Mega Zoé
Estudio #0796Iglesia en las casas

No Dejar De Recordar La Verdad

No Dejar De Recordar La Verdad enseña a permanecer en la verdad y descansar en la misericordia de Dios.

Nuevo Testamento2 Pedro5 min lectura

Podemos ver que cuando hay ausencia de fe no se llegará a la virtud; y de la virtud, tampoco al conocimiento, etc. Así sucederá igual con el dominio propio, la paciencia, la piedad, el afecto fraternal y el mayor que es el amor. No se podrá abundar en estos otros frutos o gracias por la falta o ausencia de la primera de ellas que es la fe.

En nosotros la fe debe ir a la vanguardia, al frente; y el amor que nos guía deberá ir a la retaguardia, atrás. A la fe el cristiano le añade virtud, que es esa excelencia moral, donde no hay vicios de ninguna clase. En el ejercicio de la virtud viene la ciencia que es el conocimiento; eso es entender el bien y el mal. Luego vendrá en nosotros a manifestarse el poder del dominio de los deseos y de las pasiones. En nuestro dominio propio, entonces pondremos la paciencia, que es "el aguante paciente." La incontinencia, el no poder contenerse debilita la mente; la continencia, el poder poner freno a los impulsos quita la debilidad e imparte fuerza. Y en nuestra paciencia, el temor de Dios que es la piedad, nos llena de la confianza en un Dios poderoso. A esa piedad, el afecto fraternal, que nos lleva a hacer el bien al hermano, a ser generosos, a tener cortesía, a ser amables. De ahí llegamos al mayor de todos, que es el amor para con todos.

Si no tenemos estas cosas somos de vista corta. El que no las tiene estará ocioso y sin fruto (2 Pedro 1: 8, 9). El que no tiene estas gracias o frutos es tanto como nada para el reino de Dios. Al estar falta de ellos se está ciego en lo que se refiere a las realidades espirituales del mundo invisible. Seguramente al tal se le han olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Quiere decir que en vez de crecer espiritualmente se ha vuelto otra vez a la carne. Estas gracias que empiezan con la fe y terminan con el amor, el no tenerlas nos hace ciegos. Es como cerrar los ojos y ser incapaces de ver los objetos distantes, de no poder ver las cosas celestiales. Entonces se fijan los ojos en las cosas presentes y terrenales que solamente son las que se podrán ver. De este modo se llega a un grado de terquedad con Dios.

"Procurad hacer firme vuestra vocación y elección." (Vs.10) El apóstol Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, nos hace esta advertencia en vista de las benditas consecuencias de tener estas gracias y de los funestos efectos de no tenerlos. "Hermanos", les dice Pedro, señalando ese afecto que siente hacia ellos, lo que lo constriñe a instarlos con tanto fervor. En ninguna otra parte les habla con tanto cariño, lo que hace tanto más enfático aquí el llamamiento que les hace. "Procurad hacer en todo cuanto dependa de vosotros", "hagan lo que les toca hacer."

Dios es el que hace en uno, pero está en nosotros ser instrumentos voluntarios en las manos de Él para hacer firme o segura su elección de nosotros; está de nuestra parte esforzarnos o no. ¡Cuidado de caer en la desgracia de la inutilidad! Si se deja de progresar en las cosas divinas corremos peligro de arruinar nuestras vidas. Dios guarda al cristiano que avanza por causa de Él. El peligro está en todo tipo de ociosidades y de ceguera espiritual. No se puede dar el lujo uno de tropezar en la carrera de nuestro llamado y vocación. Mientras más estamos dispuestos se nos añadirá a la fe, más estaremos a la entrada a aquel Cielo (Vs. 11). Si estas virtudes están en nosotros no entraremos a duras penas o por fuego sino ¡en triunfo! ¡sin tropiezos ni caídas! "Porque de esta manera…", es necesario que nos esforzemos a añadir a la fe todas las demás gracias para tener nuestra abundante entrada al reino de Cristo.

Pedro no dejará de estar siempre recordándoles estas cosas (Vs. 12). Es como decir: "Los tendré por necesitados siempre, de tal manera que se los recordaré." "De seguro que se los recordaré siempre." Es que el apóstol Pedro entiende que ha de haber, cada vez más, necesidad de amonestación a causa de la creciente corrupción. Había que desarrollar el carácter cristiano a toda costa. Hay momentos de olvido de la verdad que hemos recibido y también hay momentos ansiosos donde hay que saber qué hacer. De modo que la verdad ha de ser repetida de manera constante. Pedro conocía los tiempos y mientras estaba en ese cuerpo presente debía aprovechar cuanto más posible el tiempo que le quedaba luchando en bien de la Iglesia de Cristo. Quería que los hermanos se cuidaran de un adormecimiento espiritual mientras él iba aproximándose al final de su vida (Vs. 13).

El tener que abandonar su tabernáculo (cuerpo) sería algo rápido. (Vs. 14) Jesús le había dicho que cuando fuera viejo le llevarían… Esa era la base de su conocimiento, ya que ahora era viejo, sabía que su martirio predicho estaba cercano (Juan 21:18, 19). Es como si Pedro dijera: "Antes de partir procuraré, seré diligente, en dejarle mis consejos por escrito en mis cartas y en el evangelio de Marcos (que fue dictado por Pedro a Marcos)." La muerte no es la cesación de ser sino la partida de un lugar. Tener las verdades por escrito es tener las verdades en memoria, verdades que son de suma importancia y preciosas. ¡Gracias a Dios por su consejo! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz