Desde que el apóstol Pablo llegó a Jesús le ofreció y le entregó todo. Le entregó al Señor su dinero, su educación, su tiempo y el vigor de su cuerpo. También puso a los pies del Señor la agudeza de su mente y la devoción de su corazón. Y luego de muchos años de servir fielmente a Dios dijo: "Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano." 2 Timoteo 4:6 El hálito de vida era lo único que le quedaba por ofrecerle a su amado Salvador y pronto estaba para también ponerla sobre el altar del sacrificio sin el menor reparo y con la mayor alegría. Así llegaría para Pablo el descanso de una vida de tan larga brega en el reino de Dios. Le llegaría la tranquilidad después de tan abundante y arduo trabajo, esa era la manera en que se le quitarían las cadenas. La muerte era para el apóstol Pablo una liberación. Iba a cambiar los confines de una prisión romana (su encierro) por la gloriosa libertad de las moradas celestiales. Iba a ponerse en camino hacia Dios para hacer su último y más grande viaje. Así se despojaría de toda carga para finalmente descansar. Era esa la manera de ser desencadenado para ser verdaderamente libre. Pudo decir el apóstol: "He peleado la buena batalla…" 2 Timoteo 4:7. Pablo deja ver que ha dado de sí todo lo que lleva dentro y que siente una profunda satisfacción en su corazón. PABLO HA LLEGADO A SU FINAL Y SABE QUE HA HECHO UN BUEN PAPEL.
Una vez alguien le dijo a su madre: "No puedo mirar atrás y ver que haya dejado de hacer aún la cosa más pequeña." Aquí en 2 Timoteo 4:7 vemos que Pablo con toda honra pudo decir: "…he acabado la carrera…". Es fácil empezar algo, pero lo difícil es concluirlo, terminarlo. Una de las cosas más importantes que se necesitan en la vida es la PERSEVERANCIA y es de lo que muchos carecen. Muchos arruinan una vida noble haciendo una necedad al final de sus días. Pablo decía honorablemente: "…he guardado la fe." Es como si hubiera dicho: "He observado las condiciones del contrato." "He sido fiel a mi compromiso." Pablo se había comprometido a servir a Cristo y había cumplido su compromiso sin fallarle nunca. "He mantenido mi fidelidad." "He guardado las reglas." "He participado en la contienda, en la lucha."
Para nosotros, tal como Pablo lo experimentó, sería una cosa maravillosa morir sabiendo que no hemos quebrantado nunca las reglas, sería el mayor honor en la carrera de la vida. Vivir toda una vida de buenos o malos momentos, de estar en libertad o en la cárcel, de estar en todos los peligros por tierra y por mar, etc. y ahora que Pablo pasaría por su momento final él se sentía satisfecho de que no había perdido nunca la confianza en Jesús. Dijo en: 2 Timoteo 4:8 "Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día…". Tendría su recompensa delante del juez justo. Dios le reveló sobre la corona que le esperaba, ya tenía gana la corona de justicia. Tendría una corona que no se podía destruir jamás. En los últimos días de su vida sabía que dentro de muy poco estaría ante el tribunal romano y que su juicio no podía tener otro resultado. El apóstol sabía cual habría de ser el veredicto de Nerón, pero él no se preocupaba si le condenaban, lo único que le interesaba era oírle decir a su Maestro: "¡BIEN HECHO, SIERVO BUENO Y FIEL!"
Dios es el juez justo que no puede equivocarse al conceder los premios ni permite sobornos de ninguna clase. La corona de justicia le era daba a Pablo por su vida ejemplar, por su rectitud e integridad, por darle cada uno lo que merece. Para obtener tal corona Pablo tuvo que vivir en justicia. A todo el que viva haciendo obras buenas, hechas con la gracia de Dios, se le dará un justo pago. "…y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida." 2 Timoteo 4:8 Pablo luchó y corrió creyendo y Dios le pagaría en justicia como juez justo, le pagaría con una corona y una corona formada en justicia; su material, por así llamarle es de justicia. Pablo es premiado por hacer lo que había que hacer de una manera íntegra, tan rectamente como le corresponde a un hijo de Dios caminar. Pablo le dice a su amado discípulo Timoteo: "El final de mi vida está cerca y sé que voy a recibir mi recompensa. Si sigues mis pasos tú también tendrás la misma confianza y el mismo gozo que yo cuando llegues a tu final." ESTE GOZO Y CONFIANZA DE PABLO ESTÁ ABIERTO A CUALQUIER PERSONA QUE TAMBIEN PELEE ESA BATALLA Y TERMINE ESA CARRERA Y GUARDE ESA FE. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
