(Vs.17) "Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, CONDUCÍOS EN TEMOR TODO EL TIEMPO DE VUESTRA PEREGRINACIÓN…" No sólo somos exhortados a la santidad, sino también a una mente reverente (respeto o amor que se tiene). Lo que significa es un "temor" respetuoso, un profundo aprecio de quién es Dios.
Significa especialmente tener conciencia de "Aquel" a quien nos dirigimos como Padre. Él es el "Mismo" que juzga a Sus hijos de manera imparcial, según la obra realizada ¡por cada uno!
Cuando nos damos cuenta de la extensión de Su conocimiento y de la precisión de Su juicio, deberíamos vivir con "un sano temor" de no desagradarle.
El Padre juzga a los Suyos en esta "vida." Pero Él ha encomendado el juicio de los pecadores al Señor Jesús (Juan 5:22).
¡Debemos pasar el tiempo de nuestra peregrinación sobre la tierra en temor!
"Nosotros los cristianos no estamos cómodos en este mundo." ¡No somos de aquí, somos escogidos para el Cielo! (Vs.4) "…para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros…"
¡Vivimos en un "país extraño", exiliados del Cielo (alejamiento del lugar en el que se reside)!
¡No deberíamos asentarnos (establecerse, quedarse a vivir) aquí como si esta fuese nuestra morada permanente!
¡Tampoco deberíamos imitar la conducta de los que moran sobre la tierra!
¡Deberíamos siempre recordar nuestro "destino celestial" y conducirnos como "ciudadanos" del Cielo!
(Vs.18) Antes de convertirnos, no eras diferente del resto del mundo.
Cuando estábamos en el mundo nuestras conversaciones y manera de ser eran tan vacías y triviales (comunes) como las de las personas que nos rodean (personas mundanas).
Nuestros días como inconversos se describen como "…vuestra vana manera de vivir…", lo cual nos fue transmitido por nuestros padres.
Pero hemos sido redimidos de aquella fútil (escasa de valor) existencia por medio de una trascendental (más allá de lo que se espera) transacción (que se realiza entre dos) de rescate.
¡Fuimos rescatados de la esclavitud de la conformidad al mundo mediante un pago de un valor infinito!
¡Nada de este mundo se puede comparar con lo que dio el Padre por nuestro rescate, ni oro ni plata, esos son solo minerales, solo piedras; lo ofrecido por el Padre es invaluable!
(Éxodo 30:15) Fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir, de lo que nuestros padres nos enseñaron, y no fue con oro y plata que son cosas corruptibles (que se pueden corromper).
¿Crees que con oro y plata tú y yo podíamos ser rescatados de todo el mal, pecado y maldad que teníamos?
¡Hay un valor que nada en la tierra se puede comparar, la sangre preciosa de Jesús, el mayor y excelente precio que se dio por nuestras vidas! (Vs.19)
¿Podrían haber sido rescatados con oro o plata los que estaban secuestrados por el pecado…?
III. ¡No con oro ni plata!
A. ¡Sino con la sangre preciosa de Jesús!
¡Como la sangre de un CORDERO PERFECTO, SIN MANCHA Y SIN CONTAMINACIÓN!
Pedro aquí les hablaba de lo que para ellos era la Ley, ¡un cordero sin mancha!
No les dio otro ejemplo, sino tal cual ellos conocían, respetaban y le permitía la Ley.
¡Jesús! ¡Absolutamente perfecto, interior y exterior!
¡Cristo es un cordero sin mancha y sin contaminación!
Si se quiere volver atrás a los placeres y diversiones del mundo, volverse como el mundo en sus falsos caminos, ¡se debe recordar que Cristo derramó Su sangre para LIBERARNOS de esta clase de vida!
¡Es deslealtad inequívoca (que es cierto y no ofrece duda) contra el Salvador!
¡Razonemos desde la grandeza del sacrificio a la grandeza del pecado!
Luego, determinemos cada uno romper para siempre con esa vida pasada, lo que le costó Su vida al Hijo de Dios. ¡Esto es cuando uno se aparta del pecado!
(Vs.10) La obra de Cristo para nosotros no fue algo que se le ocurriera a Dios en el curso de la historia, fue Su plan de redención desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).
"El Redentor" estaba destinado a morir por nosotros "ya antes de la creación del mundo." (Vs.20)
"…en los postreros tiempos…", es decir, al final de la dispensación (cada uno de los períodos de la historia en que se ha propuesto una forma diferente de acercamiento a la divinidad) de la Ley, vino el Salvador para rescatarnos de nuestra anterior manera de vivir.
Pedro quiere hacerle ver a los hermanos la importancia de romper de una manera limpia con el sistema del mundo, que lo hagan con rapidez para ser librados del mal, por lo cual murió Cristo.
¡Estamos en el mundo, pero no somos del mundo! (Juan 17:14)
De nosotros, los que creemos, es llevarles el Evangelio al mundo para librarlos, no es para compartir sus pecados ni condonarlos (perdonarlos o pasarlos por alto).
¡Demostrar, nunca ocultar, mostrar con nuestras vidas que SOMOS HIJOS DE Dios!
¡No Lo niegues a ÉL!
¡Cuando nos hacemos como el mundo, nuestro testimonio queda debilitado!
¿Cómo testificas de Él, bien o mal?
¡Un cambio en nuestras vidas deja ver la diferencia! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Palabra de Dios
1 Pedro 1:1-25
“no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”
Pedro nos exhorta a vivir con un sano temor todo el tiempo de nuestra peregrinación, porque el Padre juzga según la obra de cada uno. No somos de aquí, y fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir, no con oro ni plata, sino con la sangre preciosa de Cristo. Estos son los puntos para la semana.
- El temor que se pide es reverente: un profundo aprecio de quién es Dios. El mismo a quien llamamos Padre juzga a sus hijos de manera imparcial, y eso nos lleva a vivir con un sano temor de no desagradarle.
- Vivimos en un país extraño, exiliados del Cielo, escogidos para una herencia incorruptible. No debemos asentarnos aquí ni imitar a los que moran sobre la tierra, sino conducirnos como ciudadanos del Cielo.
- Antes de convertirnos no éramos diferentes del mundo: nuestra manera de vivir, recibida de nuestros padres, era vacía y trivial. Fuimos rescatados de esa esclavitud con un pago de valor infinito.
- No fue con oro ni plata, que son solo minerales, solo piedras, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, perfecto por dentro y por fuera.
- Volver a los placeres del mundo es deslealtad contra el Salvador. Razonemos desde la grandeza del sacrificio a la grandeza del pecado, y rompamos para siempre con la vida pasada.
- La redención no se le ocurrió a Dios en el curso de la historia: fue su plan desde antes de la fundación del mundo. Estamos en el mundo, pero no somos del mundo.
- Nos toca llevar el Evangelio al mundo para librarlo, no compartir sus pecados ni pasarlos por alto. Cuando nos hacemos como el mundo, nuestro testimonio queda debilitado.
Pregúntate esta semana cómo testificas de Cristo, bien o mal, y cambia una cosa concreta de tu manera de vivir que hoy te hace parecer igual que el mundo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Cordero sin Mancha
1 Pedro 1:1-25
Para leer en voz alta con los niños
“no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios no pagó por nosotros con oro ni con plata, sino con la sangre de Jesús, que es perfecto como un corderito sin una sola mancha. El estudio recuerda que en el tiempo de la Ley se ofrecía un cordero sin mancha, y Jesús es ese Cordero perfecto.
- Antes de conocer a Jesús, estábamos atrapados por el pecado, como alguien secuestrado que no puede salir solo por más que trate.
- Ni todo el oro ni toda la plata del mundo alcanzaban para rescatarnos. Esas cosas son solo piedras que se dañan y se acaban.
- Jesús dio su propia sangre para sacarnos de ahí. Él es perfecto por dentro y por fuera, como un cordero sin mancha.
- Dios tenía este plan desde antes de crear el mundo. Él siempre supo que Jesús vendría a salvarte a ti.
- Nosotros vivimos aquí, pero nuestra casa verdadera está en el Cielo. Por eso no copiamos lo malo que se hace en el mundo.
- Dios ve lo que cada uno hace, sin preferencias. Si volvemos a lo malo después de que Jesús pagó tanto, lo ofendemos, y los demás dejan de ver a Jesús en nosotros.
¿Cuánto crees que vales para Dios, si pagó con la sangre de Jesús?
Esta semana, dale gracias a Jesús cada noche por haberte rescatado.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
