Judas termina ahora con los apóstoles (abandona lo de la religión, abandonado, traidor, rechazar la fe cristiana) y pasa el papel de los creyentes en medio de estos pastores mercenarios (cambio de dinero o de un favor, sirve en la guerra a un poder extranjero, por el salario que se le da). Al principio de la Epístola quedan advertidos acerca del peligro que se les avecinaba. Los alienta (impulsa, anima) a mantenerse en una "condición espiritual fuerte". Finalmente, los aconseja a usar discernimiento (juicio, razón, distinguir algo de otra cosa) en el ministerio a aquellos que han sido (enseñados, persuadidos, atraerlo a lo falso, ganar su voluntad o su afecto) por los apóstatas.
Los apóstoles habían advertido de los falsos maestros.
(Judas 18-19) Era que al fin de los tiempos surgirían burladores que seguirían sus malvados deseos.
Los deseos de cada cual, quieren que se les complazcan.
Judas describe a tales burladores que presentan tres rasgos destacados: sensuales = piensan y actúan como hombres naturales; carnales = causan divisiones = llevando discípulos tras sí y quizás dividiendo a las personas en varias clases, según su avance en la apostasía. No tienen el Espíritu = nunca nacieron de lo alto y por ello son totalmente incapaces de comprender las cosas de Dios.
(Judas 20-21) Debemos mantenernos cerca del Señor y de vivir en comunión ininterrumpidamente con Él.
Judas da cuatro pasos (a) edificados sobre vuestra santísima fe, es decir la fe cristiana. Nos edificamos sobre ella, estudiando y obedeciendo la Biblia. Te lleva por el camino de la justicia (Biblia) y nos advierte en contra de los peligros por el camino (H. Pickering). Están los que tratan de desacreditar la doctrina, pero es credo (confesión de fe en una declaración de las creencias = yo creo) lo que produce el carácter y no el carácter lo que produce el credo. (b) orando en el Espíritu Santo. Orar guiados por el Espíritu en conformidad con la voluntad de Dios revelada en la Biblia o privadamente revelada por el Espíritu de una manera subjetiva (individual, personal, interior) al creyente. Es todo lo contrario a oraciones recitadas de forma mecánica o pronunciadas sin ninguna verdadera involucración espiritual. (c) Como creyente también han de conservarse en el amor de Dios. Aquí el "amor de Dios puede compararse con el resplandor del sol". El sol está siempre resplandeciendo. Cuando algo se interpone entre nosotros y el sol, ya no estamos más bajo sus rayos benéficos. (d) ¡Cuídate! Así es con el amor de Dios siempre está resplandeciendo sobre nosotros. Pero si se interpone el pecado entre nosotros y el Señor entonces ya no estamos más gozando en la práctica de Su amor. Podemos conservarnos en Su amor. (Judas 21) Podemos conservarnos en Su amor primero de todo por vidas de santidad y piedad. Y si se interpone el pecado entonces debemos confesar y abandonar aquel pecado inmediatamente. El secreto reside en no dejar que nada se interponga entre nosotros y Dios.
Jesús regresará para llevarnos al cielo santo: esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna y si te quedas, te condenas para toda la vida, "yo no doy nada", mira al Señor.
(Judas 22) Al que duda, convencerlo si es que ha perdido la fe, el entusiasmo por el primer amor.
(2 Juan 10-11) "Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina no lo recibáis en casa…": ni le saludéis.
Uno se hace partícipe de sus malas obras.
A los que han sido engañados por los falsos maestros, "convencedlos y dile toda la verdad y saca las mentiras de los farsantes".
(Judas 23) Luego hay los que están al borde del precipicio, listos para saltar a las llamas de la apostasía (han abandonado lo que supuestamente amaron).
A éstos debemos salvarlos mediante una enérgica (fuerte, firme) y resuelta advertencia e instrucción, aborreciendo aún la ropa contaminada por su carne.
(Levítico 13:47-52) Las ropas del leproso eran inmundas y debían ser quemadas.
En la actualidad al tratar con las personas que han caído en pecados lujuriosos, debemos recordar los objetivos materiales, cuidemos todo porque son peligrosos.
No tomes nada del que vive en un mundo lujurioso.
Cuidemos nuestras vidas de lo que puede traer tentación a ella.
Un autor desconocido lo expresó de esta manera: "las ropas que pertenecen a un hombre tienen en ellas la asociación e infección del pecado, el contagio del mal. Todo lo que está asociado con una vida de pecado debería ser echado fuera y renunciado, si queremos ser salvos de la contaminación y del contagio de esta enfermedad destructora del alma".
J.B. Mayor nos advierte: "Aunque es deber del cristiano compadecerse del pecador y orar por él, tiene que contemplar con aborrecimiento todo lo que lleva traza (habilidad, maña, huella) del pecado. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
