Decía el salmista David, (Vs.1) "En Dios solamente está acallada mi alma…" Sólo en Dios descansa (acallada) mi alma, solo de Él viene mi Salvación. Él deja ver que solamente en Dios hay que esperar. ¡Esa es la posición habitual de la fe! Pero, cuando la fe en el Señor desaparece llega la desesperación. Para el salmista es: ¡Solo en Dios! ¡En mi alma! ¡En silencio! Y para ti, ¿es también así el descanso de tu alma?
Se dice que el hablar es plata, pero ¡el silencio es oro! El silencio paciente del Hijo de Dios confiando en su Dios es ¡como oro! Martín Lutero decía: "Aguanta paciente y en silencio. No digas a nadie tus miserias. No cedas en la prueba, ni desmayes, que Dios te librará en cualquier momento."
I. Algunos piensan que derramar las penas en el corazón de un amigo es muy dulce.
A. Pero, esto es del alma.
Quien habla mucho de sus tribulaciones a otros fácilmente cae en el error de hablarle poco de ellas a Dios.
Cuando le dices a Dios de tus tribulaciones experimentas el alivio bendito que fluye de la conversación silenciosa con El Eterno y así pierdes el deseo de buscar la simpatía de tus prójimos.
¿Por qué decirle a otra persona buscando conseguir alivio si Dios está contigo con el milagro que te liberta?
Al hablarle a otras personas de tu tribulación lo que consigues es que se te aumente el doble.
(Vs.2) "Él solamente es mi roca y mi salvación…" David sabía lo que era refugiarse en una cueva. ¡Sabia la seguridad que se podía tener en una caverna en LA ROCA! ¡Compara a su Dios con ese refugio seguro! ¡Es mi refugio, no resbalaré mucho! Lo que dice aquí de no resbalar mucho es parecido a como se mueve el barco cuando está anclado, se mueve algo, pero ¡no será arrastrado por la tempestad!
Cuando llegue el día en que al fin te decidas a que el Señor sea tu salvación entonces ya no estarás abatido. ¡Ni todos los demonios del infierno pueden alarmar al corazón que sabe que Dios es su salvación!
El hombre que se ha rendido y entregado a Dios renunciando a su yo: ¡a Dios canta y está alegre! ¡llora y no está triste! ¡siente celo por la causa de Dios, pero su espíritu está en sosiego! No siente tanto anhelo por cosa alguna que no pueda dejarla por Dios.
(Vs.3) ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre…? David se maravilla de la insistencia de sus enemigos en la malicia, después de tantos fracasos y derrotas de algunos de ellos. En verdad es una maravilla que los hombres sigan tan de buena gana sus caminos vanos y pecaminosos.
¡Hay tanto mal en las vidas en medio de la gracia! El perseverar en la gracia es para el hombre una dificultad tan grande que parece imposible, sino fuera por la ayuda divina.
"…como pared desplomada y como cerca derribada?" Aquellos que no tienen ni una gota de sangre decente en sus venas esperan que otros hombres se inclinen a ellos y tiemblen ante su presencia, pero los hombres que se sienten fuertes por la fe, no ven en ellos honor alguno y sí mucho que despreciar. Nunca es bueno por nuestra parte pensar mucho en los malos; cualquiera que sea su posición, están cerca de su destrucción, se tambalean y caen como una pared. ¡Seremos sabios si nos mantenemos a distancia, porque no hay ventaja en estar cerca de una pared que se desploma!
(Vs.4) "Aman la mentira…" El mentir es bastante malo, pero el deleite en la mentira es una negra marca de infamia (una maldad utilizada para afectar el honor de una persona). "Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón." Los halagos han sido siempre el arma favorita de los enemigos de los hombres buenos; ellos pueden maldecir ásperamente cuando le es útil, pero cuando les conviene disimular su ira, ¡con palabras suaves hacen ver que bendicen a aquellos a quienes harían pedazos!
"Alma mía…" (Vs.5) "…en Dios solamente reposa." ¡Que estés quieta, alma mía! ¡Sométete completamente, quédate inmóvil, confía en medio de tanto mal, en paciencia! Dios está contigo. La fe que no se mezcla no desmayará. ¡Tú quédate quieto y Dios hace! ¡Eso es tener fe sin mezcla!
(Vs.7) "En Dios está mi salvación y mi gloria…" ¿En quién nos vamos a gloriar sino en Aquel que nos salva? Nuestro honor corresponde a Aquel que asegura nuestras almas. Para nosotros, ¡Cristo es la insignia de nuestro escudo! "En Dios está mi roca fuerte y mi refugio." Él es mi expectativa, mi roca, mi salvación, mi gloria, mi fortaleza y mi refugio.
(Vs.8) "Esperad en Él en todo tiempo…" La fe es un deber permanente. Esperar, confiar es el acto elevado, es el ejercicio de la fe. ¡Según nuestro amor será nuestra fe!
(Vs.9) "…vanidad son los hijos de los hombres…" Los hombres dicen hoy de Jesús: ¡Hosanna! y mañana ¡Crucifícale! Todo es mentira. Prometen mucho y al fin, cuando se confía en ellos, solo producen desengaños. "Pesándolos a todos igualmente en la balanza, serán menos que nada." Confiar en uno mismo es lo peor. ¡Cómo si algún hombre no estuviera sometido al pecado mortal, a la debilidad, sometido a la enfermedad y a la muerte! ¡El hombre no es nada!
(Vs.10) "No confíes en la violencia, ni en la rapiña…" El que pone su confianza para salvación en otro, excepto en Dios, no solo pierde la salvación, sino que también le roba a Dios la gloria y le hace agravio a Dios. "Si se aumentan las riquezas; no pongáis el corazón en ellas." No creas que por eso eres mayor, pues ni se reposa en el hombre, ni se reposa en el dinero. La ganancia y la fama son sólo espuma del mar.
(Vs.11) "Dos veces he oído esto: que de Dios es el poder…" La fe nunca es abandonada hasta que el alma pone en duda el poder de Dios. A Dios no le agrada cuando su poder es puesto en duda por ti.
(Vs.12) De Dios es la misericordia. Dios está lleno de misericordia que le pertenece a Él. Es como si toda la misericordia del universo procediera de Dios y toda ella fuera reclamada por Él como su posesión.
"Porque tú pagas a cada uno conforme a sus obras." Dios nunca ha hecho, ni hace, ni hará ningún mal a ninguna criatura. ¡Solo en Dios podemos esperar confiados! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
