Cuando aquí Jesús les habla a sus discípulos es como si les hubiera dicho: "Si quieren ver como es Dios, si quieren ver la mente de Dios, el Corazón de Dios, el carácter de Dios y si quieren ver la actitud total de Dios hacia la humanidad, mírenme a Mí." Juan 14:7-14
Jesús puede darle ese conocimiento de quién es y cómo es Dios a todo aquel que sea suficientemente humilde y que confíe en Él. Para el mundo antiguo esto que dijo Jesús de ver a Dios en Su persona quizás les sería lo más alucinante y extraño. Alucinante y extraño porque para los griegos Dios era esencialmente "El Invisible" y para los judíos de igual, porque ellos estaban seguros de que a Dios nadie le había visto jamás. Pero, a pesar de esos pensamientos de ellos, Jesús les dijo: "SI ME HUBIERAIS RECONOCIDO A MÍ HABRÍAIS CONOCIDO TAMBIÉN A MI PADRE." "Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto." Juan 14:7
Felipe le pidió a Jesús lo que le parecería un imposible. "Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta." Juan 14:8 En la mente de ellos lo que estaba era: cuando Dios le había dejado ver su gloria a Moisés, que es lo que también ha estado en nuestras mentes hoy en día. Pero, hoy conoceremos a Dios en Cristo y quedaremos fascinados con Él. En tiempos de Jesús los creyentes estaban oprimidos por la idea de, que dentro de los límites de la realidad, quién era Dios o cómo era Dios; para ellos lo que era Dios era algo tan fuerte y tan grande que no lo podían entender. Entonces, Jesús llegó para traer la cercanía de Dios en la tierra. ¡Jamás se les habría ocurrido pensar que podían ver a Dios! Jesús con suprema sencillez les dijo: "El que me ha visto a Mí ha visto al Padre." Ver a Jesús aquí en la tierra es ver cómo es Dios. Dios en la persona de Jesús tomó parte en las cosas más íntimas y hogareñas, como cuando dio de comer a la multitud dándoles panes y peces y aquí, en este pasaje bíblico, en la cena hablando con los discípulos. Cuando vemos a Jesús vivir y moverse entre los hombres podemos decir: "éste es Dios viviendo nuestra vida." Dios no tuvo vergüenza en hacer el trabajo terrenal tal como lo hace un humano. Vino al mundo como un obrero: Jesús fue el carpintero de Nazaret. Él sabe lo difícil de tu trabajo, sobre el sueldo, la gente, etc. También conoció por propia experiencia las dificultades de la convivencia en el seno de una familia numerosa.
El pecado del primer hombre fue lo que trajo como producto el trabajo. (Génesis 3:19 "Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.") En el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento se habla del trabajo ordinario y ese trabajo se reviste de gloria porque Dios lo asumió en Jesús. También Dios sabe lo que es sufrir la tentación. La vida de Jesús nos presenta no la serenidad sino la lucha del mismo Dios. Era fácil imaginarse a Dios viviendo en una serenidad y paz que no podían alterar las tensiones de este mundo; pero Jesús nos muestra a Dios pasando por todas nuestras mismas angustias. Dios no es como un general que dirige a su ejército desde una posición cómoda y segura sino que está en primera línea ¡con nosotros!
En Jesús vemos a Dios AMÁNDONOS. Cuando hay amor se siente el dolor. Si pudiéramos organizar nuestra vida de tal manera que nada ni nadie nos importara no tendríamos tales cosas como la tristeza, el dolor o la ansiedad. Pero en Jesús vemos a Dios preocupándose intensamente anhelando relacionarse con la humanidad sintiendo entrañablemente por y con las personas. En Jesús vemos a Dios amando a los hombres y mujeres de este mundo hasta el punto de llevar en su corazón las heridas que conlleva ese amor. En Jesús vemos a Dios ¡EN LA CRUZ! ¡NO HAY NADA MÁS INCREÍBLE EN EL MUNDO! ¡NADIE HABRÍA SOÑADO CON UN Dios QUE ELIGIÓ LA CRUZ PARA SALVAR A LA HUMANIDAD! "El que me ha visto ha visto al Padre." Jesús era la revelación de Dios. Jesús es el que revela, destapa a Dios en la tierra. ¡ÉL VINO A TRASMITIR A LA HUMANIDAD LA GLORIA, EL AMOR, LA PRESENCIA Y LA VISIÓN DE Dios ASÍ COMO ÉL ERA, ASÍ ERA Dios ¡IGUAL!
Jesús trajo a la humanidad el acento, el mensaje, la mente y el corazón de Dios. Detrás de Jesús y en Él estaba Dios. Si Felipe no podía creer que Jesús era Dios porque caminaba con Él, pues entonces que creyera por sus obras. LA PRUEBA DEFINITIVA DE QUE JESÚS ES EL QUE ES, ES QUE NINGÚN OTRO HA CONSEGUIDO JAMÁS HACER BUENOS A LOS QUE ERAN MALOS.
Lo que Jesús le dijo a Felipe fue, en resumen: "Escuchadme, miradme y creed en Mí." Y todavía como ayer, la manera de llegar a ser cristiano y ver y conocer a Dios no es discutir acerca de Jesús sino ¡escucharle y mirarle! ¿Lo haces tú? Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
