Jeremías 7:9,10 "Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; PARA SEGUIR HACIENDO todas estas abominaciones?" Lo terrible del pecado no es tanto lo que es en sí mismo, sino donde se termina si uno persiste en él. Cuando se permite una y otra vez el coquetear con la tentación y caer en pecado a cada rato, entonces el pecar se hará cada vez más fácil. Y si la persona cree poder evitar las consecuencias cada vez que peca, el disgusto, el remordimiento y el arrepentimiento se le van a hacer cada vez menores; y por último llegará a alcanzar un estado EN EL QUE LLEGARÁ A PECAR SIN NINGÚN TEMOR. ¡Ese es precisamente el pecado que conduce a la muerte! Por tanto, una vez que la persona empieza a complacerse en el pecado y a considerarlo el curso de acción de su vida, tal persona va de camino a la muerte, porque se dirige a un estado en el que la idea del arrepentimiento ya no le puede entrar en sus cálculos.
I Juan 5:16 "Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida." El pecado de muerte es el estado en que está la persona que ha escuchado del pecado y se ha negado a escuchar a Dios muy a menudo y aun así sigue amando su pecado y considerándolo la cosa más normal y agradable del mundo. Sobre el impío no está el Espíritu Santo. Estamos hablando del pecado contra el Espíritu Santo como les sucedió a Ananías y a Safira (Hechos 5:1-5). Aquí se habla del pecado al estar en la iglesia y ¡SEGUIR PECANDO!
Ananías y Safira conocían la ley, por lo cual, no eran ignorantes de Dios. Todo lo contrario; ellos ofrecieron voluntariamente algo a Dios y luego no cumplieron y por eso fueron muertos. La falta de conocimiento no fue lo que los llevó a la muerte, pues ellos conocían. Tampoco fue por el pecado de sus padres. Y menos sería por el engaño contra el hombre a quien le ofrecieron dar el dinero. Mire el cuadro del engaño, de la mentira y las blasfemias. Una mentira es una expresión contraria a lo que se sabe, se cree o se puede pensar. El engaño es el conjunto de palabras o acciones con que a alguien se le hace creer algo que no es verdad. Es enredar a alguien o burlarse de él haciéndole tener por cierto algo que no lo es. La blasfemia es una expresión injuriosa (de ofensa) que se dice de Dios o de las cosas sagradas. Llegó aquí entonces el problema de saber donde nos paramos en esta tierra. "Si ves al hermano…". Estamos hablando DEL HERMANO; DEL QUE DICE SER UN CREYENTE. Ananías y Safira, de igual, ¿a quién engañaban? ¡A Pedro! Mentían de lo que Pedro ya conocía, sobre la cantidad del dinero. Engañaban a Pedro con toda palabrería, es enredar a alguien, burlarse. Se llegó a esto, a la blasfemia, a ofender lo de Dios. Ese es el gran mal a lo santo, llenarlo de grandes burlas.
Jeremías 7:11 "¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová." Decimos estar en la fe. Aquí no se habla del que haya renunciado al camino de Dios, sino del que está en la iglesia y está pecando mientras a la vez invoca el nombre de Dios. Estando en pecado, pecando literalmente. Aún aquel que peca descuidándose hace daño a la familia y a la Iglesia.
"Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida." Juan dice que por esto no se haga oración. Núm. 15:30-31 "Más la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella." La soberbia es un sentimiento de superioridad frente a los demás. Es un apetito desordenado de ser preferido a otros. Es altivez y engreimiento. ¿Cómo se le podría hacer a alguien lo que para mí es una ofensa, burla o desprecio? La razón es por la soberbia. Es llegar a pecar con todos los sentidos; no fue sin querer. Es ultrajar al Espíritu Santo, insultar, ofender la dignidad o el honor. Tuvo por poco la santidad del Dios vivo, lo tuvo en poco. Por eso tendrá la segunda muerte. Apocalipsis 20:12-14.
VEMOS QUE EL PECADO DE MUERTE ES AQUELLO QUE SE HACE A SABIENDAS DESAFIANDO ATREVIDA Y VOLUNTARIAMENTE A Dios. La actitud y el motivo determinan más la diferencia que el pecado mismo. Un error leve del que rápidamente uno se arrepiente y es perdonado no es un pecado para muerte. Es terrible si se persiste en él, no tanto por lo que es en sí mismo sino a donde uno llega, a lo peor. A los que pecan deliberadamente la idea del arrepentimiento no les puede entrar en sus cálculos. El pecado de muerte es el estado de la persona que ha escuchado del pecado y se ha negado a escuchar a Dios "tan a menudo" que aman más su pecado y lo consideran la cosa más normal y agradable del mundo.
Esto es individual, esto es para cada cual y es querer ser libre; puede ser que esas personas oren, pero al que no quiere la pureza no se le puede imponer. Lo que Dios puede hacer no podrá forzar esa voluntad de seguir pecando. Dios prefirió no forzar al hombre a permanecer sin pecado, también renunció al poder de obligar a un pecador al arrepentimiento. A Adán Dios lo hizo libre, le dio albedrío, libertad individual. Le dio a vivir según la propia voluntad. Judas era escogido para ser uno de los doce, con Emanuel en la tierra y escogió pecar. Es inútil orar pidiendo perdón por un pecador que se niega a arrepentirse de su pecado. Tengamos todo esto muy en cuenta y vivamos una vida santa y separada para Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
