Nuestro OFICIO es esa actividad o ministerio, o el ejercicio de un don o de un talento que hemos tomado en nuestras vidas para servir a Cristo. Pero si sacamos de nosotros ese OFICIO particular, si sacamos de nuestra vida eso que es nuestro servicio a Cristo, ya no nos sirve de nada decir que somos creyentes y tendremos que asumir las consecuencias por ello. Hay personas justas que pueden tener en sí mismos buenas esperanzas, pero están en peligro de algún día cambiar y desviarse hacia el pecado (hacia la rebeldía) por confiar en su propia justicia. También vemos en la Palabra de Dios, que hay personas que después de que han llevado una vida de pecado se arrepienten, cambian su mala conducta y son perdonados. El perdón de Dios les trae su justificación. Así, que estemos alerta y cuidemos nuestro andar hasta el final de nuestra vida terrenal, pues algunos eran llamados a ser salvos y luego tropezaron cayendo en rebeldía. Perseveremos en nuestro oficio y sirvamos a Dios sin claudicar. Es como los seguros de los autos, que responden a uno mientras pagamos, pero el día en que dejamos de pagarlo…pues ¡YA NO NOS CUBRE!
Al profeta Ezequiel se le declara cual es el oficio que a él le toca ejercer para servir a Dios, es el OFICIO de ser un vigía, un atalaya. Ezequiel debía ser el centinela, el atalaya. Es el que vigila desde un lugar elevado para avisar de los peligros que se pueden acercar. Hay una torre construida en un lugar alto desde donde el atalaya vigila y está pendiente al mal que pueda venir. El oficio de ser un centinela, de ser un vigía conlleva una confianza que a él se le da por la importancia del cargo. EL PELIGRO PÚBLICO es lo que da ocasión al nombramiento de un vigía, sepámoslo hoy y por siempre. El vigía está nombrado y encargado de avisar del peligro para que el pueblo se prepare y luche para ser librado. Es como un país cuando teme a una invasión extranjera; ha de estar siempre sobre aviso para no ser tomado por sorpresa. La razón del que vigila, del atalaya es que ninguno de los suyos sea tomado por sorpresa y con su aviso puedan prepararse con tiempo de lo que se les pueda venir encima. Así ya preparados le darán al enemigo, ¡la calurosa bienvenida que se habrán ganado!
Se da el nombre de atalaya a esa persona importante, es un OFICIO que se le encarga a un hombre que estará en la torre justo en el borde del país, estará en la frontera donde colinda su territorio con otros pueblos. Son los atalayas esos hombres que han de vivir en la frontera del país siempre observando desde lo alto si el enemigo se acerca. Este solo hombre puede prestar un gran servicio a todo el país. EL PUEBLO DEBE ESCUCHAR Y DEBE DARLE CONFIANZA AL VIGÍA. La razón es que él tiene que rendir cuentas al pueblo por el desempeño de su cargo. Si él hace lo que está de su parte y da la "alarma" a tiempo, pues ha cumplido con su deber. Haciéndolo bien no solo habrá librado su propia vida, sino que se habrá hecho acreedor al salario que su oficio se merece. Claro, que si el pueblo no hace caso a la alarma que da el vigía, entonces es culpa de ellos y el vigía no podrá ser censurado por ellos. Pero, si el atalaya no cumple con su deber y no hace sonar la trompeta, si no hace sonar la alarma para avisarle al pueblo y por esta negligencia alguien es tomado por el enemigo y le llega la muerte, pues el vigía tendrá que sufrir el castigo de su falta. Hermano, si tú y yo cumplimos con lo que a cada uno nos corresponde todo nos irá bien, pero si descuidamos nuestro oficio seremos censurados y pagaremos por las consecuencias.
¡Ezequiel es puesto por atalaya a la casa de Israel! Dios era el que lo había nombrado. Vemos que Dios quiere hablar, cuidar y proteger del peligro a los suyos. Todo este cuidado y protección de Dios es de acuerdo a cómo lo demanden las situaciones de cada cual. SIEMPRE Dios QUIERE LLEGAR A TU CASO, ÉL QUIERE LLEGAR EN PARTICULAR A TI EN EL MOMENTO NECESITADO. Dios trabaja con tu vida, pero, ¡tú lo oyes o no! ¡Será como lo quieras tú! El pecado esta presto para llegar en cualquier momento, acuérdate que podrás tener salvación mientras estés en Dios; pero si te apartas ya estarás lejos (Ezequiel 33:12-13 y 18). ¡No es un juego! Puedes asumir una mala actitud y resistirte; pero acuérdate qué para mí, la pastora, tu vigía, no hay problema, pero para ti, ¡sí!
¡EL VIGÍA ES PARA AVISAR DEL PECADO, PARA AVISAR DEL PELIGRO QUE TRAE EL PECADO! Por razón del pecado viene mucho mal. Si el pecado llega a tu casa te trae la lujuria, los desvíos, la maldición y mucho dolor en la vejez. ¿Sabes cuál es el problema del que no se arrepiente? Dice aquí: "…de cierto morirás." Ezequiel 33:8 Hay que saber que el problema es que hay quienes por un largo tiempo caminan como justos y luego se convierten en malvados; ¡QUE SI NO TE CUIDAS TÚ TAMBIÉN PODRÍAS OBRAR EN ALGÚN MOMENTO CON MUCHA MALDAD! ¡QUE SI TE DESCUIDAS PODRÍAS HACER DAÑO CON TUS ACCIONES! ¡QUE SI NO VELAS PODRÍAS CAER EN ALGO MALO! Si el que peca no tiene arrepentimiento de su pecado será cortado de la presencia de Dios. La ira de Dios se revela desde el cielo contra los malvados (Romanos 1:18 "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad…"). Pero, es voluntad de Dios que al malvado se le amoneste de Su parte. Muchas veces lo amonesta por medio del atalaya, del vigía. Cuando yo, la pastora, te digo advirtiéndote: "Te irá mal.", acuérdate que el que vigila no lo hace con ninguna alegría del mal de otro. ¡Mal me irá si no te digo! De no hacerlo yo lo pagaría por mi negligencia. Pero, si te digo advirtiéndote del mal que se te avecina y tú te arrepientes, ¡TENDRÉ CONSUELO! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
