Un mayordomo es el sirviente principal de una casa, es el encargado de la organización del servicio y de la administración de los gastos de su amo. Un mayordomo es un criado. Todos nosotros los humanos y creyentes no estamos a la par con Dios; somos sus criados, sus mayordomos y aún más somos esclavos del Señor (I Corintios 7:22 "Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo."). LA OBEDIENCIA es lo que se necesita para ser buen mayordomo. Un mayordomo es responsable y está consciente de sus obligaciones, actúa y se mueve conforme a ellas. Cumple con rigor sus obligaciones y pone toda atención en lo que hace. Tiene el compromiso o la obligación de reparar un error y compensar los males ocasionados cuando la situación lo amerite.
Como creyentes, el que seamos mayordomos de nuestro Señor es un bien común para todas las personas. La mayordomía es aquello que Dios ha puesto para que se beneficien los demás. Hay quienes esperan de tu "talento" para beneficio de sus vidas. El talento, que aquí en la parábola el Señor la menciona como una cantidad de dinero, es algo simbólico y se refiere al talento o a la capacidad, la habilidad o la inteligencia para desarrollar una actividad de servicio en el reino de Dios. Por esta razón, ¡HAY QUE PONERLO A FUNCIONAR! Si no lo pones a funcionar nadie puede recibir el beneficio de ese talento que Dios te ha dado. Hay muchos que dependen de que ese talento que nos ha sido dado por Dios ¡FUNCIONE! Un talento para trabajar y servir en el reino del Señor es aquello que puede ser aprovechado o utilizado por todas las personas. Tu talento da beneficios a la iglesia, a los hermanos, a la congregación de los creyentes. Pero, entendamos bien, que el talento que Dios reparte es para un servicio y no es para presumir ni para ir por encima de los demás. ¡ES PARA HACER EL BIEN CUBRIENDO LA NECESIDAD DE LOS OTROS!
Si te duermes no administras y si no te santificas eres un mal mayordomo de Dios. En la parábola leemos que el siervo negligente enterró el talento y no lo usó (Mateo 25:18 "Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor."). Al no poner a trabajar el talento entonces habrá en el pueblo un vacío, una gran necesidad.
Debemos conocer y entender bien las cosas concernientes a los talentos o dones. Dios da a las personas DIFERENTES DONES. Por eso, vemos que en la parábola del Señor, repartió a uno cinco, dos y un talento (Mateo 25:15 "A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad…"). ¡No quieras el de los demás! El talento que da Dios NO TE HACE GRANDE, así que el asunto está en cómo lo uses, si para tu vanagloria o para servir. Dios nunca va a exigir de nadie habilidades que no tenga, pero exige que cada persona USE AL TOPE LAS HABILIDADES QUE POSEA. Todas las personas no tienen los mismos talentos, pero ¡PUEDEN SER IGUALES EN EL ESFUERZO! La parábola es clara, no es exigente, ella nos dice que sea cual fuere el talento que tengamos, pequeño o grande (cinco, dos o uno), debemos ponerlo al servicio de Dios. El talento que se nos ha dado no es de nuestra propiedad como para hacer con él lo que queramos, sino que siempre está al servicio del que lo dio. No podemos pensar que el talento viene de uno.
La recompensa le viene al mayordomo por un trabajo bien hecho (Mateo 25:21 "Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."). Y cuando lo hacemos bien ¡hemos de tener más trabajo! Nada puede trabajarse al garete (a lo loco, sin control, a la corriente del viento). A los dos siervos que habían cumplido bien no se les dijo que podían sentarse a descansar, sino que se les dieron mayores tareas y responsabilidades más grandes en el trabajo de su amo.
De todo esto, ¡observa cómo es tu vida! ¿Eres el que multiplicas tu talento o eres de los que recortas tu trabajo para el Señor? ¿Será que trabajas y dices: "A mí lo que me toca hacer es SOLO LO QUE ME ENCARGARON?" ¿Y aun así, lo haces incompleto y todo lo que está a tu lado está destrozado? Entonces, si es de esa manera la forma de trabajar tu talento, pues nunca harás un bien común en tu triste vida y serás un buen fracasado como lo fue el siervo negligente de la parábola. Dios nos quiere abrir los ojos para que no caigamos en semejante condenación (Mateo 25:30 "Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.").
El castigado es ese que nunca intenta hacer algo con su talento. El que tenía un talento y no lo usó. ¡TUVO SUS RAZONES, SUS EXCUSAS, PERO… ¡NO HIZO NADA! Siempre le es una tentación para el que no tiene más que un talento el decir: "Tengo tan poco y puedo hacer tan poco con ello que no vale la pena intentarlo, ¡para lo poco que voy a sacar!" La condenación recae sobre esa persona. Caerá el mal sobre toda persona que aunque tenga solo un talento ¡NO INTENTE USARLO NI ARRIESGARLO PARA EL BIEN COMÚN! ¡EL TALENTO NO ES PRESUMIR NI PARA USO DE APARIENCIA, SINO QUE ES PARA REPARTIR, ES PARA SERVICIO, ES PARA EL BIEN COMÚN!
Al que tiene se le dará más; es la ley de la vida (Mateo 25:29 "Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado."). El que no tiene frutos de trabajo realizado perderá hasta lo que se le ha dado. Si una persona tiene un talento y lo ejercita se hace progresivamente más capaz de usarlo mucho más. Pero, si deja de usarlo inevitablemente lo perderá. ¡LA PRÁCTICA ES LO GRANDE DEL TALENTO! La única manera de conservar tu don es usándolo para tus semejantes en el servicio del que te lo dio, ¡Dios! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Mayordomo
Mateo 25:14-30
“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”
Somos mayordomos, criados de Dios, y lo que se necesita para ser buen mayordomo es la obediencia. El talento que Dios da no es para presumir: es para ponerlo a funcionar al servicio de los demás. Estos son los puntos para la semana.
- Un mayordomo es el sirviente principal de la casa, encargado de administrar los bienes de su amo. Es responsable, cumple con rigor sus obligaciones y, cuando se equivoca, se compromete a reparar el error.
- El talento es la capacidad para servir en el reino de Dios, y hay quienes dependen de él. ¡Hay que ponerlo a funcionar! Si no, nadie recibe el beneficio que Dios quiso dar por medio de ti.
- Si te duermes no administras, y si no te santificas eres un mal mayordomo. El siervo negligente cavó en la tierra y escondió el talento, y donde un talento se entierra queda en el pueblo un vacío.
- Dios reparte dones diferentes: a uno cinco, a otro dos, a otro uno. No quieras el de los demás. Dios no exige lo que no tienes, pero sí que uses al tope lo que tienes.
- La recompensa le viene al mayordomo por un trabajo bien hecho, y esa recompensa es más trabajo: a los siervos fieles no se les mandó a descansar, sino que se les dieron mayores responsabilidades.
- El castigado es el que nunca intentó nada con su talento: tuvo sus razones y sus excusas, pero no hizo nada. «Tengo tan poco que no vale la pena» es la tentación, y la condenación cae sobre él.
- Al que tiene se le dará más, y al que no tiene aun lo que tiene le será quitado. El talento que se usa crece, y el que no se usa se pierde.
Identifica el talento que Dios te dio y que tienes enterrado bajo excusas, y ponlo a funcionar esta semana en algo concreto para la iglesia o para un hermano en necesidad.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Moneda en el Hoyo
Mateo 25:14-30
Para leer en voz alta con los niños
“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el señor felicitó al siervo que cuidó bien lo poco que le dio, y por eso le encargó mucho más. Jesús contó de otro siervo que, en vez de usar lo que su señor le dejó, hizo un hoyo en la tierra y lo escondió.
- Un mayordomo es el que cuida la casa y las cosas de su jefe. Nosotros somos los mayordomos de Dios: lo que tenemos es de Él y lo cuidamos para Él.
- Dios te dio talentos: cantar, dibujar, ayudar, ser amable. No son para presumir; son para usarlos y ayudar a otros en la iglesia y en tu casa.
- Dios no le dio lo mismo a todos: a uno cinco, a otro dos y a otro uno. No quieras lo del otro; usa bien lo que Dios te dio a ti.
- Cuando el siervo hizo bien su trabajo, su señor no lo mandó a dormir. ¡Le dio más cosas que hacer! Así premia Dios al que es fiel.
- Pero cuidado: el siervo que escondió su talento puso excusas y no hizo nada. Su señor lo castigó y le quitó hasta lo poco que tenía.
- Un talento es como un músculo: si lo usas, crece; si lo dejas quieto, se pierde. Por eso no digas «yo sé hacer muy poquito»: úsalo igual.
¿Qué talento te dio Dios que casi nunca usas?
Escoge uno y úsalo esta semana para ayudar a alguien en tu casa o en la iglesia.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
