Se dice que el que quiera ser sabio que lea en la Biblia los Proverbios; el que quiere ser santo que lea los Salmos. De este estudio, sobre el Salmos 18, aprenderemos del amor a Dios y a los hermanos.
Nada toca el alma o desespera más en una madre que el grito de su hijo. Y así como el grito de un hijo a los oídos de su madre es nuestra oración al Señor cuando se la elevamos a Él en un verdadero clamor. En tanto que nuestras oraciones sean solo suspiros nuestro Dios puede seguir esperando para hacer a nuestro favor, pero cuando Dios nos ve caer o peligrar entonces: ¡JEHOVÁ SE LEVANTA! Por eso decimos: ¡Jehová, te amaré de todo corazón, con todas mis entrañas! El Dios trino merece el amor más ferviente que pueda salir de nuestros corazones. Ese Dios maravilloso se ha entregado, por así decirlo, a sus creyentes. ¡Es Dios mismo el que es la salvación y la porción de su pueblo! La fe se basa principalmente en Dios MISMO; Él será mi salvación, y eso es: ¡SI LE TENGO! Y esto ya es muy grande: LA SALVACIÓN. ¡ÉL, MI Dios, ES MI SALVACION, MI VIDA, MI CONSUELO, MIS RIQUEZAS, MI HONOR, MI TODO! Por eso decimos como el salmista: ¡Te amo Jehová!
El salmista también dice en el Salmos 73:25 "Fuera de ti no quiero nada." ¿Qué son las cosas si Dios no está? Amamos a Dios y amamos la casa de Dios. David se expresaba con respecto a la casa de Dios. "…por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios…" I Crónicas 29:3. El deseo de David era tener un templo para Dios. David era un dador alegre porque amaba el tener un templo para su Señor. ¡Quería forrar las paredes de la casa de su Dios de oro puro! David había buscado y acumulado el oro de la mejor calidad, el oro más estimado, el más puro, el más fino del mundo. (Salmos 26:8 "Jehová, la habitación de tu casa he amado y el lugar de la morada de tu gloria.") (Salmos 23:6 "Y en la casa de Jehová moraré por largos días.") Nadie ni nada me sacará del lugar más preciado de mi vida, la casa de mi Dios. Ni problemas, ni angustias me impedirán permanecer en la casa del Señor. El que deja la casa de Dios es porque no sabe quién es Dios.
Una señora anciana que durante muchos años ha sido sorda, siempre es de las primeras en sentarse para la hora del culto en su iglesia. Al preguntarle la razón de su asistencia constante y puntual, aunque no pudiera oír el sermón, ella contestó: "Aunque no puedo oír vengo a la casa de Dios porque quiero hacerlo y quiero que me halle en Sus caminos; y aquí Dios me da pensamientos dulces sobre el texto bíblico que se me indica. Otra razón es que estoy entre la mejor compañía, estoy aquí en la presencia más inmediata de Dios y entre Sus santos, los hermanos, los dignos de la tierra. No estoy satisfecha de servir a mi Dios en privado; mi deber y privilegio es honrarle regularmente en público." ¡Qué reprensión hay aquí para los que tienen oídos sanos y que muchas veces ni llegan a la iglesia o que también llegan tarde al sagrado lugar de adoración! ¿Le dirán en el culto a Dios como le dice el salmista y como le diría esta anciana que no puede oír: ¡Te amo Jehová!?
Salmos 27:4 "Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida para contemplar la hermosura de Jehová…" El hombre de un solo libro es eminente (Un libro: La Biblia) El hombre que tiene un solo y máximo ideal triunfa. Nuestros afectos y nuestros amores, todas las cosas de nuestra vida las debemos reunir como si fueran un ramillete. Ese ramillete de afectos debe estar amarrado y sostenido con un solo lazo alrededor: El lazo de nuestro amor a Dios. Dios es siempre primero, debemos tener una acción resuelta para amarlo más que todo lo demás.
Pero, tengamos cautela y velemos porque el amor se enfría. Mateo 24:22 "Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados." El amor deja de ser para algunos por muchas razones, pero nosotros debemos luchar para que nuestro amor no se enfríe, ni el amor por nuestro Dios ni el amor por nuestros hermanos. Apocalipsis 2:4 "Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor." Esto puede querer decir que los hermanos habían perdido su primer entusiasmo. Jeremías 22:9 "Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios y adoraron dioses ajenos y les sirvieron." Hablaba el profeta Jeremías del pueblo de Dios que había dejado a su Dios. También, en el Apocalipsis se habla de que a los creyentes de la iglesia de Éfeso se les había desaparecido todo el antiguo entusiasmo de la religión. Tal vez, lo que quiere decir es que se les había perdido el primer ardor de amor por la fraternidad, se les había enfriado el amor de hermanos. En sus primeros días los miembros de la iglesia de Éfeso habían estado unidos por un verdadero amor, pero la disensión (la falta de acuerdo o de aceptación) llegó. Entonces, el odio y la contienda asomaron sus feas cabezas. Algún tiempo de descuido y el corazón estuvo dispuesto a inflamarse y a separarse. Lo bueno se había echado a perder. Pudiera ser que los herejes, los falsos maestros, les hubieran matado el amor. Por eso, hay que velar y orar de continuo.
Cuando se pierde el amor por Dios, la iglesia cae en la falta de amor por los suyos. Dios se va y con Él también se va el amor que solo viene de Él. En Efesios 1:15 el apóstol Pablo habla de lo importante del amor por los santos. Leemos en Filipenses 4:1 "Así que, hermanos míos, AMADOS Y DESEADOS…". Amar hasta estar dispuestos a entregar por amor a los hermanos la propia vida! (1 Tesalonicenses 2:8 "Tan grande es nuestro AFECTO POR VOSOTROS, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos MUY QUERIDOS.") (1 Pedro 1:22 "Para EL AMOR FRATERNAL no fingido AMAOS unos a otros entrañablemente, de corazón puro.") (1 Pedro 2:17 "AMAD A LOS HERMANOS.") (I Juan 3:14 "...sabemos que hemos pasado de muerte a vida en que AMAMOS a los hermanos. EL QUE NO AMA AL HERMANO permanece en muerte.") (2 Juan 1:5 "…que nos AMEMOS UNOS A OTROS.")
Si amamos a Dios, a nuestro gran Dios y Salvador, también podemos amar a los hermanos. Amaremos al Señor como lo primero en la vida y amaremos a nuestros hermanos, queridos compañeros del Camino, los que son nuestra familia de la fe. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Te Amo Jehová
Salmos 18:1
“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.”
El Dios trino merece el amor más ferviente que pueda salir de nuestros corazones: Él es nuestra salvación, nuestra vida y nuestro todo. Por eso decimos como el salmista: ¡Te amo, Jehová!, y ese amor se ve en la casa de Dios y en el amor a los hermanos. Estos son los puntos para la semana.
- Como el grito de un hijo en los oídos de su madre es nuestra oración cuando clamamos de verdad. Mientras solo suspiramos, Dios puede seguir esperando; pero cuando nos ve caer o peligrar, ¡Jehová se levanta!
- Dios mismo es la salvación y la porción de su pueblo: mi vida, mi consuelo, mis riquezas, mi honor, mi todo. «Fuera de ti no quiero nada»: ¿qué son las cosas si Dios no está?
- El que ama a Dios ama su casa. David tenía su afecto en la casa de su Dios y quería forrar sus paredes de oro puro. El que deja la casa de Dios es porque no sabe quién es Dios.
- Una anciana sorda llegaba siempre de las primeras al culto: aunque no oía, quería estar en la presencia de Dios y entre sus santos. ¡Qué reprensión para los que tienen oídos sanos y llegan tarde o no llegan!
- Nuestros afectos deben estar reunidos como un ramillete, amarrados con un solo lazo: nuestro amor a Dios. Dios es siempre primero, y hay que resolverse a amarlo más que a todo lo demás.
- Velemos, porque el amor se enfría. A Éfeso se le reprochó haber dejado su primer amor; llegó la disensión, y el odio y la contienda asomaron sus feas cabezas. Hay que velar y orar de continuo.
- Cuando se pierde el amor por Dios, se pierde el amor por los hermanos. «El que no ama al hermano permanece en muerte.» Amemos al Señor primero y a nuestra familia de la fe.
Llega temprano a cada culto de esta semana y, antes de que empiece, dile a Dios desde el corazón: «Te amo, Jehová».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Grito de un Hijo
Salmos 18:1
Para leer en voz alta con los niños
“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le decía a Dios «te amo», porque Dios era su fuerza. El estudio dice que cuando una mamá oye a su hijo gritar, corre enseguida; así Dios se levanta cuando sus hijos le claman de verdad.
- Cuando tú oras con todo tu corazón, Dios te escucha como una mamá escucha el grito de su hijo. Y cuando te ve en peligro, Él se levanta para ayudarte.
- Dios es lo mejor que tenemos: Él nos salva, nos cuida y nos consuela. Por eso lo amamos más que a los juguetes, los juegos o cualquier otra cosa.
- El rey David amaba tanto la casa de Dios que quería cubrir sus paredes de oro. El que ama a Dios, ama ir a su casa.
- Había una ancianita que no podía oír, pero siempre llegaba de las primeras a la iglesia. Quería estar cerca de Dios y de los hermanos.
- Pero cuidado: el amor se puede enfriar. Y cuando alguien deja de amar a Dios, también empieza a pelear con los hermanos.
- La Biblia dice: «Amad a los hermanos.» Si amas a Dios, vas a amar también a los que están contigo en la iglesia, y los vas a tratar con cariño.
¿Cómo le puedes demostrar a Dios que lo amas?
Esta semana, prepárate a tiempo para llegar temprano a la iglesia y, al llegar, dile a Dios: «Te amo, Jehová».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
