Mega Zoé
Estudio #0786Iglesia en las casas

Lo Que Sufren Otros (Como Cuando se Enferman) Lo Debo Sentir Igual

Este estudio enseña a permanecer firmes en las pruebas y discernir el estado del corazón.

Nuevo Testamento2 Corintios5 min lectura

Podemos ver a Pablo aquí hablando de todo su trabajo y sufrimientos en los que él se podía gloriar aunque los hermanos corintios lo tuvieran como loco debido a su afán y lucha por hacer lo que Dios quería. 2 corintios 11:30 "Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad." Si no les podía hacer entender a los corintios que en él no había locura, pues aunque lo recibieran como a un loco, pero que por lo menos lo dejaran llegar a ellos a quienes amaba (2 Corintios 11:1, 2 "¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme. Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo."). Ellos, los hermanos que vivían en Corinto, estaban recibiendo y toleraban a hombres necios que se gloriaban de lo que hacían siendo ellos unos falsos maestros y llenos de glorias falsas (2 Corintios 11:13 "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo."). El apóstol Pablo les hace ver la diferencia entre aquellos falsos maestros y él. Pablo vivía por ellos en trabajos más abundantes, en azotes sin número, en cárceles, en peligros de muerte muchas veces. De los propios suyos recibió azotes, una vez fue apedreado, padeció naufragios y grandes peligros de ladrones, peligros de ríos, enfrentó la persecución de gente gentil por ser judío, se enfrentó a peligros en la ciudad, en el desierto, a muchos y grandes peligros; enfrentó peligros de los falsos hermanos, trabajo y fatiga, hambre, sed, muchos ayunos, frío y desnudez (2 Corintios 11:23-30). Y todo esto por amor a ellos, por amor a los hermanos, por amor a la iglesia. ¿Quién está dispuesto a padecer así por amor a los demás?

Sufría el apóstol Pablo por su grande preocupación por todas las iglesias. Eso era lo que sobre él se agolpaba cada día, la preocupación por todos los que eran parte de la Iglesia de Jesucristo. Además de todo lo físico que padecía que lo desgastaba, también padecía por todos los que amaba sin buscar gloria alguna o grandeza humana. Llevaba cada día la carga constante de todas las Iglesias en su corazón. ¡Cuán significativo es que este amor sea el objetivo o fin por el cual estaba dispuesto a padecer todas aquellas otras pruebas! Es que Pablo era un verdadero pastor de ovejas. Amaba al pueblo de Dios y por eso tenía gran cuidado de los hermanos. Esto es exactamente lo que Pablo está tratando de demostrar en esta sección de la Escritura. Su gran carga por las iglesias nos puede enseñar este dicho: "Plantar iglesias llena el corazón de aflicción". Componer y cuidar las Iglesias es una tarea de nunca acabar. La enseñanza y cuidado de la iglesia nos llena la mente, el corazón y la vida entera. Es cuando uno decide amar con las fuerzas que Pablo amó. Por eso, hay que saber que nada concerniente a la iglesia se puede hacer solo por hacerlo; nada se puede hacer a flor de piel, nada se debe hacer por aparentar, ni por competir, ni por envidiar, nada se hace en la iglesia por querer demostrar alguna capacidad, ni por lucir bien delante de otros o por el mero hecho de dejar ver una tal espiritualidad cuando todavía no se ha empezado a dar siquiera un paso hacia la humildad.

Hay que ver, ¿quién puede estar dispuesto a tal apegamiento y lucha por alguien que es ajeno? ¿Quién está dispuesto a luchar por los hermanos que han creído cuando ellos se enferman? ¿Quién está dispuesto a sentir en su propio cuerpo y alma lo que sienten los hermanos cuando están enfermos? Es que te enfermas del alma por aquel que está enfermo. Esto es parte del padecer, no es la gloria de cuando uno le ora y queda sano, sino que es cuando vamos más allá y sufrimos a cada momento por la enfermedad del hermano. Es llevar en el corazón el estrés de todos los días debido a la ansiedad por todas las iglesias. Cuando alguno enferma eso me hace enfermar y es por amor a ellos; me enfermo por la preocupación de cómo estará el hermano, de cómo se estará sintiendo, si tendrá medicinas, si tendrá el dinero, etc. Por llevar el cuidado de la iglesia al apóstol Pablo todo se le agolpaba en su frágil cuerpo, que estaba cansado y sufrido de ver tanta necesidad. Si alguno enfermaba él siente esta enfermedad sobre sí mismo. No era cuestión de sugestión, era que lo vivía, lo sentía sobre todo su ser. Soportaba los sufrimientos de los otros en simpatía.

¿A quién se le hace tropezar y yo no me indigno?, decía Pablo. Cuando se sabe que se ha hecho tropezar a algún hermano en Cristo uno se indigna. Lo que afectaba al pueblo de Dios le afectaba también a él. Él no podía ser apático, esa era la locura que vivía amando lo que Dios ama. Pablo se entristece en las tragedias del pueblo. También eran para él de grande regocijo los triunfos de la iglesia. El que tropezaba hacía que Pablo ardiera en vergüenza; la misma vergüenza que padecía el que tropezaba. Así Pablo se sentía, ¡qué gran amor! Y todo esto agota la energía nerviosa de un siervo de Cristo. ¡Y cuánto lo sabía nuestro amado Pablo!

Él lo vivió y nos lo dejó ver en las Escrituras para que nosotros hoy lo entendiéramos. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz