Cuando Sansón estaba al final de su gobierno como juez de Israel se dedicó a darle lugar a la concupiscencia de la carne. Siempre debemos cuidar de que al final de nuestras vidas tengamos éxito. Al ir pasando los años nuestras vidas tienen que ir levantándose para Dios. A veces no vivimos la esencia de lo que es la vida propia, sino que la vivimos a flor de piel por eso en los últimos días no hay alegría. Sansón cedió a la concupiscencia, viviendo una vida desenfrenada. Lo único que podía tener Sansón con los filisteos era guerra, pero se le hizo costumbre estar entre ellos. El mundo es como una jaula grande y si no nos separamos de él nos atrapa. Sansón fue separado como nazareo para Dios, fue el único juez que fue separado desde el vientre de su madre. A veces Dios separa a una persona y en los últimos momentos de su vida se dedica a la concupiscencia. Sobre Sansón había algo que lo hizo reinar sobre Israel porque sobre él estaba el poder y la gracia de Dios. Si los filisteos eran los enemigos de Israel, entonces qué hacía Sansón buscando las rameras de los filisteos. Qué hacía detrás de lo que era la contaminación. Contaminar lo que es santo es un gran peligro. Sansón era un Nazareo, separado y escogido para Dios, pero al final de sus años se le olvidó. A veces se hace como un juego tentar a todo como le pasó a Sansón. A éste se le olvidó que estaba sobre Israel para ayudarle, darle fuerzas y que aquellas fuerzas le venían por el Espíritu Santo. Israel estaba seguro mientras Sansón estaba vivo. El problema de los creyentes es que se le convierte en un juego y se les hace costumbre tomar al Salvador y llevarlo a la cruz todos los días. No podemos entrar a ese juego. Sansón se alejó de la oración y de la búsqueda. A veces nuestro cuerpo se acondiciona a lo que es la pereza. La oración es cuando sacamos el tiempo y hablamos a Dios. Cuando se deja de estar a los pies del Señor se comienza a ser insensible. Sansón pensó que podía hacer lo que quería con la gracia que se le dio. Jueces 16:1
Sansón estaba con una ramera y los filisteos lo buscaban para matarlo. Jueces 16: 2 Sansón pensó que se iba a salir otra vez con la suya, pero ya el Espíritu Santo no estaba con él. Seguramente él se daba alarde de que tenía algo sobrenatural. Enloqueció. Es fácil dejar de buscar a Dios y enloquecer. El razonamiento falla. Sansón descansó más en el poder que reposaba en él, sin ir a Dios con un corazón humillado y quebrantado.
Somos administradores del poder de Dios, estuches de la gloria de Dios. Trabajamos y nos guardamos para nuestra vejez. Mientras nos metemos en oración estamos trabajando para el mañana. Luego de dejar de orar viene la caída. Al descansar en nuestras fuerzas se va yendo el poder. Pero mientras más oremos más Dios se manifiesta. Nos tenemos que abastecer de su gracia. Comamos de su gracia. De nosotros no sale nada, todo sale de Él. ¡Que el Espíritu Santo descienda sobre nosotros! Sansón se enamoró de una mujer que no tenía el propósito de Dios. Sansón estaba lejos de lo de Dios. El poder no está en la naturaleza del hombre sino que desciende de Dios. Necesitamos ir al que tiene el poder. Cuando hacemos una dependencia totalmente de Dios sabemos que nos tenemos que cuidar. A Sansón se le terminaron los juegos de la vida. No sabía que era su último juego. Los filisteos vivían curiosos de dónde venía la fuerza de Sansón y lo iban a vencer. El enemigo busca dormirnos, atarnos para entramparnos y luego tratemos de salir y no podamos.
Cuando se está atado y dominado es bien difícil salir de ahí. El secreto de un justo es la oración, nuestra búsqueda. El enemigo quiere sacarnos de Dios para atarnos y dominarnos y luego hacer con nosotros lo que él quiere. Nadie atado llega a ningún sitio. El padre no quiere cadenas en nuestras vidas. El Padre quiere que entendamos la Palabra. Las pruebas no son lo más grande en nuestras vidas. No le demos tanto lugar a nuestra prueba. Nosotros estamos sometidos en diversas pruebas, pero eso no quiere decir que vivamos atados. Cuando no hemos sido atados entendemos que el poder es de Dios y no de nuestras fuerzas. Tenemos que ser dirigidos por el Espíritu Santo. Nuestras luchas no pueden dominarnos. El diablo ciega los ojos y el ciego luego está dando tumbos. Cuidado con la Iglesia, amémosla y protejámosla.
El plan de los filisteos era destruir y dejar ciego a Sansón para que fuera la burla del mundo. Los filisteos querían saber el secreto. Sansón dejó saber que él tenía un secreto cuando lo que deben saber todos es que el poder viene de Dios. El enemigo luego que vence, ata y domina. Ya Dios se había ido. En tanta desobediencia y carne Dios se tenía que ir. El juego comienza poco a poco hasta que se llega a ese punto fatal. Sansón llegó a ser prisionero de los príncipes de los filisteos. Sansón fue débil ante la perversidad de Dalila. El enemigo viene con perversidad. ¡Que horrible es la carne cuando se le da lugar a la seducción! Sansón, juez de Israel con una sabiduría sobrenatural confió en que las fuerzas eran suyas y las administró como quería.
Dalila era una mujer vil, desvergonzada, pero la concupiscencia de Sansón permitió que se abrieran esas puertas. Él se exponía a un gran peligro y expuso a su gente. Huyamos, no nos dejemos vencer. Nosotros no podemos perder nuestros ojos. No nos expongamos a los grandes peligros. Sansón siguió con su juego y su alma fue reducida a mortal angustia. Sansón le dijo el secreto de sus fuerzas y le llegó la debilidad. Mientras seamos débiles no vamos a poder vencer. Cuando el alma está en angustia va a comenzar a hablar lo que no debe. Sansón le contó desde el principio cual era el llamado de Dios y le dijo que su secreto estaba en su cabello. Su dedicación a Dios era la fuente de su fuerza. Cuando descubrió el secreto de su Nazareato fue despreciar lo de Dios. Su cabello largo no era la fuente de su poder sino la indicación externa de su llamado. Su fuerza era cuando descendía el poder de Dios. Al no tener su cabello no tendría el poder de Dios. Toda su fuerza se fue. Unas faldas pudieron más que mil hombres y más que 20 años de andar con Dios.
¡Qué tramposa puede ser la seducción! Tomaron a Sansón con burla. El que se deja atar pierde la vista. Lo pusieron a trillar trigo, lo llevaron de esclavo. Al hombre fuerte, al que tenía la promesa de Dios cuando fue a nacer y a quien vino una manifestación del Señor Jesús. No obedeció la palabra y se dejó vencer, ya no tenía fuerzas. Si hubiera practicado su separación hubiera tenido una mejor muerte. Murió junto con aquellos filisteos paganos. Hubo una oportunidad más y descendió el poder para su muerte. La pérdida de santificación y separación lleva a la pérdida de poder y a la ruina. Si cedemos a nuestro cuerpo, al pecado estamos obrando para nuestra propia destrucción. El mundo no es para nosotros. Por eso serviremos a Jehová y solo a Él. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Sansón Era Un Nazareo, Pero Fue Prisionero De Sus Concupiscencias
Jueces 16:21
“Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel.”
Sansón fue separado como nazareo desde el vientre de su madre, pero al final de su gobierno le dio lugar a la concupiscencia y terminó ciego, atado y moliendo en la cárcel. La pérdida de santificación y separación lleva a la pérdida de poder y a la ruina. Estos son los puntos para la semana.
- Siempre debemos cuidar el final de nuestras vidas: al pasar los años, la vida tiene que irse levantando para Dios. Sansón, escogido desde el vientre, al final se olvidó de que era separado.
- Lo único que Sansón podía tener con los filisteos era guerra, pero se le hizo costumbre estar entre ellos. El mundo es como una jaula grande: si no nos separamos de él, nos atrapa.
- Sansón se alejó de la oración y pensó que podía hacer lo que quería con la gracia recibida. Cuando se deja de estar a los pies del Señor, uno se vuelve insensible y el razonamiento falla.
- Somos administradores del poder de Dios, no sus dueños. El poder no está en la naturaleza del hombre, sino que desciende de Dios; mientras más oramos, más se manifiesta, y al dejar de orar viene la caída.
- Su cabello no era la fuente de su poder, sino la señal externa de su llamado. Al revelar el secreto de su nazareato despreció lo de Dios, y toda su fuerza se fue.
- El enemigo busca dormirnos y atarnos, y luego que vence, domina. A Sansón le sacaron los ojos y lo pusieron a moler: el que se deja atar pierde la vista, y es bien difícil salir.
- Si cedemos al cuerpo y al pecado, obramos para nuestra propia destrucción. El mundo no es para nosotros: huyamos, no nos expongamos, y sirvamos a Jehová y solo a Él.
Mira esta semana qué «juego» con el pecado se te ha hecho costumbre y córtalo sin esperar, y separa cada día un tiempo fijo para orar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Sansón Ciego en Gaza
Jueces 16:21
Para leer en voz alta con los niños
“Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: los enemigos agarraron a Sansón, le quitaron la vista y lo encadenaron para que moliera trigo como un esclavo. Sansón había sido el hombre más fuerte, escogido por Dios desde antes de nacer, pero jugó con el pecado y lo perdió todo.
- Dios apartó a Sansón para Él desde antes de nacer, y le dio una fuerza enorme para cuidar a su pueblo Israel de los filisteos.
- Pero Sansón empezó a andar con los enemigos de Dios, como si fuera un juego. Poquito a poquito, lo malo se le hizo costumbre.
- También dejó de orar. Creyó que la fuerza era suya y que siempre se iba a salir con la suya. Pero la fuerza venía de Dios.
- Su pelo largo no era magia: era la señal de que era de Dios. Cuando contó el secreto y le cortaron el pelo, la fuerza se fue.
- El pecado tiene consecuencias. A Sansón le quitaron los ojos, lo amarraron con cadenas y lo pusieron a trabajar en la cárcel. Nadie amarrado llega a ningún sitio.
- Tu fuerza también viene de Dios. Cuando oras y te alejas de lo malo, Dios te cuida. No juegues con el pecado, ni un poquito.
¿Qué cosa mala a veces parece un juego, pero no lo es?
Esta semana, ora cada mañana antes de salir de casa y pídele a Dios que te ayude a alejarte de eso.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
