Lo que habla de nuestras vidas es nuestra conducta. Del niño habla su conducta. No es lo que se aparenta. En esta carta Juan hace ver que la comunión con Dios se debe reflejar en nuestra conducta, en nuestro comportar dejando ver una separación del mal. Hasta hoy día los falsos no han dejado de engañar y bueno es que nosotros hoy no nos dejemos engañar (I Juan 2:26 "Os he escrito esto sobre los que os engañan."). Por tal razón, leemos aquí los consejos de Juan ¡PARA PERMANECER PARA SIEMPRE!
I. Juan quería hacerles ver a los hermanos que sus pecados habían sido perdonados por causa de Su nombre. "Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre." (Vs.12)
A. ¡Para el que conoce al Señor Jesucristo como su salvador personal esto es tan cierto!
¡ES POR CAUSA DE CRISTO que Dios nos perdona nuestros pecados!
¡Por su nombre es que somos salvos!
Os escribo a vosotros, ¡HIJITOS!
Mira esta palabra: ¡hijitos! = significa que son aprendices, son nuevos en la fe.
No es para los grandes que dicen: "soy líder", "yo sí sé", "soy el primero", "soy un profeta", "yo sé qué es lo que se debe hacer", etc. No, es para un hijito ¡QUE NO SABE! ¡QUE NECESITA SER GUIADO!
Un hijito no mira al que le enseña cara a cara con desafío, sino que baja la cabeza para poder aceptar y obedecer las instrucciones.
(Vs.13) En este versículo Juan se dirige a los creyentes según la edad espiritual de ellos.
A los "PADRES", que son aquellos que han "llegado a conocer al que es desde el principio"; se trata de los creyentes maduros que han conocido la dulce compañía del Hijo de Dios y están ¡satisfechos con Él!
A los "JÓVENES" en la familia espiritual, que están caracterizados por la fuerza y por el combate.
Este es el periodo de conflicto y de lucha con el enemigo.
Los jóvenes han vencido al maligno porque han aprendido el secreto de la victoria.
Y los "HIJITOS", quienes son ¡los bebés en la fe!
Quizá no conocen mucho, pero ¡sí conocen al Padre!
(Vs.14) Juan les repite sus palabras a los "padres", lo mismo que les dijo al principio.
Es porque han adquirido madurez en su experiencia espiritual.
Una vez más los "jóvenes" también son mencionados como aquellos que son ¡fuertes en el Señor y en el poder de Su fuerza! (Efesios 6:10)
Ellos han vencido al maligno ¡porque la Palabra de Dios permanece en sus vidas!
Esa es mi experiencia desde jovencita, que LA PALABRA DE Dios permanece en mí. Y eso ¡me ha hecho vencedora! ¡Nadie, ni ninguna otra enseñanza de moda o libertades que hayan llegado a mi vida se ha podido quedar en mí, ni menos en mi pensamiento, ni tampoco en mi voz!
¡El Señor Jesús pudo derrotar a Satanás en el desierto citándole las Escrituras!
Esto nos enfatiza la importancia de ¡alimentarse constantemente de la Biblia! ¡y de tenerla lista para repeler los ataques de Satanás! ¡Si queremos PERMANECER PARA SIEMPRE necesitamos la Palabra!
(Vs.15) Se nos advierte con claridad que ¡no debemos amar al mundo, ni las cosas que están en el mundo! En el mundo están la vanidad, la superioridad, el querer ganar todo, el presumir. ¡Todo eso es la razón por la cual el amor hacia el mundo no es compatible con el amor para con el Padre!
De una fuente no pueden brotar dos aguas (Santiago 3:11), ni nadie puede servir a dos señores (Mateo 6:24), porque el corazón se le va a inclinar tan sólo a uno.
(Vs.16) Todo lo que el mundo tiene para ofrecernos puede ser descrito como ¡los DESEOS DE LA CARNE, la CODICIA DE LOS OJOS y LA VANAGLORIA (sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato distante o despreciativo, altivez) DE LA VIDA!
Los deseos de la carne proceden de nuestra malvada naturaleza pecaminosa, son los apetitos corporales (del cuerpo) lujuriosos que proceden de la malvada naturaleza caída.
La codicia de los ojos son los malvados deseos que pueden surgir de lo que vemos.
La vanagloria de la vida (soberbia, presunción) es una impía ambición de la propia exhibición y de la propia gloria.
Estos tres elementos de mundanalidad se ilustran en ¡el pecado de Eva!
El comentarista bíblico William Mc Donald lo explica así: El árbol era bueno para comer: esto es los deseos de la carne. Era agradable a los ojos: esto es la codicia de los ojos. Era un árbol codiciable para alcanzar sabiduría: esto describe la vanagloria de la vida (superioridad a los demás en un trato despreciativo, ¡qué mucho lo he visto y vivido!).
La avaricia y la ambición, nada de esto proviene del Padre, sino que tiene su origen en el mundo.
La mundanalidad es el amor por las cosas pasajeras de este mundo.
(Vs.17) ¡EL MUNDO PASA Y SUS DESEOS!
¡En un "banco en quiebra" no se pone dinero! ¡Así es este mundo, un "banco en quiebra"!
Concentrarse en este mundo es como ponerle el dinero en manos de "un banco quebrado."
Las personas inteligentes y sabias no viven para ¡un mundo que se está desvaneciendo!
¡EL HACER LA VOLUNTAD DE Dios es lo que nos guarda de todo lo malo que pasa en este mundo!
Si haces la voluntad tuya y no la de Dios ¡vas derecho y de cabeza para el mundo!
¡Así no se permanece para siempre!
En la lápida del evangelista Moody dice: "¡El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre!" Este fue el versículo ¡que marcó su vida! ¿Será igual de importante para ti también? Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Haciendo Su Voluntad Es Como Permaneces Para Siempre
1 Juan 2:12-17
“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
La comunión con Dios se refleja en la conducta y en la separación del mal. Juan escribe a hijitos, jóvenes y padres en la fe para que no nos dejemos engañar: el mundo pasa, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Estos son los puntos para la semana.
- Nuestros pecados han sido perdonados por causa del nombre de Cristo. Juan escribe a los hijitos, los nuevos en la fe, que no miran al que enseña con desafío, sino que bajan la cabeza para aceptar y obedecer.
- Juan se dirige a los creyentes según su edad espiritual: los padres han conocido al que es desde el principio y están satisfechos con Él; los hijitos, aunque saben poco, sí conocen al Padre.
- Los jóvenes son fuertes y han vencido al maligno porque la Palabra de Dios permanece en ellos. Jesús derrotó a Satanás en el desierto citando las Escrituras; hay que alimentarse de la Biblia y tenerla lista.
- No debemos amar al mundo ni las cosas que están en él: la vanidad, la superioridad, el querer ganarlo todo, el presumir. De una fuente no brotan dos aguas, ni nadie puede servir a dos señores.
- El mundo ofrece los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la vanagloria de la vida. Los tres se ven en el pecado de Eva: bueno para comer, agradable a los ojos, codiciable para alcanzar sabiduría.
- El mundo pasa y sus deseos. Concentrarse en este mundo es como poner el dinero en un banco en quiebra; las personas sabias no viven para un mundo que se está desvaneciendo.
- Hacer la voluntad de Dios es lo que nos guarda de todo lo malo que pasa en este mundo. Si haces tu voluntad y no la de Dios, vas derecho y de cabeza para el mundo.
Antes de cada decisión de esta semana, pregúntate si estás haciendo tu voluntad o la de Dios, y escoge la de Él.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Banco Quebrado
1 Juan 2:12-17
Para leer en voz alta con los niños
“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: las cosas del mundo se acaban, pero el que hace lo que Dios quiere vive para siempre. El estudio compara poner el corazón en el mundo con guardar tus chavos en un banco quebrado: lo pierdes todo.
- Dios nos perdona por causa de Jesús. Juan llama «hijitos» a los que están aprendiendo, y un buen hijito escucha y obedece sin desafiar al que le enseña.
- Jesús le ganó al diablo en el desierto diciéndole versículos de la Biblia. Si aprendes la Palabra de Dios, tú también estás listo cuando venga la tentación.
- Dios no quiere que ames las cosas del mundo, como presumir, querer ganarlo todo o sentirte mejor que los demás. Nadie puede servir a dos jefes a la vez.
- Eva vio la fruta prohibida: se veía rica, se veía bonita y creyó que la haría más sabia. Hizo lo que ella quería y no lo que Dios dijo, y eso trajo el pecado.
- Nadie guarda sus chavos en un banco que se está cayendo. Así es el mundo: todo lo que ofrece se acaba y se pierde.
- Hacer lo que Dios quiere te protege de lo malo. Si solo haces lo que tú quieres, terminas lejos de Dios.
¿Qué cosa te gusta tanto que a veces te hace olvidar lo que Dios quiere?
Esta semana, antes de decidir algo, pregúntate: «¿Qué quiere Dios que yo haga?».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
