Algo debemos siempre meditar y es: ¡cuidarnos de nuestra carne! Pues lo que siempre debe haber en uno es el deseo de vivir en el Espíritu. Fíjate en cuánta vergüenza nos hace pasar nuestra carne; por ella pasamos por dolores, tristezas, ruinas, pesares y todo aquello que es malo para nuestras vidas. Hay grandes pérdidas cuando se vive en la carne y se sufren amargamente.
Lo que debemos buscar y por lo que tenemos que luchar es por la guianza del Espíritu. Nunca debemos dejar que sea nuestra carne la que nos guie. Podemos ver el gran contraste que hay entre la carne y el Espíritu. Nunca pienses que el Espíritu le dará alguna oportunidad a la carne para que dirija, ¡no!, de ninguna manera. Debemos, como criaturas de Dios que somos, llegar a la conclusión de que "NADA DEBEMOS A LA CARNE PARA QUE VIVAMOS CONFORME A SUS DICTADOS." La carne tiene sus normas, indicaciones, sus sugerencias de la forma de ver las cosas, pero el hombre espiritual no ve ni sigue las cosas así. La carne nunca le ha hecho ningún bien a nuestras vidas. Si Cristo no nos hubiese salvado la carne nos habría arrastrado a los más profundos, negros y ardientes lugares del infierno. ¡Qué obligación o compromiso podemos tener con un enemigo como ese! ¿Cuántas veces te equivocas y ves como tu enemigo al que te guía espiritualmente y no ves que es tu carne la que te quiere acabar? Te escondes de mí que soy la pastora y hablas de mí. En ocasiones me llamas "Pastora" y en tus peores momentos hasta me llamas "Ella", despectivamente; pero no soy yo tu enemigo, ¡es tu carne! ¿Qué obligación tienes para con tu verdadero enemigo que es tu carne? Entiéndelo bien, yo soy la pastora, no soy tu enemigo. Cuando hay obligación para con alguien o para con algo es que uno se le debe por algún compromiso; el hombre que descuida su relación con Dios está envuelto en su carne. Hay que romper con la carne, ella es la que te hace muy grande daño y puede llevarte a lo peor: a la perdición.
Romanos 8:13 "…porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis." La carne hará morir al que cede a las condiciones de ella. Cuando se hace lazo con la carne se tiene esa atadura, un nudo con el que la persona se amarra al mal. La persona sabrá que se amarró a lo que lo va a llevar a morir. El que se deja amarrar por la carne será llevado a morir eternamente delante de un Dios vivo lleno de justicia y rectitud. El vivir conforme a la carne tendrá el resultado de no ser salvo. Lamentablemente, no hay excusas, ni razones, ni grandes justificaciones, ni la pena que nos pueda dar debido al afecto que podamos sentir por las vidas. La Palabra lo dice: "…porque si vivís conforme a la carne, ¡MORIRÉIS!"
Hay que ver cuán grande es el amor y la misericordia de Dios que le da al que quiere salvarse el camino a seguir: "…mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis." Siempre en las Sagradas Escrituras hay grandes advertencias. Lo vemos en el estudio bíblico del viernes; tanto Moisés como Josué le hacían al pueblo de Israel muchas advertencias para que no perecieran ni perdieran la bendición de Dios; así mismo los profetas estaban siempre advirtiendo al pueblo para que fueran librados. Las advertencias son las que nos llevan al autoexamen. Si nos examinamos a nosotros mismos con la ayuda del Espíritu Santo, tendremos la oportunidad de reconocer nuestra condición y apartarnos de vivir en la carne para comenzar a vivir en el Espíritu. Por esto se puede entender el por qué en la iglesia muchos de los que asisten nunca han sido genuinamente salvados. Es porque no han querido morir a la carne que los lleva a caer otra vez en la mentira, el engaño, el robo, los vicios, los placeres y cuántas cosas más en las que antes vivían. Cuando tú eres integro siempre te auto-examinas y puedes así entrar a tu corazón para poder vencer lo que te trae muerte para con Dios.
Una característica de un creyente genuino es la siguiente: ¡HACE MORIR LAS OBRAS DE LA CARNE! Cuando uno se decide a ser guiado por el Espíritu entonces gozará de la vida eternal y entrará en la vida en toda su plenitud cuando abandone esta tierra. El verdadero creyente se deja conocer porque es guiado por el Espíritu Santo de Dios. Pensamos que ser guiados por el Espíritu es para ser ese un gran predicador, evangelista, misionero, líder, tener grandes campañas, etc. Pero no es esto. Lo cierto es que ser guiados por el espíritu es para todos los creyentes, para todos los hijos de Dios. No es cuestión del grado en que se den al Espíritu Santo, sino que es una relación que se inaugura en el momento de la conversión. La filiación, esa unión y dependencia del Espíritu, implica el ingreso a ser parte de la familia de Dios con todos los privilegios y responsabilidades de hijos adultos. Aquí no hay privilegios especiales para nadie para que haga como se le antoja. Tu herencia espiritual está para ti el día en que te conviertes; en ese momento tú comienzas a vivir y a ser guiado por el Espíritu. Cuanto más estés dispuesto más será presente en tu vida esta guianza. ¿Cómo sabes si eres guiado por el Espíritu? ¡Porque Él te da testimonio de todo! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Todo Hijo De Dios Debe Ser Guiado Por El Espíritu
Romanos 8:12-14
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
Lo que debemos buscar, y por lo que hay que luchar, es la guianza del Espíritu; nunca debemos dejar que la carne nos guíe. Nada le debemos a la carne: ella solo nos ha traído vergüenza y ruina. Estos son los puntos para la semana.
- Por la carne pasamos dolores, tristezas, ruinas y pesares, y se sufren amargamente grandes pérdidas. Por eso siempre debe haber en uno el deseo de vivir en el Espíritu y de cuidarse de la carne.
- Nada debemos a la carne para que vivamos conforme a sus dictados. Si Cristo no nos hubiese salvado, ella nos habría arrastrado al infierno. ¿Qué compromiso podemos tener con un enemigo así?
- Muchas veces uno ve como enemigo al que lo guía espiritualmente, y no ve que es su propia carne la que lo quiere acabar. Tu enemigo no es tu pastor: es tu carne, y con ella hay que romper.
- Si vivís conforme a la carne, moriréis. El que se amarra a la carne con ese nudo será llevado a morir eternamente, y no hay excusas, justificaciones ni afectos que cambien lo que dice la Palabra.
- Pero Dios en su misericordia da el camino: si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Las advertencias de la Escritura nos llevan al autoexamen para apartarnos de la carne.
- Muchos asisten a la iglesia sin haber sido genuinamente salvados, porque no han querido morir a la carne y vuelven a la mentira, el engaño, el robo y los vicios. El íntegro siempre se autoexamina.
- Ser guiado por el Espíritu no es solo para predicadores y líderes: es para todos los hijos de Dios desde su conversión. ¿Cómo sabes si eres guiado por el Espíritu? Porque Él te da testimonio de todo.
Examínate esta semana con la ayuda del Espíritu Santo: nombra una obra de la carne que todavía te gobierna y corta ese nudo, confesándola a Dios y apartándote de ella.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Nudo que Amarra
Romanos 8:12-14
Para leer en voz alta con los niños
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios son sus hijos. La pastora explicó que hacerle caso a lo malo que queremos por dentro es como amarrarse con un nudo a algo que te arrastra hacia abajo.
- La Biblia llama «la carne» a esas ganas que tenemos de hacer lo malo: mentir, pelear, desobedecer. Hacerle caso trae tristeza, vergüenza y problemas.
- La carne no es tu amiga. Nunca te ha hecho bien. Aunque te prometa algo divertido, al final te hace daño.
- A veces nos enojamos con quien nos corrige, como papá, mamá o la pastora. Pero ellos no son tu enemigo; lo malo que quieres hacer, ese sí lo es.
- La Biblia lo dice claro: el que vive haciendo lo malo que quiere su carne, muere lejos de Dios. Eso es muy serio, y no hay excusa que lo cambie.
- Pero Dios te da la salida: con la ayuda del Espíritu Santo puedes cortar ese nudo y decirle que no a lo malo. Así vives.
- Ser guiado por el Espíritu no es solo para los predicadores. Es para todos los hijos de Dios, grandes y pequeños, y también para ti.
¿Cuál es esa cosa mala que más te cuesta dejar?
Esta semana, cada vez que te den ganas de hacerla, di bajito: «Espíritu Santo, ayúdame», y aléjate.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
