Alguien escribió: "No es tan importante cómo murieron los apóstoles, lo que sí es importante es el hecho de que todos ellos estuvieron "dispuestos" a "morir por su fe." Si Jesús no hubiera resucitado, los discípulos lo hubieran sabido. Ninguno de ellos hubiera "muerto" por algo que ellos sabían que era mentira. El hecho de que todos los apóstoles estuvieron dispuestos a padecer "horribles muertes", rehusando a renunciar a su fe en Cristo, ¡es una tremenda evidencia de que ellos realmente presenciaron la resurrección de Jesucristo!
I. Los viajes misioneros de los discípulos tuvieron un gran propósito:
A. Ese propósito fue dejar plantada la "fe"
(Hechos 12:2) La única muerte de un apóstol registrada en la Biblia es la de Jacobo.
Los historiadores dicen que Pedro fue crucificado de cabeza en Roma.
Se dice que Mateo sufrió el martirio en Etiopía, habiendo muerto por una herida de espada.
Sobre Juan sabemos que enfrentó el martirio cuando fue hervido en un enorme caldero de aceite hirviendo, cuando hubo una ola de persecución en Roma, sin embargo, fue librado de la muerte milagrosamente.
Santiago, hermano de Jesús, líder de la iglesia en Jerusalén, fue arrojado de una altura de más de 30 metros desde el pináculo sureste del templo, cuando se rehusó a negar "su fe en Cristo." Estaba vivo cuando cayó y lo golpearon con un garrote hasta matarle.
Bartolomé también conocido como Natanael, fue misionero en Asia, estuvo en lo que hoy día es Turquía y fue martirizado, fue desollado con un látigo hasta morir.
De Andrés se sabe que fue crucificado en una cruz en forma de "x" en Grecia. Fue azotado severamente y ataron su cuerpo a la cruz con cuerdas para prolongar su agonía. Dijo a los suyos: "Hace mucho he deseado y esperado este feliz momento, pues la cruz a sido consagrada por el cuerpo de Cristo colgado en ella." Andrés predicó por dos días a sus verdugos hasta morir.
Tomás fue traspasado con lanza en la India en uno de sus viajes misioneros para establecer una iglesia.
Matías, el apóstol elegido para reemplazar a Judas Iscariote, fue apedreado y luego decapitado.
No son las muertes de los apóstoles, ¡es la fe que los llevó a ellos a defenderla con sus vidas!
II. En esta epístola Judas había tenido primeramente la intención de escribir sobre un monumental tema:
A. El tema acerca de ¡la gloriosa salvación que es la "común" posesión de todos los creyentes!
Pero el Espíritu de Dios influyó de tal manera a este dócil escriba que sintió el cambio de dirección que le era indicado.
Le llegaron noticias de que algunos malvados y descarriados habían estado difundiendo una enseñanza destructiva.
Y para Judas era plenamente su obligación ser vigía del rebaño de Dios, asumió su responsabilidad para librarlos de los engañadores llenos de maldad.
¡Entendía que la fe de los destinarios corría grande peligro!
Luchaba por la salvación común, la que él compartía con todos los demás creyentes; si esa fe era destrozada, pues se terminaba ¡todo lo que la fe movía en sus vidas!
B. Entonces, lanza la exhortación a ¡una lucha ardiente para defender la fe!
Defender la fe de las verdades del Evangelio que nos han sido dadas.
Dichas verdades son inmutables: ¡no se pueden alterar! ¡no se les puede quitar ni añadir!
El Evangelio es eterno (Apocalipsis 14:6). Es eterno porque Jesucristo, quien es el centro del Evangelio, ¡es el mismo AYER, HOY Y POR LOS SIGLOS!
La pureza de la fe estaba en peligro y Judas se apresuró a defender tanto la fe como a sus ovejas.
La fe es algo que se nos ha confiado, los hechos de la fe cristiana no son nada que hayamos descubierto por nosotros mismos.
Es tradición, algo que se ha transmitido de generación en generación hasta llegar a nosotros.
Se remontan hasta nosotros en una cadena ininterrumpida desde Jesucristo mismo.
Es algo que se transmite de persona a persona a través de generaciones.
Pasan los siglos y ¡la fe no se desgasta! ¡Aleluya!
Se gastan tus fuerzas, por eso el consejo de que contiendas (pelees) ardientemente (fogozo) por la fe.
La cadena de la tradición cristiana es una cadena viva cuyos "eslabones" son "hombres y mujeres" que han experimentado la maravilla de los hechos del evangelio.
¡La fe cristiana se nos ha confiado de una vez para siempre!
Es inalterable, su centro permanente es que Jesucristo vino al mundo y vivió y murió para traer la salvación a la humanidad. ¡Esa es la fe! ¡La salvación!
La fe cristiana es algo que se le ha confiado ¡al pueblo consagrado a Dios!
La fe cristiana no es la posesión de ninguna persona individual, sino ¡de la Iglesia!
¡Se transmite dentro de la Iglesia, se mantiene dentro de la Iglesia y se entiende dentro de la Iglesia!
La fe cristiana es ¡algo que hay que defender!
¡Todo creyente debe ser un defensor de ella!
Si la tradición cristiana se transmite de generación en generación, cada generación debe pasarla incorrupta (sin corromperse) e incontaminada.
Defender la fe es ¡hasta la agonía!
La defensa de la fe, bien puede ser algo costoso (pagas el precio, de que te odien, de que te dejen, etc.) pero esa defensa ¡es un deber que incumbe a cada generación de la Iglesia! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Me Ha Sido Necesario
Judas 1:3,4
“me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”
Los apóstoles estuvieron dispuestos a morir antes que negar su fe, y eso es tremenda evidencia de que vieron a Cristo resucitado. Judas quería escribir de la común salvación, pero le fue necesario llamar a la iglesia a contender ardientemente por la fe. Estos son los puntos para la semana.
- No es tan importante cómo murieron los apóstoles, sino que todos estuvieron dispuestos a morir por su fe. Ninguno de ellos hubiera muerto por algo que sabía que era mentira.
- Pedro crucificado de cabeza, Andrés en una cruz en forma de equis, Tomás traspasado con lanza: sus viajes misioneros tuvieron el propósito de dejar plantada la fe, y la defendieron con sus vidas.
- Judas quería escribir sobre la salvación que es común a todos los creyentes, pero el Espíritu cambió su dirección: unos malvados difundían una enseñanza destructiva, y la fe del rebaño corría gran peligro.
- Las verdades del Evangelio son inmutables: no se pueden alterar, ni se les puede quitar ni añadir. El Evangelio es eterno porque Jesucristo, su centro, es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
- La fe se nos ha confiado; no es algo que descubrimos. Viene en una cadena viva desde Jesucristo mismo, cuyos eslabones son hombres y mujeres que experimentaron la maravilla del evangelio.
- La fe no es posesión de ninguna persona individual, sino de la Iglesia: se transmite, se mantiene y se entiende dentro de ella, y cada generación debe pasarla incorrupta e incontaminada.
- Todo creyente debe ser defensor de la fe, hasta la agonía. Defenderla puede costar caro, que te odien o que te dejen, pero es un deber que incumbe a cada generación de la Iglesia.
Esta semana, cuando oigas una enseñanza que le quite o le añada al Evangelio, no te quedes callado: defiende con la Palabra la fe que te fue confiada.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Eslabones de una Cadena
Judas 1:3,4
Para leer en voz alta con los niños
“me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Judas escribió que tenemos que cuidar y defender con todas las fuerzas la fe que Dios nos dio. La fe es como una cadena larga: cada eslabón es una persona que la recibió y se la pasó a otra, desde Jesús hasta ti.
- Los apóstoles vieron a Jesús vivo después que resucitó. Por eso nunca quisieron negarlo delante de nadie, aunque les costara la vida.
- Ellos viajaron lejos, a muchos países, para plantar la fe como quien siembra una semilla. Y la defendieron hasta el final.
- Judas quería escribir una carta sobre la salvación, pero se enteró de que unos hombres malos estaban enseñando mentiras. Entonces escribió para proteger a la iglesia.
- Lo que Dios enseña no se cambia. No se le puede quitar ni añadir nada, porque Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre.
- Tú también eres un eslabón. Lo que aprendes de Jesús en tu casa y en la iglesia, un día se lo vas a pasar a otros, sin cambiarlo.
- Defender la fe a veces cuesta. Puede que alguien se burle de ti o te deje solo por creer en Jesús. Aun así, no sueltes la cadena.
¿Quién te enseñó a ti de Jesús?
Esta semana cuéntale a un amigo o a un primo una historia de la Biblia, tal como tú la aprendiste.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
