Dios no solo nos ha dado a los que creemos la salvación; la vida eterna. También nos ha dado PAZ. Es algo que es muy grande para nuestras vidas para poder vivir sin llegar a la locura, para que no lleguemos a lo desesperante en el vivir de cada día. Por todo lo que nos inquieta tenemos la paz que Dios nos ha dado. La paz "tranquilidad" que va más allá del saber. Es interna la paz, es la tranquilidad. La paz es un silencio para poder acallar las voces que nos quieren desesperar. La paz de Dios es la calma que se necesita para las desesperaciones que nos trae la vida. Calma para las cosas que hemos de vivir y que jamás pensamos vivir.
Hechos 10:36 "Dios envió mensaje a los hijos de Israel, ANUNCIANDO EL EVANGELIO DE LA PAZ POR MEDIO DE JESUCRISTO; éste es Señor de todos.") Dios anuncia el evangelio de la paz. Trajo información sobre la paz. Dios se ha encargado de dejarles escrito a los hombres sobre la paz para que la agarremos y vivamos con este tesoro tan grande. Lo hace por amor para hacernos vivir en tranquilidad; la noche, el día, el mes y los años.
Jesús fue enviado y equipado por Dios con el Espíritu Santo y con poder. Jesús es, por tanto, el máximo don de Dios a los hombres. El mismo Dios fue el que envió a Jesús para que nos manifestara el amor de Dios. Tuvo el Señor Jesucristo el terrible honor de la crucifixión, porque hasta ese punto llega el pecado humano. Lo grandioso es que no solo murió pagando el precio sino QUE RESUCITÓ. Su poder no podía ser derrotado. El Señor Jesús podría conquistar lo peor que los hombres pudieran hacerle y al final conquistó la muerte. HAY PAZ POR EL PERDÓN DE NUESTROS PECADOS, entonces entramos a una nueva relación con Dios. Llego la paz porque hay perdón y Dios nos regala la paz. La paz del hombre se había perdido cuando se interrumpió con el pecado de Adán, Cristo la recobró para el que cree en Él.
Efesios 2:14 "Porque ÉL ES NUESTRA PAZ...." Cristo Jesús es nuestra paz. Murió, resucitó, su sangre nos cubre como su prioridad. El venció en su muerte y conquistó nuestra paz. Nuestra paz no es ordinaria, Él es nuestra Paz. Jesús es nuestra paz porque la pagó con precio de muerte y la reparte a los que son de Él. Isaías 53:5 "Más Él herido fue…" Fueron heridas corporales, Jesús sufrió heridas en todo su cuerpo. Fue traspasado o taladrado en pies y manos por los clavos, por las espinas en su cabeza y por la lanza en su costado. Admirablemente apropiado es el salmo profético sobre el Mesías cuyas manos y pies fueron traspasados (Salmos 22:16 "Me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies."). Jesús sufrió por nuestra causa; no era por la suya porque en Él no había pecado alguno, fue su sufrimiento enteramente por nuestro pecado. Fue molido, abrumado, angustiado y afligido por todos los sufrimientos internos y externos que pasó por amor a nosotros los hombres caídos en pecado.
Hay que ver que para nosotros tener PAZ Jesús la alcanzó de una forma trágica, lo hizo para ti; el castigo lo tomó Él. (Isaías 53:6 "…mas Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros.) Tomó sobre sí mismo el castigo en virtud del cual logró la paz de los hijos de Dios. Sobre Él vino como una carga; un gran padecer, un sufrir, un pagar a Dios sufriendo Él el castigo. Nos sustituyó, se puso Él y sufrió lo que nos tocaba sufrir a nosotros. Y allí, en aquel momento de la cruel cruz, quitó de nosotros el castigo ¡TOMÁNDOLO ÉL! ¡Qué grande amor! ¡Qué grande sacrificio por amor! Jesús fue humillado como si fuera un malhechor. Todo este mal lo padeció para que more contigo la paz, igual como Él habita en ti.
Isaías 53:3 "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto…" ¡VARÓN DE DOLORES! ¡Qué nombre del Hijo de Dios hecho hombre! ¡Nombre muy apropiado para quien me rescata, a mí un pecador! En nuestro lugar fue condenado. Mofa y vergüenza soportó. Selló con su sangre mi perdón (Colosenses 1:14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados."). Fue en la cruz que Él llevó nuestras enfermedades; dolores que sufrió (Isaías 53:4 "Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…"). Él no podía ser castigado, Él no tenía pecados, pero lo hizo para que nosotros podamos tener paz. Por mi culpa me dio paz. Por mi pecado fue a la cruz. Lo llevó sobre Él, el dolor, el azote. ¡ME QUITÓ MI PECADO Y ME REGALÓ LA PAZ!
Jesús sufrió varias clases de heridas conocidas en la ciencia médica. Contusiones: golpes con una caña no penetrantes. Laceraciones: azotes que le causaron heridas penetrantes. Heridas de incisión: por la corona de espinas. Heridas de perforación: por los clavos y la lanza.
¡TEN PAZ COMO REGALO DE ÉL PARA TI! Nadie te la quite, nadie te la puede quitar; solamente tú eres el que la puedes obviar o hacer desaparecer. Consérvala como el gran tesoro que te ha sido regalado por el Mesías, Jesús que pagó por tu paz tan grande precio de sufrimiento. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Nuestro Castigo Por La Paz Fue Sobre Él
Isaías 53:5
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
Dios no solo nos dio la salvación: también nos dio paz, la calma interior que acalla las voces que nos quieren desesperar. Esa paz costó un precio terrible, porque el castigo que nos tocaba a nosotros cayó sobre Jesús. Estos son los puntos para la semana.
- La paz de Dios es una tranquilidad que va más allá del saber: un silencio que acalla las voces que nos quieren desesperar, y calma para cosas que jamás pensamos vivir.
- Dios anunció el evangelio de la paz por medio de Jesucristo, y lo dejó escrito para que agarremos ese tesoro y vivamos en tranquilidad la noche, el día, el mes y los años.
- La paz del hombre se perdió con el pecado de Adán, y Cristo la recobró para el que cree. Hay paz porque hay perdón: Jesús murió pagando el precio, resucitó y conquistó la muerte.
- «Él es nuestra paz.» Jesús fue traspasado en manos y pies por los clavos, herido por las espinas y la lanza, y molido por nuestros pecados; no por los suyos, porque en Él no había pecado.
- El castigo de nuestra paz fue sobre Él. Nos sustituyó: sufrió lo que nos tocaba sufrir a nosotros y, en aquella cruel cruz, quitó de nosotros el castigo tomándolo Él.
- Varón de dolores: despreciado y condenado en nuestro lugar, soportó mofa y vergüenza y selló con su sangre nuestro perdón. Por mi pecado fue a la cruz; me quitó mi pecado y me regaló la paz.
- Ten la paz como regalo de Él para ti. Nadie te la puede quitar; solamente tú la puedes hacer desaparecer. Consérvala como un gran tesoro, porque Jesús pagó por ella un precio muy grande.
Cuando esta semana una voz te quiera desesperar, detente y recuerda en oración que el castigo de tu paz fue sobre Jesús; no dejes que nada te la quite.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Clavos, Espinas y Lanza
Isaías 53:5
Para leer en voz alta con los niños
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús fue herido y castigado por las cosas malas que nosotros hicimos, y gracias a sus heridas nosotros tenemos paz. En la cruz, los clavos, las espinas y la lanza lastimaron a Jesús, y todo eso lo sufrió por amor a ti.
- La paz de Dios es una calma por dentro. Cuando tienes miedo o estás preocupado, es como un silencio que calla las voces que te asustan.
- El pecado nos había quitado la paz desde Adán. Hacer lo malo siempre trae consecuencias, y el castigo que merecíamos era muy grande.
- Pero Jesús tomó nuestro lugar. Él nunca hizo nada malo, y aun así recibió el castigo que nos tocaba a nosotros, para que tuviéramos paz con Dios.
- Le pusieron una corona de espinas, le clavaron las manos y los pies, y le hirieron el costado con una lanza. Jesús sufrió todo eso porque te ama.
- Jesús no se quedó muerto: resucitó y venció a la muerte. Por eso, el que cree en Él recibe el perdón y la paz como un regalo.
- Tu paz es un tesoro. Nadie te la puede quitar; solo tú la puedes dejar perder si te alejas de Jesús. Cuídala mucho.
¿Qué cosa te preocupa o te da miedo?
Esta semana, cada vez que sientas miedo, di en voz baja: «Jesús, gracias por darme tu paz».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
