modo de pensar y actuar. Tus burlas y todo tu pensar que te lleva a actuar es por todo aquello que permitiste que entrara en ti y ahora no puedes disimular lo que hay en tu ser. ¡Solamente si buscas el verdadero arrepentimiento de tu corazón es que te librarás del juicio de Dios! ¡Hazlo por tu vida! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios Cela Lo Que A Él Le Pertenece
Ezequiel 11:5,6
“Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espíritu, yo las he entendido.”
Los principales de Jerusalén aconsejaban al pueblo que no había nada que temer, aunque Dios ya había anunciado su juicio. Se puede disimular delante de los hombres, pero Dios sabe todas las cosas que suben a tu espíritu. Estos son los puntos para la semana.
- Aquellos veinticinco hombres trataron en vano de desmentir a Dios y a sus profetas: el juicio vino sobre el pueblo. Nadie está a salvo por sentirse a salvo.
- Hoy muchos llamados cristianos se sienten a salvo del juicio a pesar del pecado. Construyen y viven a sus anchas cuando debieran lamentarse y huir de «la Jerusalén bajo juicio».
- Lo que sube al espíritu es lo escondido que se deja reposar muy dentro: lo que alimenta la rebeldía, los caprichos y la independencia de Dios, como el niño que patalea para salirse con la suya.
- Un pueblo que se olvida de Dios lo abandona por atender primero sus trabajos, compromisos y problemas. Al único que le gusta perder el tiempo es al hombre; Satanás no pierde el suyo.
- El Espíritu de Jehová vino sobre el profeta con celo ante el desprecio de los burladores. Los ciegos somos nosotros, no Dios: Él no puede ser burlado y sabe lo que piensa cada cual.
- Las burlas sobre lo santo y sobre el altar no escapan de la atención de Dios, ni uno solo de nuestros pensamientos y motivos. Solo el arrepentimiento verdadero libra de su juicio.
Pídele a Dios que te muestre lo que ha subido a tu espíritu, arrepiéntete de eso delante de Él y dedícale el mejor tiempo de tu día a buscarle.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Niño que Patalea
Ezequiel 11:5,6
Para leer en voz alta con los niños
“Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espíritu, yo las he entendido.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios sabe lo que decimos y también lo que pensamos por dentro, aunque nadie más lo sepa. El estudio habla de un niño que grita y patalea para que le den lo que quiere, y así quiere mandar sobre todos.
- Los líderes de Jerusalén le decían al pueblo: «No pasa nada, estamos seguros». Pero Dios ya había dicho que por su pecado vendría el castigo, y así pasó.
- Hay pensamientos que se esconden adentro: caprichos, ganas de desobedecer, querer hacer siempre lo que uno quiere. Nadie los ve, pero Dios sí los ve.
- Al niño que patalea no se le puede dar todo: hay que corregirlo. Así somos nosotros cuando dejamos que los caprichos manden en el corazón.
- Puedes disimular delante de tus padres o de tu maestra, poner cara de bueno y pensar otra cosa. Pero a Dios no se le puede engañar.
- Burlarse de las cosas de Dios es algo muy serio. Dios lo oye todo, y lo malo que se hace tiene consecuencias.
- Cuando te des cuenta de que tienes un mal pensamiento, no lo escondas. Díselo a Dios, pídele perdón y Él te limpia por dentro.
¿Alguna vez has puesto cara de bueno mientras pensabas otra cosa?
Esta semana, cuando tengas un pensamiento feo, díselo a Dios enseguida y pídele perdón.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
