De los hijos de Gedeón (también llamado Jerobaal), quien fue juez en Israel, Jotam fue el único hijo que le quedó vivo porque los demás los mató Abimelec su medio hermano, hijo de una criada. Jotam logró escapar de las manos del sanguinario Abimelec. Entonces, Jotam comenzó a hablarle al pueblo en alegoría sobre la mala acción de elegir a Abimelec como su líder. Una alegoría es algo dicho de una forma poética y que deja ver un mensaje. En Jotam estaba el poder que había en su padre Gedeón, era el poder de Dios. Gedeón había sido escogido como juez por el Señor. A Dios no le interesaba ni le interesa ahora levantar un rey para Israel, Dios es nuestro único Rey. Así que, a Jotam le estaba invadiendo el temor porque conocía lo cruel que era su hermano, conocía de su ambición de poder. La ambición es algo que produce en los personas llegar a ser ruines y crueles. Abimelec cometió la gran falta de querer eliminar a todos sus hermanos pues le podían causar rivalidad en el liderato. Toda persona que sabe que va a dirigir a otros tiene que entender que todas las personas le hacen falta. Cuando hay tanto odio y rivalidad se demuestra lo incapaz que se es para gobernar.
En realidad a ninguno de los hijos de Gedeón le interesaba ser rey. De hecho, Gedeón no fue rey. Dios no tenía empeño en levantar reyes sino jueces. Los jueces gobernaban muy distinto a como gobierna un rey. Gedeón fue un juez llamado por Dios a servir al pueblo. Nosotros hemos sido llamados para el servicio a los hermanos. Dios no llamó reyes. Dios siempre ha levantado hombres y mujeres para servir en su reino.
Vemos entonces, que Abimelec estaba muy mal enfocado. Cuando estamos fuera de foco no vemos las cosas como la debiéramos ver, a la manera que Dios quiere que las veamos. Abimelec desconocía lo que era el llamado de Dios en su impulso de ambición porque había conocido el llamado de Gedeón y quiso engrandecerse y dirigir él. Se le olvidó que Gedeón hizo servicio al pueblo y no reinó ni abusó de su poder.
Leemos que Jotam habló en alegoría en una forma práctica de manera muy cuidadosa. Jotam habló así para que se supiera quién era Abimelec. El pueblo de Israel se había alejado de Dios y no entendían que no podían tener rey. Pero, los familiares de Abimelec se le convirtieron en sus portavoces. Era un hombre que estaba usurpando el reino de Dios. ¡Cuán arrojadas y atrevidas pueden llegar a ser las ambiciones! ¡Una obra que comienza bajo la influencia del diablo no puede levantarse para dar gloria a Dios! Abimelec se proclamó rey cuando él no lo era. Tomó su gente y fue quitando a todos aquellos que podían ser su competencia. De esa manera tomó un trono a la fuerza. Jotam declaró en su alegoría lo que el pueblo había hecho con perversidad. Sus palabras hablaron una verdad y al final una profecía. Hizo una comparación con árboles de fruto como el olivo, la higuera y la vid. El pueblo sabía muy claro que estos árboles eran de servicio para el hombre para dar aceite, vino y dulce. El trabajo ministerial es en silencio. El árbol de servicio hace mucho silencio. El pueblo sabía de lo que Jotam le estaba hablando. Cuando uno se levanta para hacer algún bien no nos debe olvidar que nacemos no para ser señores de nadie, aún por mucho que Dios nos use y por mucho que nos bendiga.
El pueblo había puesto a Abimelec como rey aún cuando éste no lo era. El rey se enseñorea entre sus coronas y grandezas. ¡El lugar de utilidad no se puede usar para reinar sino para servir! Nosotros no hemos venido para ser reyes. El que pretende ser rey siempre busca ventaja de todo. Abimelec era aquella zarza que quiso reinar entre todos los árboles. Cuando nos gusta ser grandes es porque nos gusta que se nos felicite, que se nos aplauda. El olivo quería dar su aceite, su producto en silencio. Nuestro servicio tiene que ser en silencio. La vanidad llega, la grandeza, la apariencia y querer demostrar lo que no somos. Dios no nos escogió para vanagloria, para ser grandes sino para su servicio. Bueno es Dios que nos escogió para servir.
Lo que Dios quiere para nosotros es que seamos buenos árboles de OLIVO porque somos importantes para el servicio. Cuando Dios nos llama nos pone el fruto a llevar. Pero, ¡cuán dulce es la vanagloria, porque ésta satisface, atrae, llena y provoca más! Algunos quieren reinar como la zarza pero no servir como el olivo. Dios nos llamó para el servicio hasta el cansancio, hasta la muerte. Aquel que le gusta llevar fruto para el bien común es como el olivo. El diablo va a tirar en contra de los de mayor utilidad según sus frutos. No queramos ser grandes entre los hombres sino luchemos para "dar aceite." El olivo es el que sirve. El Padre no ha querido que abusemos de su gracia para hacernos grandes, ese no es el plan de Dios para nuestras vidas. Cuando ya uno se cree grande deja de ser útil para Dios y no se está dispuesto a servir. ¡Cuidado! Mega Zoé nació para ser un árbol que dé aceite a otros. Somos el olivo para dar aceite. Mega Zoé está para dar lo que Dios tiene y quiere dar. La HIGUERA, también estaba consciente de que era de utilidad, así como nosotros también tenemos que estar conscientes para ser de utilidad y no de adorno o sombra sino para dar fruto dulce donde no haya vanagloria, ni engaño sino pureza. El olivo y la higuera no cedieron a la vanagloria. ¡El Evangelio no es negociable, no se vende! ¡Nos libre Dios de la vanidad! El orgullo ni la grandeza llenan sino que destruyen. La VID daba también su fruto y no era para ella de interés gobernar los árboles. La ZARZA era una planta insignificante e inútil que pensó ser algo. Los que caen en la vanagloria son insignificantes e insensibles. La zarza con sus espinas estaba muy dispuesta a recibir los halagos pero no tenía nada que dar. El que gusta de la jactancia no es de Mega Zoé. Nadie que es vanaglorioso puede darle bien a otros.
Abimelec era aquella zarza, una planta demasiado baja como para resguardar un árbol. Al tercer año de su reinado le comenzó a salir todo el mal que tenía. Salió fuego de él que quemó a todos los de Siquem como profetizó Jotam. Una persona perversa lo menos que puede hacer es presidir porque lo que trae es ruina. Cuando se busca la vanagloria comienza a manifestarse el mal. Un olivo dura mucho, una zarza no dura y si queremos durar mucho tenemos que dar servicio. Lo vano dura poco. El tiempo dice quién es quién y declara qué hay en uno. Al pasar el tiempo se dejó ver el mal, la perversidad que había en Abimelec. Seamos fieles a Dios en nuestro servicio, Dios nos bendecirá y estará con nosotros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Mal Ejemplo de la Ambición de Abimelec
Jueces 9:1-5
“¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre?”
La ambición hace a las personas ruines y crueles: Abimelec mató a sus setenta hermanos para quedarse con un trono que Dios no le dio. Dios no nos llamó para ser reyes ni para la vanagloria, sino para servir como el olivo que da su aceite. Estos son los puntos del estudio para la semana.
- Gedeón fue un juez llamado por Dios para servir al pueblo, y no reinó ni abusó de su poder. Dios siempre ha levantado hombres y mujeres para servir en su reino, no reyes.
- Abimelec eliminó a sus hermanos porque le podían hacer rivalidad. El que va a dirigir tiene que entender que todas las personas le hacen falta; tanto odio demuestra lo incapaz que es para gobernar.
- Abimelec estaba fuera de foco: conoció el llamado de Gedeón y quiso engrandecerse. Una obra que comienza bajo la influencia del diablo no puede levantarse para dar gloria a Dios.
- Jotam habló de árboles: el olivo, la higuera y la vid servían al hombre con aceite, dulce y vino. El árbol de servicio hace mucho silencio; nuestro servicio tiene que ser en silencio.
- La zarza, insignificante y con espinas, estaba dispuesta a recibir halagos pero no tenía nada que dar. Cuando ya uno se cree grande, deja de ser útil para Dios.
- El lugar de utilidad no se usa para reinar sino para servir. Esta iglesia nació para ser un olivo que da aceite a otros, y el evangelio no es negociable.
- Al tercer año salió todo el mal que había en Abimelec, y salió fuego como profetizó Jotam. Un olivo dura mucho y una zarza no: el tiempo dice quién es quién.
Escoge un servicio en tu casa o en la iglesia y hazlo en silencio, sin buscar que nadie te felicite ni te aplauda.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Olivo que Da Aceite
Jueces 9:1-5
Para leer en voz alta con los niños
“¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Abimelec quería mandar él solo sobre todo el pueblo, y no quería compartir con sus setenta hermanos. Jotam, el menor de sus hermanos, contó una historia de árboles: el olivo daba aceite, la higuera higos dulces, la vid uvas, y la zarza espinosa solo quería reinar.
- Abimelec quería tanto ser rey que les hizo daño a sus propios hermanos. Solo el más pequeño, Jotam, se escondió y pudo escapar.
- Su papá, Gedeón, nunca quiso ser rey. Dios lo llamó para servir al pueblo. Dios también te llama a ti para ayudar, no para mandar sobre los demás.
- El olivo no quería ser rey porque estaba ocupado dando aceite. Así es el que sirve a Dios: trabaja callado, sin buscar que lo aplaudan.
- La zarza tenía espinas y no daba fruto, pero quería que todos la admiraran. Cuando alguien solo quiere ser grande, no tiene nada bueno que dar.
- Lo malo tiene consecuencias. Con el tiempo salió todo lo malo que Abimelec tenía por dentro, y le trajo ruina, tal como Jotam había avisado.
- Un olivo vive muchos años y una zarza dura poco. Si quieres ser como el olivo, sirve con alegría, aunque nadie te vea.
¿En qué te pareces al olivo, y en qué a la zarza?
Esta semana, ayuda en casa una vez al día sin que te lo pidan y sin contárselo a nadie.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
