Levítico 25:17 "Y no engañe ninguno a su prójimo, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy Jehová vuestro Dios." TENDREMOS TEMOR DE JEHOVÁ. Ahí es que está nuestra dedicación, en temerle al Señor. La mayoría de las personas no tienen ninguna dedicación a Dios, por tal razón, no temen y hablan de lo que quieren sin darse cuenta de cómo les irá en la vida. Dios le dejó ver al pueblo de Israel cómo debía ser su caminar para que pudieran alcanzar las misericordias de Dios. EL HOMBRE QUE TEME SABE LO QUE NO DEBE HACER Y LO QUE SÍ DEBE HACER. Dios les advirtió que nadie se aprovechara de su hermano al comprarle o venderle algo. Dios quería y quiere que le temamos para que durante todo el trayecto de nuestras vidas siempre lo veamos a Él hacer a nuestro favor, que sepamos que nunca se cansará de bendecirnos. ¡Si podemos pensar en cómo sube el agua al evaporarse y luego vuelve a bajar en forma de lluvia! ¡Es maravilloso y viene de Dios! Sabemos que gira la tierra y que no se sale de su órbita, es por ¡Su poder! Sabemos que cuando ocurre un gran temblor de tierra no podremos escapar corriendo pues hay que aguantarse para no caerse. ¡Eso nos debe maravillar! ¡No es para preocuparnos, sino para maravillarnos! Nuestros hijos crecen delante de nuestros ojos y no vemos cómo sucede, pero sí sabemos que han crecido, todo esto ¡NOS DEBE MARAVILLAR! ¡Cuán grande es su poder y provisión!
El deseo de Dios para su pueblo es: ¡que estén seguros aquí en la tierra! (Levítico 25:18 "Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas y ponedlos por obra y HABITARÉIS EN LA TIERRA SEGUROS.") Hay requisitos o reglas que cumplir primero. Al hombre le llegan muchos y diversos temores. Y esos temores le llevan a tomar decisiones que no vienen de Dios. Para que puedas habitar seguro en la tierra tienes que darte cuenta de cómo estás viviendo. Dice el Señor: "…guardad mis ordenanzas…" Si eres manso, pues primero que nada pondrás por obra sus ordenanzas, sus mandamientos. Al guardar sus ordenanzas dejas ver que eres manso. Si asumes la debida actitud de ser manso y lo eres, te será fácil vivir aquí en la tierra. De lo contrario, si no eres manso para obedecer, no podrás estar seguro. Solo el obediente y manso morará en esta tierra con tranquilidad. Hay tranquilidad y promesas para aquel que su prioridad es vivir en Él.
Dios le ofrece a los suyos SEGURIDAD. (Levítico 25:19 "…la tierra dará su fruto y comeréis hasta saciaros y habitaréis en ella con seguridad.") Dios le dice a su pueblo que dejen descansar la tierra el séptimo año, que ese año no la trabajen (Vs. 4). Se podría pensar que por haber suspensión de la labranza no habría alimento en ese año y por ende hambre. Sería el resultado más obvio por la suspensión de todo trabajo. (Levítico 25:20 "Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos…") Pero, les dice el Señor en Levítico 25:21 "Yo os enviaré mi bendición el sexto año y ELLA HARÁ QUE HAYA FRUTO POR TRES AÑOS." Dios es el que da el fruto en abundancia a nuestras vidas. Si más le creyéramos entonces no tendríamos que hablar tanto ni quejarnos. No hay que hacer tanto bullicio; solo hay que creer. ¡Tendrán seguridad y comerán hasta saciarse! Sería hecha provisión para el pueblo por la intervención especial de Dios, no tendrían falta de alimento. ¿Por qué la tierra daría tanto alimento en el año sexto que cubriría para el año de descanso y aún sobraría? Por ¡LA OBEDIENCIA! Es lo que Dios espera de nosotros. ¡SERÁ LA MANO MILAGROSA DE Dios OBRANDO PARA EL QUE LE OBEDECE! ¡El año sexto habría de producir una cantidad milagrosa de alimento que daría para tres años! "Yo os enviaré mi bendición el sexto año y ella hará que haya fruto por tres años." ¡La bendición de Dios da para mucho tiempo! Era tan sencillo, solo tenían que quedarse quietos y obedecer; solo creer lo que Dios ordenaba. Dios lo que quiere es que se dependa de Él. Quiere darle descanso al hombre. Por tal razón, el Señor le añadió a sus criaturas la fe, ¡la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve! Es la fe el conocimiento seguro y claro que se tiene del poder de Dios. ¡Nunca debemos tener dudas de Dios!
Así, que el año sexto habría de producir una cantidad milagrosa de alimento que sería tan abundante como para alimentarlos por tres años. Ningún pueblo podría recibir esto, solamente un pueblo que ha visto en sus vidas el cumplimiento de las promesas divinas. Aquel pueblo había sido persuadido a suspender por todo un año sus preparativos agrícolas. Ninguno sino un legislador consiente de obrar bajo la autoridad divina habría comprometido su carácter con un estatuto tan raro como el del año sabático. Pero, las leyes de Israel eran divinas y ¡gobernaba solamente Dios! Por tal razón le creían y le obedecían. Ellos habían visto los milagros y las promesas de Dios en sus vidas. Ya habían visto a Dios darles alimento y agua en el desierto, les había enviado la nube de día y el fuego de noche para guiarlos y protegerlos, les había abierto el mar para cruzarlo y habían visto perecer a Faraón con todo Egipto. Estaban ante la autoridad divina; Dios es la autoridad de Israel. ¡Estaban comprometidos en creerle a Dios y Dios les daría en abundancia!
¿Le crees tú a Dios? ¡Créele, obedécele y nada te faltará de Su mano! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Un Pueblo Que Ha Visto Milagros
Levítico 25:17-22
“entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años.”
Dios le mandó a Israel dejar descansar la tierra el séptimo año, y prometió que la cosecha del sexto daría para tres años. Solo un pueblo que ha visto los milagros de Dios obedece algo así: le teme, le cree y descansa en Él. Estos son los puntos para la semana.
- El hombre que teme a Dios sabe lo que no debe hacer y lo que sí debe hacer. Por eso Dios mandó que nadie engañara ni se aprovechara de su hermano al comprarle o venderle algo.
- El agua que sube y vuelve a bajar en lluvia, la tierra que no se sale de su órbita, los hijos que crecen sin que lo veamos: no es para preocuparnos, sino para maravillarnos de su poder.
- Dios quiere que su pueblo habite seguro en la tierra, pero hay requisitos: guardar sus ordenanzas y ponerlas por obra. Solo el obediente y manso morará en la tierra con tranquilidad.
- Los temores llevan al hombre a tomar decisiones que no vienen de Dios. Si más le creyéramos, no tendríamos que hablar tanto ni quejarnos; no hay que hacer bullicio, solo hay que creer.
- ¿Por qué el sexto año daría para tres? Por la obediencia. Era la mano milagrosa de Dios obrando para el que le obedece; solo tenían que quedarse quietos y creer lo que Él ordenaba.
- Israel había visto el alimento y el agua en el desierto, la nube y el fuego, el mar abierto y a Faraón perecer. Por eso le creían y le obedecían: gobernaba solamente Dios.
- Dios quiere que se dependa de Él y quiere darle descanso al hombre. La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve; nunca debemos tener dudas de Dios.
Esta semana, cada vez que te llegue la queja o la preocupación por la provisión, cállala y dale gracias a Dios por un milagro que ya has visto en tu vida.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Una Cosecha para Tres Años
Levítico 25:17-22
Para leer en voz alta con los niños
“entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios prometió mandar tanta cosecha en el año seis que alcanzaría para comer tres años. Así el pueblo podía dejar descansar la tierra el año siete, sin sembrar, porque Dios mismo los alimentaba.
- Dios le dijo a su pueblo que no se engañaran unos a otros. El que respeta a Dios no hace trampa, ni al vender ni al jugar.
- Mira a tu alrededor: la lluvia cae, la tierra gira y tú creces sin darte cuenta. Todo eso lo hace Dios, y es para maravillarnos.
- El pueblo podía preguntar: «¿Qué vamos a comer si no sembramos?». Dios contestó: «Yo enviaré mi bendición». Solo tenían que obedecer y creer.
- Ellos ya habían visto milagros: el mar abierto, comida y agua en el desierto, una nube que los guiaba. Por eso le creyeron a Dios otra vez.
- Pero cuidado: el que no obedece no vive tranquilo. Dios promete cuidar al que hace lo que Él dice, no al que hace lo que le da la gana.
- En vez de quejarte o preocuparte, acuérdate de lo que Dios ya hizo por ti. El que le cree a Dios puede descansar.
¿Qué milagro ha hecho Dios en tu familia?
Esta semana, cuando te den ganas de quejarte, di en cambio una cosa por la que le das gracias a Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
