Jesús fue entregado para que tú obtuvieses libertad. (1 Pedro 3:18 "…el justo por los injustos…") (Mateo 20:28 "… y para dar Su vida en rescate por muchos." El rescate, rescatar- es recobrar por fuerza o por precio algo que pasó a manos ajenas) (1 Timoteo 2:4 "…quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.") (Juan 3:17 "…para que el mundo sea salvo por Él.") ¡Se tenía que soltar a Barrabás! ¡Porque si hubiera sido Barrabás el que moría, no iba a pasar nada en nuestras vidas, porque él era otro pecador más! Pero si el Cristo llegaba a morir, ¡no había muerte que lo aguantara! ¡Resucitaría pues no tenía culpa ni pecado alguno! Así pagó con su muerte por los pecados míos, tuyos y de muchos.
I. Jesús fue azotado (Mateo 27:26 "Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo AZOTADO a Jesús, le entregó para ser crucificado.").
A. Le hicieron esto los romanos.
Azotar a alguien es un castigo cruel, una afrenta pública, especialmente cuando era ejecutado por los romanos, quiénes no estaban sujetos a la ley judaica, en la que se moderaba el castigo y no se permitía pasar de cuarenta azotes e incluso de treinta y nueve, por si fallaba la cuenta (2 Corintios 11:24).
Jesús fue entregado a la pena capital. Pilato lo entregó para ser crucificado. Esa era la forma del romano designar una pena con toda crueldad con el objeto de producir la más terrible y miserable de las muertes.
¡Tendían la cruz en el suelo y sobre ella colocaban al condenado a muerte, cuyos pies y manos eran clavados en ella y luego era levantado en alto, de modo que todo el peso del cuerpo pendía de aquellos clavos, hasta que muriese en medio de una terrible agonía!
Era una muerte cruenta (sangrienta o feroz), dolorosa, vergonzosa y maldita; era una muerte tan miserable, que algunos gobernantes teniendo a veces un poco de misericordia, hacían que los condenados fuesen estrangulados previamente y clavados después en la cruz.
B. Leemos de la forma cruel y de la burla con que fue tratado el Maestro por los soldados romanos. Ellos estaban a sus anchas, ¡no sabían con quien se metían!
Los soldados llevaron a Jesús al palacio del gobernador y reunieron alrededor de Él a toda la compañía.
¡Qué carcajadas! ¡cuántas burlas! Dándose con los codos para reírse más y más, con desprecios y odio.
Probablemente ellos eran varios cientos de hombres y Jesús entre ellos completamente sólo. ¡Nadie le miraba para darle siquiera un pequeño afecto de amor!
¡Lo que siguió es difícil de imaginar!
¡El Creador y Sustentador del Universo sufrió indescriptibles indignidades (fue reducido a bajeza, infamia y vergüenza) a manos de crueles y vulgares soldados! ¡Indignas y pecaminosas criaturas suyas!
A Jesús no se le dieron ni diez minutos de descanso.
Mientras que había una ley dictada por Roma, que ordenaba que la ejecución de los criminales se demorara por diez días a partir del pronunciamiento de la sentencia, pero a Jesús no le dieron ese trato.
¡La barbarie contra Él continuó sin interrupción alguna!
Donde debía haber un refugio contra los abusos, fue convertido en un teatro de burla y bárbara crueldad.
Lo desnudaron. Sabemos que la vergüenza de la desnudez entró con el pecado (Génesis 3:7). ¡Jesús llevó sobre sí nuestro pecado y llevó también sobre sí esta vergüenza!
Los soldados comenzaron a abusar de Él tomando el asunto a juego burlándose de Él.
Le pusieron un manto de escarlata como una imitación de un manto real; este manto tiene un mensaje para nosotros (Isaías 1:18) el color escarlata (carmesí) está asociado con el pecado. ¡Podemos pensar que mi pecado fue echado sobre Jesús (2 Corintios 5:21) para que el manto de justicia de Dios pudiese ser echado sobre mí!
Trenzando una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza. Él llevo más que las burlas, llevó una corona de espinas para que nosotros pudiésemos llevar ¡una corona de gloria! Ellos se burlaron de Él como el Rey del pecado; nosotros le adoramos como ¡el Salvador de los pecadores!
Le pusieron una "caña"; una imitación burlona de un cetro; ¡no sabían que la mano que sostenía aquella caña es la mano que rige al mundo! ¡Él tiene el cetro del dominio universal, ahora y por siempre!
Se "arrodillaron delante de Él" y se dirigieron a Él como Rey de los judíos; no contentos con tantas burlas "escupían" sobre el rostro del único "Hombre perfecto" que jamás haya existido.
Tomaron la caña y le golpeaban con ella en la cabeza, sobre la corona de espinas; espinas que se introdujeron más profundamente en su cabeza. ¡El sufrimiento de Jesús aumentaba el ritmo de la burla de los soldados!
Finalmente, le pusieron sus vestidos y le llevaron para crucificarle.
Cuando se hartaron de mofarse de Él, le quitaron el manto y le pusieron sus vestidos; no se hace mención de la corona, así que se puede concluir que murió con ella, ¡qué dolor!
¡No puedo amarme yo misma más que lo que lo amo a Él; no puedo amar más las pasiones desordenadas; no puedo amar mis achaques; no puedo amar más al pecado; no puedo amar más las rebeliones, ni el desquite, ni la venganza! ¡A NADA DE ESTAS COSAS PUEDO AMAR MÁS QUE AL QUE AMA MI ALMA! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Que Ama Mi Alma
Mateo 27:26-31
“Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.”
Jesús fue entregado para que tú obtuvieses libertad: el justo por los injustos, dando su vida en rescate por muchos. Si hubiera muerto Barrabás no pasaba nada, porque era otro pecador más; pero Cristo, sin culpa ni pecado, pagó con su muerte por los pecados míos y tuyos. Estos son los puntos para esta semana.
- Jesús fue azotado por los romanos, que no estaban sujetos a la ley judía que limitaba los azotes. Luego Pilato lo entregó a la cruz, la muerte más cruel, vergonzosa y maldita que conocían.
- Toda la compañía de soldados se reunió contra Él para burlarse con carcajadas y odio. El Creador y Sustentador del universo sufrió indignidades a manos de sus propias criaturas, y nadie le dio un gesto de amor.
- Lo desnudaron. La vergüenza de la desnudez entró con el pecado, y Jesús llevó sobre sí nuestro pecado y también esta vergüenza, sin que le dieran ni diez minutos de descanso.
- Le echaron un manto de escarlata, el color del pecado. Mi pecado fue echado sobre Jesús para que el manto de justicia de Dios pudiese ser echado sobre mí.
- Llevó una corona de espinas para que nosotros pudiésemos llevar una corona de gloria. Ellos se burlaron de Él como rey; nosotros le adoramos como el Salvador de los pecadores.
- La caña que le pusieron por cetro no sabían que la sostenía la mano que rige al mundo. Le escupieron y lo golpearon en la cabeza, hundiéndole más las espinas, y así lo llevaron a crucificar.
- Por eso no puedo amarme a mí misma, ni a las pasiones, ni al pecado, ni a la venganza más que a Él: a nada de estas cosas puedo amar más que al que ama mi alma.
Identifica una cosa que estás amando más que a Cristo —un rencor, un desquite, un pecado— y entrégasela a Él en oración esta semana.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Una Corona Tejida de Espinas
Mateo 27:26-31
Para leer en voz alta con los niños
“Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: dejaron libre a Barrabás, un hombre malo, y a Jesús lo castigaron y lo mandaron a la cruz. Los soldados le pusieron un manto rojo, una corona de espinas y una caña en la mano para burlarse de Él como si fuera un rey de mentira.
- Jesús no había hecho nada malo, pero se dejó entregar en lugar nuestro. Él pagó por los pecados tuyos y míos para que nosotros pudiéramos quedar libres.
- Muchos soldados se reunieron alrededor de Jesús a reírse de Él. Estaba solito, y nadie le dio ni una palabra de cariño. Aun así, Él lo aguantó por amor a ti.
- El manto rojo nos recuerda el pecado. Jesús cargó nuestro pecado para que Dios nos pudiera vestir con algo limpio y bueno.
- Le pusieron una corona de espinas que le lastimaba la cabeza. Él llevó esa corona de dolor para que un día nosotros llevemos una corona de gloria.
- Los soldados no sabían que la mano que sostenía la caña es la mano que manda en todo el mundo. Lo que hicieron fue muy malo, y Dios lo vio todo.
- Cuando pienses en todo lo que Jesús sufrió por ti, recuerda que nada debe importarte más que Él: ni un juguete, ni un enojo, ni las ganas de vengarte.
¿Qué te dice del amor de Jesús que haya sufrido todo eso por ti?
Esta semana, cada noche antes de dormir, dale gracias a Jesús con tus propias palabras.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
