El que no tiene a Jesús como poco sino como mucho en su vida es quien vence al mundo. Es un vencedor del mundo aquel que ha decidido creer totalmente en El que tiene todo el poder. Entendamos que Jesús es Hijo y de Él mana, es decir, fluye naturalmente y poderosamente lo mismo que mana de su Padre. ¡Jesús tiene todo lo del Padre! Entonces, ya entendido esto, que Él no es nada débil, sabemos que también Jesús está lleno de pasión, de amor, de bondad, misericordia y justicia. Decide tú hoy vivir para Él, porque es igual que vivieras para Dios el Padre. El que ama a Dios de verdad tiene que amar al Hijo. Si verdaderamente hemos nacido de Dios entonces amaremos a Dios, amaremos a Jesús. No pienses que todo el mundo le ama, aunque con la boca lo digan. Cuando se ama a Dios ese amor que está en uno fluye.
Cuando amamos a Dios también va a fluir en nosotros el amor a los que son del Señor. Así que consideremos y demos importancia suprema al amor, ¡hay que amar! Debemos sacar un breve tiempo y examinar nuestras vidas para ver si el amor está en nosotros plenamente. A veces pensamos que tan solo hay que amar a Dios y que todo queda ahí, pero no es cierto. Es bueno observar que debemos amar a TODOS LOS HERMANOS NO TAN SOLO A ALGUNOS. Vivimos fijados tan solo en algunos. Hay que comprender que el resultado de la fe es la obediencia y cuando ya hemos amado al Señor y comenzamos a servirle lo que sigue es el amor fraternal, esto tiene que ser parte de nuestra obediencia. En todos nosotros debe estar el amor hacia la familia de la fe. Así que el amar a los hermanos es parte de la obediencia por medio de la fe que adquirimos cuando creímos en el Señor. La fe que has adquirido para creer en el Señor es la misma fe que te llevará a la obediencia de los mandamientos de Dios, entre ellos el amar a los hermanos. Así que uno hace su camino cuando mueve su vida viviendo completamente en una fe absoluta. Los verdaderos salvos están caracterizados por un deseo de hacer la voluntad de Dios. Nuestro amor para con Dios se demuestra en una bien dispuesta obediencia a todos sus mandamientos. Jesús dijo: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15)
Hay que obedecer. El amar al hermano es la señal y prueba de nuestro amor interno a Dios. Así que nuestro amor a Dios (probado en nosotros cuando guardamos sus mandamientos) es el fundamento, la única base verdadera para el amor a los hermanos. Así conocemos las normas internas del amor, la conciencia del amor a Dios manifestada en guardar de corazón los mandamientos del Señor. Juan habla aquí de ese amor externo que también fluye hacia los hermanos y que viene por completo de Dios. Fíjate, que cuando tenemos a Dios el amor interno y externo son confirmados y así podemos saber de seguro que amamos en verdad a Dios y a los hijos de Dios. Nos deja dicho Juan que el amor mutuo sea cultivado entre nosotros para que Dios ocupe siempre el primer lugar en nuestras vidas.
Este es el amor de Dios, consiste en esto: que guardemos sus mandamientos que no son gravosos (que no son pesados). El camino del pecado es el que es duro. La fe es nuestra fuerza, mientras más fuerza tienes por medio de la fe más fácil puedes llegar a la obediencia. La que quiere impedir que obedezcamos, porque es rebelde es la carne. La carne es la naturaleza pecaminosa del hombre. Pero, sepamos bien que tu espíritu fue hecho nuevo cuando creíste, por tal razón toda influencia de la carne que se opone para que no puedas guardar los mandamientos queda ahora sometida bajo el poder del Espíritu en ti. Porque con tu fe tú vences al mundo. Ya has creído, pues puedes vencer todo aquello que viene para derrotar nuestras vidas; lo haces mediante la fe. Tú eres un vencedor porque has creído en el Hijo de Dios. "Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó." Romanos 8:37
¿Quién es el que vence al mundo? Juan confirma el poder del que cree haciendo una pregunta triunfante que desafía toda contradicción. Da y establece claramente como un hecho innegable que la victoria que vence al mundo es LA FE. ¡NUESTRA FE! Porque es por la fe (creyendo) que somos hechos uno con Jesús el Hijo de Dios, de modo que participamos de su victoria sobre el mundo. Tenemos a uno que mora en nosotros y que es ¡MÁS PODEROSO QUE EL QUE ESTÁ EN EL MUNDO! Alguien dijo muy bien, "Buscad por todo el mundo y mostradme a uno siquiera que pueda afirmar con verdad que vence al mundo que no sea un cristiano y uno, ¡DOTADO DE LA FE!" Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Única Forma de Vencer al Mundo es Si Crees Que Jesús es El Hijo de Dios
1 Juan 5:1-5
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”
El que tiene a Jesús no como poco sino como mucho en su vida es quien vence al mundo. La fe con que creímos en el Hijo de Dios es la misma que nos lleva a obedecer, y amar a los hermanos es parte de esa obediencia. Estos son los puntos para llevarlos toda la semana.
- Vence al mundo el que ha decidido creer totalmente en el que tiene todo el poder. Jesús tiene todo lo del Padre; vivir para Él es igual que vivir para Dios el Padre.
- El que ama a Dios de verdad tiene que amar al Hijo y a los que son del Señor. No pienses que todo el mundo le ama, aunque con la boca lo digan.
- Hay que amar a todos los hermanos, no tan solo a algunos. El amor a la familia de la fe es parte de la obediencia que nace de la fe con que creímos en el Señor.
- Nuestro amor a Dios se prueba cuando guardamos sus mandamientos, y amar al hermano es la señal de ese amor interno. Jesús dijo: «Si me amáis, guardad mis mandamientos».
- Sus mandamientos no son gravosos; el camino del pecado es el que es duro. La carne es rebelde y quiere impedir la obediencia, pero queda sometida bajo el poder del Espíritu en ti.
- La victoria que vence al mundo es la fe. Por la fe somos hechos uno con Jesús y participamos de su victoria: el que mora en nosotros es más poderoso que el que está en el mundo.
Examina tu vida y mira a qué hermano de la iglesia no le estás dando tu amor. Esta semana búscalo y hazle un bien concreto.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Una Carga Que No Pesa
1 Juan 5:1-5
Para leer en voz alta con los niños
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el que es hijo de Dios le gana al mundo, y lo que le da la victoria es creerle a Jesús. El estudio dice que obedecer a Dios no es una carga pesada; lo pesado y lo duro es el camino del pecado.
- Jesús tiene todo el poder de su Padre. No es débil. Cuando crees en Él con todo tu corazón, estás del lado del que más puede.
- Si amas a Dios, también vas a amar a los que son de Dios. No basta con decir «yo amo a Dios» con la boca; se tiene que ver.
- Hay que amar a todos los hermanos, no solo a tus amigos favoritos de la iglesia. Ese niño que no te cae tan bien también es de la familia de Dios.
- Amar a Dios es obedecer lo que Él manda. Jesús dijo: «Si me amáis, guardad mis mandamientos». Obedecer es la prueba de que lo amas.
- Dentro de ti hay algo que no quiere obedecer: la Biblia lo llama la carne. Pero el Espíritu de Dios en ti es más fuerte, y con fe puedes decirle que no.
- El que está contigo es más poderoso que el que está en el mundo. Cuando crees en Jesús, su victoria es tu victoria.
¿A quién de la iglesia te cuesta más querer?
Esta semana haz una cosa buena por esa persona: salúdala, compártele algo o ora por ella.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
