Mega Zoé
Estudio #1029Iglesia en las casas

El Que Ama Mi Alma

El Que Ama Mi Alma llama a atender la Palabra de Dios y velar con perseverancia.

Nuevo TestamentoMateo4 min lectura

Jesús fue entregado para que tú obtuvieses libertad. (1 Pedro 3:18 "…el justo por los injustos…") (Mateo 20:28 "… y para dar Su vida en rescate por muchos." El rescate, rescatar- es recobrar por fuerza o por precio algo que pasó a manos ajenas) (1 Timoteo 2:4 "…quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.") (Juan 3:17 "…para que el mundo sea salvo por Él.") ¡Se tenía que soltar a Barrabás! ¡Porque si hubiera sido Barrabás el que moría, no iba a pasar nada en nuestras vidas, porque él era otro pecador más! Pero si el Cristo llegaba a morir, ¡no había muerte que lo aguantara! ¡Resucitaría pues no tenía culpa ni pecado alguno! Así pagó con su muerte por los pecados míos, tuyos y de muchos.

I. Jesús fue azotado (Mateo 27:26 "Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo AZOTADO a Jesús, le entregó para ser crucificado.").

A. Le hicieron esto los romanos.

Azotar a alguien es un castigo cruel, una afrenta pública, especialmente cuando era ejecutado por los romanos, quiénes no estaban sujetos a la ley judaica, en la que se moderaba el castigo y no se permitía pasar de cuarenta azotes e incluso de treinta y nueve, por si fallaba la cuenta (2 Corintios 11:24).

Jesús fue entregado a la pena capital. Pilato lo entregó para ser crucificado. Esa era la forma del romano designar una pena con toda crueldad con el objeto de producir la más terrible y miserable de las muertes.

¡Tendían la cruz en el suelo y sobre ella colocaban al condenado a muerte, cuyos pies y manos eran clavados en ella y luego era levantado en alto, de modo que todo el peso del cuerpo pendía de aquellos clavos, hasta que muriese en medio de una terrible agonía!

Era una muerte cruenta (sangrienta o feroz), dolorosa, vergonzosa y maldita; era una muerte tan miserable, que algunos gobernantes teniendo a veces un poco de misericordia, hacían que los condenados fuesen estrangulados previamente y clavados después en la cruz.

B. Leemos de la forma cruel y de la burla con que fue tratado el Maestro por los soldados romanos. Ellos estaban a sus anchas, ¡no sabían con quien se metían!

Los soldados llevaron a Jesús al palacio del gobernador y reunieron alrededor de Él a toda la compañía.

¡Qué carcajadas! ¡cuántas burlas! Dándose con los codos para reírse más y más, con desprecios y odio.

Probablemente ellos eran varios cientos de hombres y Jesús entre ellos completamente sólo. ¡Nadie le miraba para darle siquiera un pequeño afecto de amor!

¡Lo que siguió es difícil de imaginar!

¡El Creador y Sustentador del Universo sufrió indescriptibles indignidades (fue reducido a bajeza, infamia y vergüenza) a manos de crueles y vulgares soldados! ¡Indignas y pecaminosas criaturas suyas!

A Jesús no se le dieron ni diez minutos de descanso.

Mientras que había una ley dictada por Roma, que ordenaba que la ejecución de los criminales se demorara por diez días a partir del pronunciamiento de la sentencia, pero a Jesús no le dieron ese trato.

¡La barbarie contra Él continuó sin interrupción alguna!

Donde debía haber un refugio contra los abusos, fue convertido en un teatro de burla y bárbara crueldad.

Lo desnudaron. Sabemos que la vergüenza de la desnudez entró con el pecado (Génesis 3:7). ¡Jesús llevó sobre sí nuestro pecado y llevó también sobre sí esta vergüenza!

Los soldados comenzaron a abusar de Él tomando el asunto a juego burlándose de Él.

Le pusieron un manto de escarlata como una imitación de un manto real; este manto tiene un mensaje para nosotros (Isaías 1:18) el color escarlata (carmesí) está asociado con el pecado. ¡Podemos pensar que mi pecado fue echado sobre Jesús (2 Corintios 5:21) para que el manto de justicia de Dios pudiese ser echado sobre mí!

Trenzando una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza. Él llevo más que las burlas, llevó una corona de espinas para que nosotros pudiésemos llevar ¡una corona de gloria! Ellos se burlaron de Él como el Rey del pecado; nosotros le adoramos como ¡el Salvador de los pecadores!

Le pusieron una "caña"; una imitación burlona de un cetro; ¡no sabían que la mano que sostenía aquella caña es la mano que rige al mundo! ¡Él tiene el cetro del dominio universal, ahora y por siempre!

Se "arrodillaron delante de Él" y se dirigieron a Él como Rey de los judíos; no contentos con tantas burlas "escupían" sobre el rostro del único "Hombre perfecto" que jamás haya existido.

Tomaron la caña y le golpeaban con ella en la cabeza, sobre la corona de espinas; espinas que se introdujeron más profundamente en su cabeza. ¡El sufrimiento de Jesús aumentaba el ritmo de la burla de los soldados!

Finalmente, le pusieron sus vestidos y le llevaron para crucificarle.

Cuando se hartaron de mofarse de Él, le quitaron el manto y le pusieron sus vestidos; no se hace mención de la corona, así que se puede concluir que murió con ella, ¡qué dolor!

¡No puedo amarme yo misma más que lo que lo amo a Él; no puedo amar más las pasiones desordenadas; no puedo amar mis achaques; no puedo amar más al pecado; no puedo amar más las rebeliones, ni el desquite, ni la venganza! ¡A NADA DE ESTAS COSAS PUEDO AMAR MÁS QUE AL QUE AMA MI ALMA! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz