El diablo busca romper la unidad del pueblo de Dios. Un pueblo unido es fuerte, sobre todo cuando juntos y con todo el corazón buscan conservar la gloria de Dios en medio de ellos. Parece que conservar la unidad es una de las cosas más difíciles para el hombre. Cuando domina lo espiritual es muy diferente a lo terrenal. La tierra fue maldita por Dios y hasta hoy todavía tenemos y sufrimos esas consecuencias. Por eso necesitamos que Su gloria esté entre nosotros. En la vida espiritual podemos gozar y participar del poder y de la bendición. Su gloriosa presencia, su poder y su amor son manifiestos muy cerca de nosotros. Pero, cuando la gloria de Dios se va nos tenemos que echar a morir y todo se convierte en pérdida. Así que el que quiere estar lleno de la gloria de Dios tiene que dejar las niñerías y afirmar su corazón y vivir para Dios sin volver atrás.
El rey Salomón le pidió a Dios sabiduría. Dios se la dio, pero al pasar los años se aferró más a lo material; quiso obtener territorios, casas y mujeres. Poseyó mucho a su antojo sin que nadie le sobrepasara. Su ambición desmedida le trajo mucho mal y la misma se la traspasó a su hijo. Por eso, el hijo de Salomón reclamó más impuestos al pueblo y lo maltrató sin piedad provocando mucho pesar en Israel. I Reyes 8:11 Dios quiso respaldar a Salomón en todo, por eso derramó su gloria en el templo. Pero, la gloria de Jehová se fue cuando el pueblo la descuidó y la alejó por falta de santidad y devoción a Dios. Dios ha querido estar sobre su pueblo siempre, no solo un poco de tiempo. Para nosotros es bueno cuando Jehová está siempre presente con su gloria, porque Él bendice nuestra salud, nuestras finanzas, nuestros hijos, todo. Para depender así de Dios tenemos que tener siempre su gloria en medio nuestro. Si la gloria de Dios está en medio de nosotros vamos a poder ver sus maravillas. Si se va la gloria de Dios y no movemos a Dios a nuestro favor todo se destruye. Triste es ver la casa de Dios deshabitada de su gloria porque se dejó de alcanzar y de buscar lo que Dios esperaba de nosotros.
Dios estuvo constantemente advirtiendo al pueblo de Israel por medio de sus profetas que Él se iba a ir del pueblo, que ya no podía más. Estuvo advirtiendo y dándoles oportunidades. El pueblo no estaba adorando estatuas, pero sí estaban haciendo dibujos para adorarlos. Ezequiel 8:10 Idolatría es todo aquello que uno ponga en primer lugar antes que a Dios. Y Dios es la más gloriosa verdad conocida, que cuando viene al hombre le trae la libertad. En Josué vemos el ejemplo de alguien que dio continuidad a una relación santa hacia Dios. Por eso nunca se alejó de la santidad de Dios. Josué seguía temiendo al mismo Dios que Moisés adoraba en el monte. Él conservó la santidad que vio en Moisés. Tuvo una convicción personal clara y definida mientras que los ancianos de Israel caían en la idolatría. Donde está la iniquidad no puede estar Dios.
Cuando la carne no se quebranta se levantan pecados como la lujuria. Por tal razón, es mejor quebrantarnos antes delante de Dios. El ojo de Jehová no se detiene, Dios comenzó a ver lo que Israel hacía en oculto. Ezequiel 8:12 Lo que se hace, se dice, se mira, planifica, lo que el hombre dirige en tinieblas, donde nadie lo ve ni le conoce, mal le será a su alma. Jesús vino a buscar nuestra alma que estaba perdida. Algunos pueden hacer cosas malas en tinieblas, ¿será para ellos en vano la muerte de Aquel que dio su vida para que seamos santos como Él es santo? Todo lo que se hace en oculto, en tinieblas es triste por lo que sucederá con la gloria de Dios. Esa gloria emana de Él y ningún mortal ve a Dios, pero su gloria se hace presente y nos cubre.
Ellos dijeron: "No nos ve Jehová…", pero ciego es el hombre porque Dios sí ve. ¡En cuánto peligro está nuestra alma cuando no la cuidamos! ¡Cuando no la celamos! Eso es algo irresponsable de nuestra parte. Los ancianos estaban haciendo idolatría y Dios los estaba viendo. No vivamos nuestra vida con migajas para Dios sino con la gloria de Dios siempre en nuestra vida. Si somos personas que movemos la gloria de Dios a nuestro favor, donde quiera que vayamos la moveremos. Necesitamos que Dios nos vea, que nos oiga. El lo ve todo y trae sus propios juicios. Cuando Jehová no oye es porque no se le habla, cuando Él no abre puertas es porque no se le ha tocado para que abra, porque Él contesta cuando se le habla y abre cuando se le toca a la puerta. El que se aleja de la gloria de Jehová dice que Dios le ha abandonado, pero quien abandona a Dios es el hombre. Pongamos grande empeño para que Jehová no se vaya de nuestro lado. De la única forma que podemos recibir la bendición y conquistar para Dios es moviendo su gloria a nuestro favor.
Si la gloria de Dios YA NO ESTÁ pues se perdió el toque de Dios. Por eso no se llora, no se ora, ni se vela por conservar Su presencia santa. Ahí llega la codicia y las cosas malas. ¡Nosotros necesitamos el poder de Dios! ¡Luchemos con nuestra propia vida PARA QUE NUNCA SE VAYA LA GLORIA DE Dios la cual llena al hombre de santidad y le libra de ser injusto! El mundo se molesta con el que ama la gloria de Dios. El judío hoy día tiene mucha prosperidad, pero carece de la gloria de Dios. ¡Qué importa que tengamos todo si perdemos la gloria de Dios! Dentro de la casa de Dios Él se mueve y cuando la gloria de Dios llega somos trasformados. Es una necesidad, no podemos vivir sin su gloria. Jesús nos llenó de todo lo bueno, no perdamos eso. Hay hombres que tienen la misericordia de Dios, pero no su gloria. Cuando Satanás venga a profanar lo santo saquémoslo, seamos valientes. ¡Qué no pueda entrar el odio donde está la gloria de Dios! ¡La gloria se va debido al pecado, por eso el que ministra a adultos y a niños debe vivir en santidad!
Aquel pueblo adoraba al sol, a su carne y sus placeres. Darle la espalda a Jehová es dar culto al pecado. La idolatría y la inmoralidad son gemelas, van juntas. El diablo busca que en la iglesia haya la idolatría y si no amamos la gloria de Dios fácilmente se cae en eso, el hombre se degrada y ofende a Dios. El templo de Salomón se perdió porque el pueblo se fue descuidando y degradando espiritualmente. Los ancianos y los que tenían que amar la santidad también se perdieron. Por eso, entendamos que Mega Zoé no es para la corrupción. El Dios a quien le servimos se cubre de luz, no puede haber tinieblas en nosotros. Aquello fue un espectáculo doloroso porque la gloria de Dios se fue e iba a perecer un pueblo a causa del mal de aquellos hombres. Cada cual tiene que celar la gloria de Jehová en su vida. ¿Por qué no cuidar lo que Dios nos dio? Dios se llevó su manifestación visible por el pecado de aquel pueblo. Dios se vindicaría porque su santidad había sido ultrajada. ¡No nos unamos nunca con el que hace que la gloria de Jehová se marche! La santidad de Dios no puede ser ultrajada por la fornicación, por la malicia ni por la burla a la santidad. ¡Él anhela que estemos llenos de su gloria, llenos de su poder! ¡Qué siempre haya en nosotros todo lo mejor de Él! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
