Mega Zoé
Estudio #0845Iglesia en las casas

Cuando Se Quiere Ser El Número Uno

Cuando Se Quiere Ser El Número Uno llama a servir con humildad y vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

Nuevo TestamentoFilipensesSEMANA DEL 10 @ 16 FEBRERO DE 20154 min lectura

La Biblia dice que si a alguien le vino LA SOBERBIA también le llegó LA DESHONRA. (Prov. 11:2 "Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.") Eso sucede cuando a una persona le llega la altanería, el orgullo, la superioridad frente a los demás provocando así darles un trato despectivo y desconsiderado. Se convierte el soberbio en un engreído, en una persona indiferente, llena de desprecio por los demás. No se puede esperar nada bueno de alguien así que no tiene honor; pues el honor es honestidad y tener buena reputación. Cuando hay honor en alguien se puede hablar bien de él porque sus hechos son buenos. ¡Veamos las cosas como son!

¿Cómo piensa Dios sobre esto? La rivalidad con los demás o la ambición egoísta es EL DESEO DE SER EL NÚMERO UNO cueste lo que cueste. Siempre habrán personas que quieren reunir a otros a su alrededor para manifestar ante ellos sus capacidades y propios intereses; en ellos vamos a encontrar las semillas de la contienda y de la discordia, muchas quejas y acusaciones. La soberbia es todo lo contrario a la humildad; la Biblia nos enseña, "…estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo." Filipenses 2:3 Los soberbios hacen todo lo contrario al consejo bíblico; son ellos los que se sienten superiores y por tal razón vienen las quejas y las contiendas.

Dios nos enseña que tengamos preocupación por los demás. Por los "otros." Filipenses 2:4 "…no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de LOS OTROS." ¿Cuánto te interesas por los otros? ¿Cuánto vives para los demás? Dios quiere que seamos capaces de elevarnos por encima de las peleas egoístas y contiendas humanas. ¡Qué haya en nosotros los mismos sentimientos que hubo en el Maestro (Filipenses 2:5 "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…")! Fue puesto el ejemplo del Señor ante los ojos de los filipenses. Jesús en su caminar nos mostró el camino a seguir para ser personas dedicadas a los demás, a "los otros". El sentir del Señor es lo opuesto al egoísmo, es el amor al prójimo, es sacrificio y servicio. Es el pensar constantemente en los demás para amarlos, no para odiarlos ni para levantarles acusaciones y mentiras. Bien se dice en un poema sobre Jesús: "Lágrimas no tenía por su dolor, más por mi dolor sudor de sangre vertió".

Vemos a Jesús en forma de Dios. En la eternidad existió como Dios. (Filipenses 2:6 "…el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse…) No consideró el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse. Desde la eternidad Cristo era posicionalmente igual con su Padre, gozando de las glorias del cielo en la misma posición de máxima autoridad divina. Hay que distinguir así entre la IGUALDAD PERSONAL y la IGUALDAD POSICIONAL con Dios el Padre. En cuanto a su persona Cristo siempre fue es y será igual con Dios. Sería imposible para él dejar esto. Pero la igualdad posicional es cosa diferente, Jesús podía haberse aferrado a ella a toda costa. Pero, cuando el mundo necesitaba ser redimido nuestro maravilloso Salvador estuvo dispuesto a dejar su igualdad posicional con Dios, el bienestar y los goces del cielo (Filipenses 2:7 "…sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de SIERVO, hecho semejante a los hombres…). Estuvo dispuesto a venir a este mundo a sufrir la maldad de los pecadores contra sí mismo por amor a nosotros (Filipenses 2:8 "…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz).

Dios Padre jamás fue escupido, golpeado ni crucificado. En este sentido el Padre era mayor que el Hijo, no mayor en cuanto a su persona sino en cuanto a su posición y a la forma en que vivía. "…porque el Padre mayor es que yo." (Juan 14:28) Jesús había estado en inferiores circunstancias que su Padre. Se despojó a sí mismo. Se vació a sí mismo literalmente de su igualdad posicional con Dios y nos trajo la gloria de la Deidad en un cuerpo de carne humana. Se hizo "siervo", algo que nunca había tenido, se quitó su manto y tomando una toalla se la ciñó (Juan 13:4). Asumió una postura humilde para servir a otros y dar su vida en sacrificio, no habría peleas en Él. Los que están dispuestos a morir por otros generalmente no se pelean con ellos. Estuvo en la misma condición de hombre que nosotros; se humilló a sí mismo y fue obediente hasta la muerte; obedeció hasta el fin. ¡ERA SU PROPOSITO CORREGIR EL EGOÍSMO! Entonces, Pablo quiere ¡QUE TENGAMOS LA MENTE DE CRISTO! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz