Debemos conocer el camino, la senda del deber. Debemos conocer cuál es nuestra obligación, los compromisos en la vida y las responsabilidades que tenemos. Un ejemplo de esto lo vemos en la ceremonia del matrimonio en la cual se le da mucha importancia a las normas y obligaciones que conlleva un matrimonio.
La moral es un conjunto de normas, valores y creencias para establecer lo que está bien o está mal. La moral es como una guía para obrar mediante el conjunto de creencias en las buenas costumbres, normas y valores. Es decir, la moral nos orienta acerca de cuáles acciones son las correctas (buenas) y cuales son incorrectas (malas). Claro está, para estos tiempos esta exigencia parece ser solo para uno como creyente, porque parece que todo el mundo va al garete y ya no hay moral a seguir. Los deberes va con la moral, la razón, la virtud (integridad en el ánimo), la ética (lo que define que es bueno, malo, obligatorio o como debe vivir la comunidad) y la rectitud en el comportamiento.
I. Tu vida no es para que busques ser grande, sino para que sepas el camino recto de tus obligaciones, compromisos y responsabilidades.
A. Pídele a Dios como lo hizo David (Vs.4). "Muéstrame, oh Jehová tus caminos; enséñame tus sendas."
Porque tengo a escoger entre ¡los CAMINOS MÍOS y los CAMINOS DE Dios! Están ante nosotros ¡las sendas DEL PECADO y las sendas DE LA JUSTICIA! Podemos decirle al Señor: "¡Quiero seguir Tus caminos y no mis caminos!" "Los Tuyos oh, Dios son camino de VERDAD, los míos son caminos de ERROR." "Los Tuyos me llevan AL CIELO, y los míos me llevan AL INFIERNO."
Entonces es una necesidad pedirle esto al Señor de todo corazón: "¡Muéstrame tus caminos, oh Señor; enséñame tus sendas, para que no me equivoque y no vaya por mis caminos en vez de por los tuyos!" "Sí, guíame en la verdad y enséñame para que no me desvíe de Tus caminos y entre en los míos."
"¡Muéstrame tus sendas!" "¡Hazlo CON EL MISTERIO DE TU PALABRA!" "¡Enséñame tus sendas CON LA GUÍA DE TU ESPÍRITU!" "¡Guíame en tu verdad CON LA AYUDA DE TU GRACIA!"
(Vs.5) "Encamíname en tu verdad y enséñame…"
a. David sabía mucho, pero aún ignoraba cosas de Dios, por eso quería seguir en "la escuela del Señor."
b. Tu problema puede ser que creas saber mucho y no tomas en cuenta "la escuela del Señor' en tu vida.
c. El que su alma es insaciable para conocer la verdad, en la oración avanza y se acerca a Dios.
(Vs.6) "Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias…"
(Vs.7) "De los pecados de mi juventud…"
a. El mundo (y aún uno mismo) no hace caso de los pecados de los jóvenes, pero no son tan pequeños después de todo. ¡Los huesos de los festines y banquetes de nuestros jóvenes en la mesa de Satanás van a quedarles dolorosamente atragantados en el cuello para cuando sean mayores!
b. El que presume de su juventud con sus desvaríos está envenenando su edad madura y su ancianidad.
c. ¡Cuántas lágrimas por aquel pasado de nuestra juventud!
d. Quema de tus huesos el mal de tu juventud para que puedas andar en Sus caminos, los de Dios.
e. David quería que sus pecados fueran olvidados, ¡para no vivir refrescándolos en sus huesos!
(Vs.8) "… Él enseñará a los pecadores el camino."
a. Podemos estar seguros de que Él renovará el corazón de los transgresores y ¡los guiará al camino de la santidad! ¡Dios les concede ser Su Maestro a los pecadores, a los que deseen ser librados del pecado!
(Vs.9) "…y enseñará a los mansos su carrera." Dios te enseñará lo que has de hacer.
a. ¡Haz lo que sepas de tu deber presente y Dios te dará a conocer tu deber futuro!
(Vs.10) "Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad…"
a. Si caminamos en ellas tienes que tener lo mismo que Él, ¡misericordia y verdad!
b. No vanidad ni mentira, no engaño ni ambición, ¡no tu camino!
c. Como creyentes, dondequiera que vamos, podemos ver que la "misericordia y la verdad de Dios" han pasado por ahí debido a las profundas huellas que han dejado. ¡Deja tus huellas igual que tu Maestro!
(Vs.11) "…perdonarás también mi pecado…"
a. ¡Ay! ¡Cuánto Dios tiene que perdonar en nuestras vidas!
b. ¡Mejor es confesar! ¡Aborrecer el pecado! ¡Que se nos consuma el corazón de tristeza!
c. ¡David alega la grandeza de su pecado y no la pequeñez del mismo!
d. Hagámoslo para conocer el camino a andar, nunca más volver a hacer conforme a los pecados de la juventud, que están en los huesos, y ya no protestar tanto por lo que Dios nos ha dado.
e. Como David, los pecadores que vamos a Dios en busca de perdón, consideramos los pecados como muy grandes. ¡Porque frente a un Dios grande en poder, justicia y santidad yo soy solo un gusano y además peco atrevidamente contra un Dios tan grande!
f. ¡El que un gusano se levante frente a un Dios grande e infinito hace que cada pecado sea grande y reclama la venganza máxima de un Dios tan grande!
g. ¡Faraón pedía a Dios le quitara las ranas de encima (Éxodo 8:8) y David que le quitara el pecado!
(Vs.12) Aquellos cuyo corazón es recto no fallarán por falta de dirección celestial. ¡Dios los guiará!
a. Cuando Dios santifica el corazón, ilumina la mente.
b. El instruye nuestra voluntad y por ello escogemos lo que es agradable a su vista.
c. Somos tan ignorantes que necesitamos ser enseñados y somos tan voluntariosos que sólo Dios puede enseñarnos de modo efectivo. ¡Él le enseñará el camino que ha de escoger!
d. No escojas tú, porque será conforme a tu vanidad; deja que Él escoja para ti el mejor camino, uno justo y de misericordia, el camino perfecto. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dirección En El Camino Del Deber
Salmos 25:4-12
“Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.”
Debemos conocer la senda del deber: nuestras obligaciones, compromisos y responsabilidades, aunque parezca que todo el mundo va al garete y ya no hay moral a seguir. Tu vida no es para que busques ser grande, sino para que sepas el camino recto de tus obligaciones. Estos son los puntos para esta semana.
- Delante de nosotros están los caminos míos y los caminos de Dios. Los suyos son de verdad y llevan al cielo; los míos son de error. Por eso hay que pedir de todo corazón: muéstrame tus caminos.
- David sabía mucho, pero quería seguir en la escuela del Señor. Tu problema puede ser que creas saber mucho; el alma insaciable de conocer la verdad avanza en la oración y se acerca a Dios.
- Los pecados de la juventud no son tan pequeños. El que presume de sus desvaríos de joven está envenenando su edad madura; David pedía que fueran olvidados para no vivir refrescándolos en sus huesos.
- Dios enseña a los pecadores el camino y renueva el corazón de los que desean ser librados del pecado. Haz lo que sepas de tu deber presente, y Dios te dará a conocer tu deber futuro.
- Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad. Si caminamos en ellas, hay que tener lo mismo que Él: no vanidad, mentira ni ambición. Deja tus huellas igual que tu Maestro.
- David alega la grandeza de su pecado, no su pequeñez. Frente a un Dios tan grande cada pecado es grande: mejor es confesar, aborrecer el pecado y dejar de protestar por lo que Dios nos ha dado.
- Cuando Dios santifica el corazón, ilumina la mente. No escojas tú, porque será conforme a tu vanidad; deja que Él escoja para ti el camino justo y de misericordia.
Antes de cada decisión de esta semana, ora como David: «Muéstrame, oh Jehová, tus caminos», y cumple primero el deber que ya sabes que te toca.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
David en la Escuela del Señor
Salmos 25:4-12
Para leer en voz alta con los niños
“Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le pide a Dios que le enseñe por dónde caminar, para no perderse. Aunque David era rey y sabía mucho, quería seguir aprendiendo como un alumno en la escuela del Señor.
- Delante de ti hay dos caminos: el tuyo y el de Dios. El de Dios lleva a lo bueno; el tuyo, cuando haces lo que te da la gana, lleva a equivocarte.
- Todos tenemos deberes: obedecer a papá y a mamá, hacer las tareas, ayudar en casa. Dios quiere que cumplas lo que te toca, no que busques ser el más grande.
- Lo malo que hacemos de niños y de jóvenes no es poca cosa. Deja marcas que duelen cuando uno crece. Por eso es mejor aprender a obedecer desde ahora.
- Cuando haces bien lo que ya sabes que te toca hoy, Dios te va enseñando lo que te tocará mañana.
- David no dijo que su pecado era chiquito. Le dijo a Dios que era grande y le pidió perdón. Cuando haces algo malo, no lo escondas: díselo a Dios.
- Deja que Dios escoja tu camino. Él sabe más que tú, y siempre escoge lo mejor, lo justo y lo bueno para tu vida.
¿Cuál es un deber tuyo que a veces se te olvida hacer?
Esta semana cúmplelo todos los días sin que nadie te lo tenga que recordar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
