Mega Zoé
Estudio #0802Iglesia en las casas

Te Librará De Tu Mal El Dios Que Te Conoce

Te Librará De Tu Mal El Dios Que Te Conoce enseña a huir de la tentación y atender la Palabra de Dios.

Nuevo TestamentoHebreos5 min lectura

Todos podríamos tener la capacidad para ser maestros, pero teniendo el cuidado de que sea no para nuestra vanidad. Deberíamos ser maestros para aplicarnos primero que a nadie lo que dice la Palabra de Dios para así saber cómo conducirnos y saber lo que hay que hacer. La vanidad hace que algunos quieran ser maestros pero es para corregir a otros y dejarles ver que están por encima de todos. ¡No debe ser así! ¡HAY QUE AMAR! Amar para no ser como una espada fría, sin amor. Algunos quieren enseñar, pero no lo de Dios sino lo de ellos, quieren enseñar según lo que piensan, no lo que en verdad y en justicia hace falta en las vidas. Lamentablemente NO buscan enseñar lo que Dios quiere enseñarle a las vidas. Nadie debe enseñar para personalmente tener discípulos sino para que Cristo crezca en la vida de los que son enseñados.

(Vs. 12) La incredulidad nunca pasa inadvertida sino que es descubierta primero por la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es viva, es constante, activamente viva. No es muerta, no causa tristeza ni dolor, no es atropelladora, nunca lleva mensaje de lo que uno quiere decirle a nadie. Ella lleva el mensaje de Dios quien la expuso, el mensaje del Espíritu Santo; ella nos fue dada por el mismo Dios. Es eficaz; es dadora de poder para producir el efecto esperado. Logra hacer efectivo lo que uno necesita. Es afilada; es más cortante que una espada de dos filos. Es divisora, penetra hasta la división del alma y del espíritu que son las dos partes invisibles e inmateriales del hombre. Divide las coyunturas y los tuétanos. Las coyunturas permiten los movimientos externos y los tuétanos son la vida oculta, pero vital de los huesos. Es perspicaz, discriminante, distingue, sabe diferenciar una cosa de la otra, ella discierne, sabe hacer diferencia, no se confunde y es juzgadora con respecto a los pensamientos y a las intenciones del corazón. Es la Palabra la que nos juzga a nosotros y no nosotros los que juzgamos la Palabra. La incredulidad es detectada por el Señor viviente. La incredulidad es la reserva que tienen las personas para creer, es impiedad, falta de temor a Dios. (Vs. 13)Y no hay cosa creada que esté oculta ante el Señor. Nada escapa de su observación. Él es absolutamente omnisciente. Está constantemente al tanto de todo lo que sucede en el universo.

(Vs. 14) El sacerdocio de Cristo es mayor que el de Aarón. Jesús es el gran recurso de su pueblo necesitado, es poderoso para guardarlos "de la caída." Se puede acudir a Él para hallar misericordia y gracia. Son las excelencias del Señor. Él es el Gran Sumo Sacerdote. Había muchos sumos sacerdotes bajo la ley mosaica, pero ninguno de ellos jamás fue llamado grande. Él pasó a través de los cielos atmosféricos y de los cielos estelares (donde están las estrellas) hasta el tercer cielo, donde es la morada de Dios. Esto se refiere naturalmente a su ascensión y glorificación a la diestra del Padre.

Él es humano. Jesús es el nombre que le fue dado al nacer y es este nombre el que está particularmente vinculado con su humanidad. Y también Él es divino. Cuando del Señor Jesucristo se emplea el nombre o título: Hijo de Dios, se habla de su absoluta igualdad a Dios. Dios es el Padre de su humanidad. Como humano el Padre lo hace idóneo desde nuestro lado; su deidad desde el lado de Dios. No es de extrañar que reciba el nombre de gran sumo sacerdote.

(Vs. 15) Nadie puede compadecerse realmente de alguna otra persona a no ser que haya pasado por experiencias similares. Como hombre Jesús ha compartido nuestras experiencias y puede por ello comprender las pruebas que pasamos. No puede compadecerse de nuestras malas acciones porque nunca las experimentó. Él ha sido tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. No conoció pecado (2 Cor. 5:21), no cometió pecado (I Pedro 2:22) y no hay pecado en Él (I Juan 3:5). Le era imposible pecar, ni como Dios ni como hombre. Como hombre perfecto nada podía hacer de su propia cuenta; era absolutamente obediente al Padre (Juan 5:19). La tentación que tuvo fue para demostrar de manera concluyente que ¡no podía pecar! El pecado no es un elemento esencial en la humanidad es más bien un intruso externo. Nuestra humanidad ha quedado arruinada por el pecado; la suya, la de Cristo es una humanidad perfecta. Jesús es impecable en la tierra y es impecable en el cielo.

(Vs 16) Entonces, podemos alcanzar misericordia en El Perfecto. Podemos acercarnos confiados al trono de la gracia. Está descubierto, no está escondido para nosotros. No es para muerte que debemos estar sino que Dios quiere que te acerques al Santo para ¡VIDA! Murió para salvarnos y vive para guardarnos. La misericordia cubre las cosas que no debiéramos haber hecho y su gracia nos da poder para hacer lo que debemos hacer y para lo que no tenemos capacidad. En el momento crucial de nuestras vidas hay que alcanzar misericordia y gracia justo donde lo necesitamos, si no es la muerte lo que nos queda. Cuando eres atacado por una tentación, en el momento del asalto, miras a Él y ahí está la "gracia para ayudar en el momento crucial." ¡Ese es nuestro gran Dios y Salvador! Su misericordia, su gracia y amor son dados por Él a nosotros. No rechacemos algo tan grande, tan maravilloso y tan perfecto. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz