La Biblia dice que si a alguien le vino LA SOBERBIA también le llegó LA DESHONRA. (Prov. 11:2 "Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.") Eso sucede cuando a una persona le llega la altanería, el orgullo, la superioridad frente a los demás provocando así darles un trato despectivo y desconsiderado. Se convierte el soberbio en un engreído, en una persona indiferente, llena de desprecio por los demás. No se puede esperar nada bueno de alguien así que no tiene honor; pues el honor es honestidad y tener buena reputación. Cuando hay honor en alguien se puede hablar bien de él porque sus hechos son buenos. ¡Veamos las cosas como son!
¿Cómo piensa Dios sobre esto? La rivalidad con los demás o la ambición egoísta es EL DESEO DE SER EL NÚMERO UNO cueste lo que cueste. Siempre habrán personas que quieren reunir a otros a su alrededor para manifestar ante ellos sus capacidades y propios intereses; en ellos vamos a encontrar las semillas de la contienda y de la discordia, muchas quejas y acusaciones. La soberbia es todo lo contrario a la humildad; la Biblia nos enseña, "…estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo." Filipenses 2:3 Los soberbios hacen todo lo contrario al consejo bíblico; son ellos los que se sienten superiores y por tal razón vienen las quejas y las contiendas.
Dios nos enseña que tengamos preocupación por los demás. Por los "otros." Filipenses 2:4 "…no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de LOS OTROS." ¿Cuánto te interesas por los otros? ¿Cuánto vives para los demás? Dios quiere que seamos capaces de elevarnos por encima de las peleas egoístas y contiendas humanas. ¡Qué haya en nosotros los mismos sentimientos que hubo en el Maestro (Filipenses 2:5 "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…")! Fue puesto el ejemplo del Señor ante los ojos de los filipenses. Jesús en su caminar nos mostró el camino a seguir para ser personas dedicadas a los demás, a "los otros". El sentir del Señor es lo opuesto al egoísmo, es el amor al prójimo, es sacrificio y servicio. Es el pensar constantemente en los demás para amarlos, no para odiarlos ni para levantarles acusaciones y mentiras. Bien se dice en un poema sobre Jesús: "Lágrimas no tenía por su dolor, más por mi dolor sudor de sangre vertió".
Vemos a Jesús en forma de Dios. En la eternidad existió como Dios. (Filipenses 2:6 "…el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse…) No consideró el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse. Desde la eternidad Cristo era posicionalmente igual con su Padre, gozando de las glorias del cielo en la misma posición de máxima autoridad divina. Hay que distinguir así entre la IGUALDAD PERSONAL y la IGUALDAD POSICIONAL con Dios el Padre. En cuanto a su persona Cristo siempre fue es y será igual con Dios. Sería imposible para él dejar esto. Pero la igualdad posicional es cosa diferente, Jesús podía haberse aferrado a ella a toda costa. Pero, cuando el mundo necesitaba ser redimido nuestro maravilloso Salvador estuvo dispuesto a dejar su igualdad posicional con Dios, el bienestar y los goces del cielo (Filipenses 2:7 "…sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de SIERVO, hecho semejante a los hombres…). Estuvo dispuesto a venir a este mundo a sufrir la maldad de los pecadores contra sí mismo por amor a nosotros (Filipenses 2:8 "…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz).
Dios Padre jamás fue escupido, golpeado ni crucificado. En este sentido el Padre era mayor que el Hijo, no mayor en cuanto a su persona sino en cuanto a su posición y a la forma en que vivía. "…porque el Padre mayor es que yo." (Juan 14:28) Jesús había estado en inferiores circunstancias que su Padre. Se despojó a sí mismo. Se vació a sí mismo literalmente de su igualdad posicional con Dios y nos trajo la gloria de la Deidad en un cuerpo de carne humana. Se hizo "siervo", algo que nunca había tenido, se quitó su manto y tomando una toalla se la ciñó (Juan 13:4). Asumió una postura humilde para servir a otros y dar su vida en sacrificio, no habría peleas en Él. Los que están dispuestos a morir por otros generalmente no se pelean con ellos. Estuvo en la misma condición de hombre que nosotros; se humilló a sí mismo y fue obediente hasta la muerte; obedeció hasta el fin. ¡ERA SU PROPOSITO CORREGIR EL EGOÍSMO! Entonces, Pablo quiere ¡QUE TENGAMOS LA MENTE DE CRISTO! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Cuando Se Quiere Ser El Número Uno
Filipenses 2:3-11
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra. El deseo de ser el número uno cueste lo que cueste siembra contienda y discordia, mientras que Cristo se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo. Pablo quiere que tengamos la mente de Cristo. Estos son los puntos para esta semana.
- La soberbia es altanería y superioridad frente a los demás, con trato despectivo. El soberbio se vuelve engreído, lleno de desprecio, y de alguien así no se puede esperar nada bueno porque no tiene honor.
- La ambición egoísta es querer ser el número uno. Los que reúnen gente a su alrededor para lucir sus capacidades siembran contienda, quejas y acusaciones, porque se sienten superiores.
- Dios quiere que miremos también por lo de los otros. ¿Cuánto vives para los demás? El sentir de Cristo es lo opuesto al egoísmo: amor al prójimo, sacrificio y servicio.
- Cristo, siendo en forma de Dios, no se aferró a su igualdad de posición con el Padre. Dejó los goces del cielo para sufrir la maldad de los pecadores por amor a nosotros.
- Se hizo siervo: se quitó el manto y se ciñó la toalla. Los que están dispuestos a morir por otros no se pelean con ellos.
- Se humilló y fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Su propósito era corregir el egoísmo: que tengamos la mente de Cristo.
Busca cada día una manera concreta de servir a alguien sin buscar reconocimiento, y cuando quieras tener la razón o el primer lugar, cédeselo al otro.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Jesús con la Toalla Ceñida
Filipenses 2:3-11
Para leer en voz alta con los niños
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: no hagas las cosas para pelear ni para lucirte; piensa que los demás son importantes y preocúpate también por ellos. Imagina a Jesús quitándose el manto y amarrándose una toalla para lavarles los pies a sus amigos.
- El orgulloso se cree mejor que todos y trata mal a los demás. Pero la Biblia dice que el orgullo termina en vergüenza.
- Querer ser siempre el número uno trae peleas, quejas y acusaciones. Donde todos quieren ser el primero, nadie está feliz.
- Dios quiere que pienses en los otros: en tu hermano, en tu amigo, en el que está solo. ¿Cuánto te preocupas por los demás?
- Jesús era Dios y vivía en el cielo, pero lo dejó todo y vino a la tierra por amor a ti. Se hizo como un siervo.
- Jesús obedeció a su Padre hasta morir en la cruz. Él vino a curar nuestro egoísmo y a enseñarnos a servir.
¿Cuándo nos cuesta dejar que otro sea el primero?
Esta semana, deja que otro escoja primero o ayuda a alguien sin que te lo pidan.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
