Podemos ver que cuando hay ausencia de fe no se llegará a la virtud; y de la virtud, tampoco al conocimiento, etc. Así sucederá igual con el dominio propio, la paciencia, la piedad, el afecto fraternal y el mayor que es el amor. No se podrá abundar en estos otros frutos o gracias por la falta o ausencia de la primera de ellas que es la fe.
En nosotros la fe debe ir a la vanguardia, al frente; y el amor que nos guía deberá ir a la retaguardia, atrás. A la fe el cristiano le añade virtud, que es esa excelencia moral, donde no hay vicios de ninguna clase. En el ejercicio de la virtud viene la ciencia que es el conocimiento; eso es entender el bien y el mal. Luego vendrá en nosotros a manifestarse el poder del dominio de los deseos y de las pasiones. En nuestro dominio propio, entonces pondremos la paciencia, que es "el aguante paciente." La incontinencia, el no poder contenerse debilita la mente; la continencia, el poder poner freno a los impulsos quita la debilidad e imparte fuerza. Y en nuestra paciencia, el temor de Dios que es la piedad, nos llena de la confianza en un Dios poderoso. A esa piedad, el afecto fraternal, que nos lleva a hacer el bien al hermano, a ser generosos, a tener cortesía, a ser amables. De ahí llegamos al mayor de todos, que es el amor para con todos.
Si no tenemos estas cosas somos de vista corta. El que no las tiene estará ocioso y sin fruto (2 Pedro 1: 8, 9). El que no tiene estas gracias o frutos es tanto como nada para el reino de Dios. Al estar falta de ellos se está ciego en lo que se refiere a las realidades espirituales del mundo invisible. Seguramente al tal se le han olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Quiere decir que en vez de crecer espiritualmente se ha vuelto otra vez a la carne. Estas gracias que empiezan con la fe y terminan con el amor, el no tenerlas nos hace ciegos. Es como cerrar los ojos y ser incapaces de ver los objetos distantes, de no poder ver las cosas celestiales. Entonces se fijan los ojos en las cosas presentes y terrenales que solamente son las que se podrán ver. De este modo se llega a un grado de terquedad con Dios.
"Procurad hacer firme vuestra vocación y elección." (Vs.10) El apóstol Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, nos hace esta advertencia en vista de las benditas consecuencias de tener estas gracias y de los funestos efectos de no tenerlos. "Hermanos", les dice Pedro, señalando ese afecto que siente hacia ellos, lo que lo constriñe a instarlos con tanto fervor. En ninguna otra parte les habla con tanto cariño, lo que hace tanto más enfático aquí el llamamiento que les hace. "Procurad hacer en todo cuanto dependa de vosotros", "hagan lo que les toca hacer."
Dios es el que hace en uno, pero está en nosotros ser instrumentos voluntarios en las manos de Él para hacer firme o segura su elección de nosotros; está de nuestra parte esforzarnos o no. ¡Cuidado de caer en la desgracia de la inutilidad! Si se deja de progresar en las cosas divinas corremos peligro de arruinar nuestras vidas. Dios guarda al cristiano que avanza por causa de Él. El peligro está en todo tipo de ociosidades y de ceguera espiritual. No se puede dar el lujo uno de tropezar en la carrera de nuestro llamado y vocación. Mientras más estamos dispuestos se nos añadirá a la fe, más estaremos a la entrada a aquel Cielo (Vs. 11). Si estas virtudes están en nosotros no entraremos a duras penas o por fuego sino ¡en triunfo! ¡sin tropiezos ni caídas! "Porque de esta manera…", es necesario que nos esforzemos a añadir a la fe todas las demás gracias para tener nuestra abundante entrada al reino de Cristo.
Pedro no dejará de estar siempre recordándoles estas cosas (Vs. 12). Es como decir: "Los tendré por necesitados siempre, de tal manera que se los recordaré." "De seguro que se los recordaré siempre." Es que el apóstol Pedro entiende que ha de haber, cada vez más, necesidad de amonestación a causa de la creciente corrupción. Había que desarrollar el carácter cristiano a toda costa. Hay momentos de olvido de la verdad que hemos recibido y también hay momentos ansiosos donde hay que saber qué hacer. De modo que la verdad ha de ser repetida de manera constante. Pedro conocía los tiempos y mientras estaba en ese cuerpo presente debía aprovechar cuanto más posible el tiempo que le quedaba luchando en bien de la Iglesia de Cristo. Quería que los hermanos se cuidaran de un adormecimiento espiritual mientras él iba aproximándose al final de su vida (Vs. 13).
El tener que abandonar su tabernáculo (cuerpo) sería algo rápido. (Vs. 14) Jesús le había dicho que cuando fuera viejo le llevarían… Esa era la base de su conocimiento, ya que ahora era viejo, sabía que su martirio predicho estaba cercano (Juan 21:18, 19). Es como si Pedro dijera: "Antes de partir procuraré, seré diligente, en dejarle mis consejos por escrito en mis cartas y en el evangelio de Marcos (que fue dictado por Pedro a Marcos)." La muerte no es la cesación de ser sino la partida de un lugar. Tener las verdades por escrito es tener las verdades en memoria, verdades que son de suma importancia y preciosas. ¡Gracias a Dios por su consejo! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Dejar De Recordar La Verdad
2 Pedro 1:9-15
“Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.”
La fe va al frente y el amor a la retaguardia, y entre ellos se añaden virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad y afecto fraternal. El que no tiene estas cosas es ciego y de vista corta; por eso Pedro no deja de recordarlas. Estos son los puntos para la semana.
- Sin fe no se llega a la virtud, ni de la virtud al conocimiento, y así con lo demás. No se puede abundar en las otras gracias si falta la primera, que es la fe.
- A la fe se añade la virtud, excelencia moral sin vicios; luego el conocimiento del bien y del mal, el dominio propio que imparte fuerza, la paciencia, la piedad, el afecto fraternal y, al final, el amor para con todos.
- El que no tiene estas gracias está ocioso y sin fruto, ciego ante las realidades espirituales. Ha olvidado la purificación de sus antiguos pecados, fija los ojos en lo terrenal y llega a la terquedad con Dios.
- Pedro, con el cariño de llamarlos «hermanos», les ruega que procuren hacer firme su vocación y elección. Dios es el que hace en uno, pero de nuestra parte está ser instrumentos voluntarios y esforzarnos.
- ¡Cuidado con la desgracia de la inutilidad! Si se deja de progresar en las cosas divinas se arruina la vida. Con estas virtudes no se entra al reino a duras penas, sino en triunfo, sin tropiezos.
- Pedro no dejaría de recordarles estas cosas aunque ya las supieran, porque la corrupción crece y hay momentos de olvido. La verdad ha de repetirse constantemente para no caer en adormecimiento espiritual.
- Sabiendo que su partida estaba cerca, Pedro procuró dejarlo por escrito. La muerte no es dejar de ser, sino partir de un lugar; y tener la verdad por escrito es tenerla en memoria.
Escoge esta semana una de las gracias de 2 Pedro 1:5-7 que todavía te falte, y cada día pídele a Dios que te ayude a añadirla a tu fe.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pedro Escribe Sus Cartas
2 Pedro 1:9-15
Para leer en voz alta con los niños
“Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Pedro dijo que nunca iba a dejar de recordarles las cosas de Dios, aunque ya las supieran. Pedro ya era viejo y sabía que pronto se iría con el Señor, así que escribió cartas para que nadie olvidara la verdad.
- Todo empieza con la fe. A la fe le vas añadiendo cosas buenas, una tras otra: portarte bien, aprender, dominarte, tener paciencia, respetar a Dios, querer a tus hermanos y amar a todos.
- Es como un grupo que marcha: la fe va al frente y el amor va al final. Sin la fe al frente, lo demás no avanza.
- El que no tiene estas cosas es como alguien que cierra los ojos: solo ve lo que tiene cerca y no ve las cosas del cielo. Se olvida de que Dios lo perdonó.
- Dios hace la obra en ti, pero a ti te toca esforzarte y obedecer. Si te pones vago con las cosas de Dios, te puedes tropezar.
- Los que añaden estas cosas a su fe no entrarán al cielo a duras penas, sino contentos y en triunfo, sin tropiezos.
- Pedro repetía las mismas cosas porque sabía que se nos olvidan. Por eso es bueno oír la verdad de Dios muchas veces, aunque ya te la sepas.
¿Cuál de estas cosas te cuesta más: la paciencia, el dominio propio o querer a tus hermanos?
Esta semana escoge una y pídele a Dios cada noche que te ayude con ella.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
