Juan el anciano, a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad. Se trata de un hermano muy amado, un hombre cuya vida ejemplar era recomendaba a sus hermanos cristianos.
I. Que tengas salud (Vs.2)
A. Así como tu alma prospera
Juan le desea que tenga salud por si fuera que estaba enfermo; pero su alma prosperaba.
Si estaba enfermo, la enfermedad no le hacía decaer.
Cuando el hermano te es muy amado deseas que esté bien.
De un amigo uno desea tanto el bienestar físico como el espiritual.
Juan era como Jesús, que nunca se olvida de que las personas tenemos cuerpos y no solo almas, y que los cuerpos también son importantes.
La vida de Gayo era ejemplar (Vs. 3-6) y Juan lo recomendaba a los hermanos.
El hermano Gayo era de confiar, tenía sinceridad, pureza, no buscaba lo ajeno y de lo suyo daba a otros.
Había en la carta advertencias y reprensión (Vs.11); y sin embargo su acento es el del amor.
Gayo era un hombre que tenía siempre abiertas las puertas de su casa y de su corazón.
Gayo conoció la verdad y no la dejó, caminaba en la verdad. Para Juan le era de gozo saber esto. (Vs. 3,4).
El que camina en la verdad es un hermano que está completo.
La verdad hay que conocerla y manifestarla en nuestras vidas.
Era el gran gozo de Juan cuando escuchaba que sus hijos espirituales caminaban en la verdad, no hay nada que dé más gozo que tal noticia.
La verdad no solo es algo que asimilamos intelectualmente; es el conocimiento en la mente de la persona y la caridad (amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo) que reviste su vida.
La verdad se manifiesta en la persona cuando ella piensa y actúa como Dios manda.
Estos son algunos elogios de Juan para Gayo:
Amado, amigo, compañero
Gayo se deleitaba en especial en abrir su hogar de par en par a aquellos que habían salido a predicar el evangelio (Vs.5,6).
Atendió con amor a los que conocía y a los forasteros.
La hospitalidad era un deber sagrado en el mundo antiguo y Gayo cumplía con eso.
A Gayo lo registran las Escrituras como uno que tenía su hogar abierto y un corazón asimismo abierto.
Los que salían a predicar no aceptaban nada de los gentiles (de los mundanos); así que era propio que los creyentes como Gayo les recibieran y los ayudaran (Vs.7).
Eran los que salían a predicar el evangelio por amor del nombre de Él.
Gayo hacía todo lo posible para ayudarles, porque cuando hacemos esto cooperamos con la verdad, ayudamos a la verdad en su marcha hacia adelante (Vs.8).
Debemos estar pendientes y ¡hacerlo!
B. Diótrefes quería ser el mandamás, como muchos son (Vs.9)
El mandamás no acepta la autoridad.
Tenía un concepto desmedido de su propia importancia.
Era el dictador en la asamblea.
Su pecado era orgullo de posición, un ego hinchado y unos violentos celos por lo que consideraba sus propios derechos, que indudablemente defendía según su criterio (independiente de la opinión de otros).
Diótrefes se había olvidado de que Cristo es la Cabeza de la Iglesia y el Espíritu Santo el Representante de Cristo en la Iglesia.
Ningún mero hombre tiene derecho a asumir tal mando.
No recibía a los hermanos, no quería a Juan (Vs.10).
Estaba haciendo un gran daño a la verdad al rechazar al apóstol con el pretexto de la fidelidad a Dios,
El que hace lo malo no es de Dios (Vs.11). Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
