Mega Zoé
Estudio #0847Iglesia en las casas

Escapa

Escapa llama a perseverar en la oración y huir de la tentación.

Antiguo TestamentoSalmosSEMANA DEL 24 FEBRERO @ 2 MARZO DE 20155 min lectura

Es una tentación que se le pone al salmista David para que desconfíe de Dios, así es como comienza el Salmos. Los consejos que dan las personas son conforme a lo que ellos sienten, pero vemos aquí en el Salmos que David se resistió a ese tipo de consejo. Probablemente su alma recibía con agrado el consejo de escapar, pero su espíritu lo resistía. Sucedía que David estaba en la corte del rey Saúl y no le era nada fácil lidiar con un rey que todo el tiempo estaba en su contra, estaba luchando con alguien que estaba muy atormentado. De su lucha con Saúl y de sus otras posibles luchas es que la gente le aconseja que escape. Pero, David dice: "¡En Jehová he confiado! ¿Cómo decís a mi alma que escape al monte cual ave?" Cuando Satanás no puede derrotarnos por medio de inducirnos al orgullo, con su astucia procura nuestra ruina por otro medio: inducirnos a ¡LA DESCONFIANZA!

El enemigo le echará mano a aquellos que nos aman para que nos traten como si no tuviéramos confianza y así nos convenzan de que lo mejor es que huyamos. Eso lo hace el enemigo para luego hacernos daño. Eso nos puede suceder a menos que ¡AFIRMEMOS DE MODO DEFINITIVO NUESTRA CONFIANZA INMUTABLE EN JEHOVÁ! Si no estamos confiados en Jehová el consejo de los nuestros conseguirá llevarnos a escapar en huida como un pájaro tímido a las montañas. Si escapamos huyendo del peligro lo que en verdad estamos haciendo es alejarnos de Dios, sería lo mismo que apartarnos de Él. Las escapadas son para caer en la misma boca de la tentación. Las caídas de los santos han tenido lugar cuando se han salido de sus trincheras y de su fortaleza, que es Jehová. Nuestras fuerzas son como las de los conejos, que siendo animales débiles en sí mismos, su fortaleza se halla en la roca que es donde está su habitación. Igual sucede con nuestras vidas, somos débiles pero nuestra fortaleza está en la Roca de nuestra salvación, que es el Todopoderoso Dios.

Salmos 11:2 "Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón." Los malos tensan el arco; ponen la saeta (la flecha) sobre la cuerda. Cuando el arco es tensado y la flecha es colocada en la cuerda es como si le dijeran al ave: "Huye, huye ave indefensa; tu seguridad está en la huida, huye porque tus enemigos van a enviar sus dardos a tu corazón; apresúrate porque pronto van a destruirte." Así es como los enemigos y los cobardes le dicen a los que confían en Jehová. ¡Es que ellos no soportan a los que se mantienen en medio de la batalla con su fe robusta y con su fuerte confianza en Dios! ¡Quisieran verlos, huir, caer y fracasar!

David sentía la fuerza del consejo porque lo sentía en su propia alma, pero con todo no quiere ceder sino que se atreve a enfrentar el peligro antes que exhibir desconfianza en el Señor su Dios. Otro ejemplo de los entrampamientos del enemigo es cuando los sacerdotes y los fariseos prepararon asechanzas para entrampar a Jesús y matarle usando de astucia. Ellos tensaron su arco, como dice el salmo, cuando compraron a Judas Iscariote para que traicionara a quien era su Maestro; pues Judas era amado por Jesús. Salmos 11:3 "Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?" Eso querían hacer aquellos hombres perversos y malos. Pero, es imposible que los fundamentos de la religión puedan ser destruidos de modo total y final. Observemos que los hombres sin Dios quieren destruir los fundamentos de la religión mediante la aceptación del pecado. ¿Qué puede hacer el justo? ¡Orar y mantenerse firme en la fe! Cuando la oración pone a Dios de nuestro lado y cuando la fe nos asegura el cumplimiento de la promesa, ¿qué motivo puede haber para huir por crueles y poderosos que sean nuestros enemigos? Porque no podemos hacer nada contra la verdad sino por la verdad (2 Corintios 13:8); Dios es siempre Dios. El malvado puede hacerlo todo, pues su conciencia, que es tan liviana que ni siquiera ya es conciencia, le permite hacer todo lo malo por ilegítimo que sea. Llega a matar, envenenar, lo que sea, por todos los medios, en todo tiempo, en cualquier lugar a todo aquel que se interpone entre él y los logros de sus deseos.

Pero, "Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono…" (Salmos 11:40) ¡Los cielos están encima de nuestra cabeza! Esta es la razón tan poderosa para que no adoptemos las viles sugerencias de desconfianza. Jesús descubre toda intriga del hombre. Jehová tiene en el cielo su trono. ¿No puede él líbranos sin que tengamos que recurrir a una cobarde retirada? Una vez más ¡DEMOS EL GRITO DE GUERRA EN VEZ DE HUIR! Sus ojos ven; simplemente miran, él ve el corazón. Sus párpados escudriñan a los hijos de los hombres. La maldad no puede resistir la observación de ningún ojo y mucho menos del ojo de la justicia del Dios nuestro. Jehová envía su juicio de acuerdo a la maldad del hombre y cae sobre sus cabezas. Nuestro gran Dios y Salvador nos libra de toda maquinación y saeta del enemigo, solo mantengamos firme nuestra fe y que nuestra oración prevalezca por encima de toda amenaza del enemigo derrotado. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz