Mega Zoé
Estudio #0869Iglesia en las casas

Vivir Rectamente

Vivir Rectamente llama a caminar con sabiduría espiritual y cuidar la vida del hogar delante de Dios.

Antiguo TestamentoSalmos5 min lectura

Nunca alabamos mejor al Señor que cuando vivimos rectamente, haciendo las cosas que son agradables a su vista. Este Salmos es un espejo de rectitud para nuestras vidas. Es un excelente espejo. Este Salmos está lleno de una exclusividad de rigidez, no es nada de amable con el que no vive rectamente. Así lo presenta el Señor aquí en su Palabra por medio de David, su siervo. Deja ver una noble intolerancia contra el corazón orgulloso, contra la mirada altiva y la calumnia secreta. El salmista denuncia al intrigante engañoso, al fabricante de mentiras. Estos son los individuos, que por falta de rectitud, David los quiere excluir de su corte; estos son los rebeldes y herejes a quienes él no quiere tolerar en su casa ni poner en ellos la vista.

David siempre recibió de Dios dos cosas: juicio y misericordia. Amó a Dios y amó la justicia y rectitud del Señor. Comienza en el Salmos diciendo en el Vs.1 "Misericordia y juicio cantaré…" Son dos cosas sumamente importantes en el trato de Dios con el hombre. Deberíamos bendecir al Señor tanto por el JUICIO CON QUE DISCIPLINA NUESTRO PECADO como por LA MISERICORDIA CON QUE LO PERDONA. ¡Hay tanto amor en los golpes de su mano como en los besos de su boca! ¡Oh, que hermosa es esta misericordia en el tiempo de la angustia y de la tribulación! Esta misericordia de la que se habla aquí en la primera parte del canto del profeta se extiende aún más y se despliega en clemencia bondad y compasión. ¿Habrá algún hijo de Dios que mirando el variado historial de su corazón no podrá ver la bondad y la severidad siguiéndole en todo su camino? ¿Habrá tenido que beber alguna copa tan amarga que no haya podido decir también: "Aquí estuvo la misericordia"? ¿Habrá tenido alguna vez malas noticias sin que le hayan llegado luego las noticias buenas que le hayan contrarrestado las anteriores y que le hayan aliviado?

David dice: Voy a entender el camino de la perfección cuando vengas a mí ("Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí." Salmos 101:2). Su presencia nos trae sabiduría y santidad. Es que lejos de Dios nos hallamos lejos de la seguridad. Si Dios está con nosotros, de muy cerca, no vamos a errar. Estando nosotros en Él, muy cerca de Él, no se puede errar ni desobedecer. Estando en Él, buscándole de cerca, no quebrantaremos nuestra buena conducta. Él es perfecto y poderoso para mantenernos sin caída; estaremos lejos de errar y desobedecer. "En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa." ¿Cuál es tu comportamiento en tu casa, tu comportamiento en relación a tu familia? ¿Eres cantante en el coro de la iglesia y luego vas y pecas en tu casa? ¿Eres un santo fuera y demonio en casa? ¡Qué vergüenza! Lo que somos en casa es ¡LO QUE SOMOS VERDADERAMENTE! No puede ser un verdadero creyente o santo aquel cuya casa es una escena de contiendas. Es un mal marido el que tiene dinero para gastar entre sus amigos afuera, pero para su casa no tiene dinero. Es más fácil para muchos hombres andar con un corazón perfecto en la iglesia o incluso en el mundo que entre sus propias familias. ¡Cuántos hay que son mansos como corderos cuando están con los demás, pero cuando están en su casa son como avispas, como tigres! Son muy distintos fuera que dentro de la casa en que viven. Por eso, dice David que andaría en medio de su casa con integridad de su corazón. David, establece aquí la diferencia entre el recto y el de caminos torcidos.

"No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí." Salmos 101:3 Aquellas personas que no andan rectamente delante de Dios no podrán estar delante de mis ojos, decía el salmista. No puedo tener a mi alrededor halagadores y aduladores. Si así fuera serían ellos como ratas y polillas en la corte del rey. Aborrezco la obra de los que se desvían. Hoy día, entendemos igual que David, que esas personas que no andan rectamente uno no los puede tener cerca ni seguirlas de ningún modo, ni en persona, ni por televisión, ni por internet. Es como si David dijera: Estoy del todo resuelto contra ellos, estoy decidido y tengo fuerza. No es que los veo con indiferencia sino con desprecio y aborrecimiento. El odio al pecado es un buen centinela (un soldado que guarda) a la puerta de la virtud. Nada de ellos se me pegará. Quiero que no se me pegue nada de ellos, no los voy a tener cerca. El diablo mismo o sus instrumentos en esta tierra pueden presentarnos algo malo a nuestra vista, pero nosotros somos los que decidimos si lo aceptamos o no. Si un hombre pone delante de sus ojos cosas malas o deja que otros se las pongan, esto no es otra cosa que pecar con propósito, es como ya disponerse a pecar o venderse al pecado.

"Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado." Salmos 101:4 Estas son esas personas astutas que en sus actos se retuercen de diferentes formas y maneras de modo que no hay verdad y honor en ellos; de los tales uno no puede fiarse. Tienen que estar lejos de uno.

"Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso." Salmos 101:5 Al que solapadamente (cuando la persona que se comporta con disimulo y malicia para no mostrar sus verdaderas intenciones) deforma a su prójimo lo exterminaré. Hay quienes pueden llegar a ocupar lugares altos y son considerados hombres de confianza pero algunos de ellos son malvados, hombres sin rectitud, sin justicia ni honor. ¡No los reconoceré! Detesto tanto la falta de rectitud que no sufriré por el de ojos altaneros (por ese que se cree más importante) y de corazón vanidoso (orgulloso, vano, engreído). No puedo tolerarlo; no lo soporto. David no hacía unión con el hombre de caminos torcidos.

Este es el enfrentamiento y lucha del bien contra el mal. La lucha por la perseverancia de la rectitud y el agradar a Dios sin dejar que nadie dañe ni contamine. Es amar a Dios y amar su verdad y su justicia, por eso se aborrece el mal, se aborrece la maldad de los que viven en contrario, que viven sin integridad. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz