Por instinto el ser humano es religioso. Pero, no es necesariamente bueno. En todo momento es malo. Piensan los hombres que con la religiosidad pueden ocultar la necesidad de su salvación, siendo ésta un regalo de Dios. ¡Con la religiosidad se hace un ritual externo sin una realidad interna! Por ser el hombre vanidoso es que busca esconderse detrás de una vida de religiosidad vacía.
I. Consejos dados por Salomón para guardarse del formalismo y de la exterioridad cuando se trata de una relación con Dios.
A. "...más tú, teme a Dios."(Vs.7) ¡Te irá bien!
Salomón aconseja mirar bien los pasos que se van a dar cuando se va a ir a la casa de Dios (Vs.1).
Es estar pendiente a toda reverencia en general.
Este versículo es muy específico en cuanto a estar más dispuesto a aprender en la casa de Dios que a ocuparse allí en hablar un montón de palabras imprudentes.
Las promesas apresuradas son sacrificio de necios (Vs.2-3).
Salomón nos lleva prudentemente y con toda reverencia a la casa de Dios para que veamos cual es nuestro deber allí, después de habernos apartado del mundo al ver su vanidad.
¡Los desengaños con las criaturas nos ayudan A LEVANTAR LA MIRADA HACIA EL CREADOR!
¡En la Palabra de Dios y en la oración hay bálsamo para todas las heridas!
Aquí, en estos versículos, Salomón nos encarga a comportarnos debidamente en la casa de Dios.
A cuidar nuestra conducta en ella, a un acercamiento en actitud de obediencia para oír.
(Vs.2) Cuando se adora se debe evitar la imprudencia en las oraciones, en las promesas.
En la presencia del Todopoderoso (en el culto) no es el lugar donde hablar de manera precipitada (rápida) o compulsiva (con impulso).
El hecho de que Dios es infinitamente alto (está muy por encima del hombre), igual que lo es el cielo sobre la tierra, eso debe enseñar al hombre, ¡a refrenar sus palabras cuando se acerca a Él!
Su infinita majestad y grandeza exigen de la humilde criatura una reverencia interior y parquedad (sobriedad, moderación) de palabras.
(Vs.3) Así como las muchas preocupaciones estropean el descanso de la noche, así también las muchas palabras oscurecen el sentido de la expresión.
Una mente hiperactiva puede producir palabrerías, un torrente de palabras muchas veces necias, ¡incluso en la oración!
Alexander Pope dijo: "Las palabras son como las hojas, que donde más abundan menos fruto se puede encontrar."
(Vs.4,5) En el asunto de hacerle votos o promesas a Dios, la honestidad sencilla demanda que se paguen tales votos sin tardar.
¡A Dios no le sirve de nada el insensato que suelta una tormenta de palabras, pero que luego no cumple!
Por tanto el consejo es éste: ¡CUMPLE LO QUE PROMETES!
El voto es atadura (Deuteronomio 23:22).
Sólo con su fiel cumplimiento se suelta uno de él.
(Vs.5) Si no piensas cumplir, ¡empieza por no prometer!
Salomón conocía la facilidad con la que el hombre se compromete con Dios cuando se encuentra en situaciones desesperadas y apuradas. ¡Cuántas veces habrán dicho: "Oh, Señor, si me sacas de ésta, te serviré toda mi vida."!
Es fácil olvidar prontamente esa promesa cuando se terminó el problema que enloquecía.
También, en el momento de alegría espiritual, es muy fácil hacer voto de dedicación, de misiones, de ayudas, de trabajar en la obra, etc.
Dios nunca le ha pedido tales votos al pueblo, ¡Él pone el querer como el hacer en la persona!
(Vs.6) No dejes que tu boca te lleve a pecar quebrantando tus votos.
Y no intentes excusarte delante del mensajero de Dios diciendo que fue ignorancia y que realmente no quisiste decir eso que dijiste.
Haciendo así afrentamos a Dios, porque Él no se complace en los insensatos.
Porque, nos hacemos daño a nosotros mismos, al incurrir en el castigo correspondiente.
¡No sirven las excusas!
¿Por qué decir cosas que de seguro Le van a enojar?
Esto hará que, inevitablemente, Él obstruya, frustre y destruya todo lo que intentes hacer.
(Vs.7) En las palabras dichas, como de la misma manera que existe una tremenda irrealidad en la abundancia de sueños, ¡precipitadamente hay vanidad y ruina!
Salomón nos dice que lo que debemos hacer es, ¡TEMER A Dios! "…más tú, teme a Dios."
¡Es el temor de incurrir en esta falta en desagrado del Todopoderoso! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Al Temer A Dios Nos Va Bien
Eclesiastés 5:1-7
“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.”
Por instinto el ser humano es religioso, pero la religiosidad hace un ritual externo sin una realidad interna. Salomón aconseja guardarse del formalismo en la relación con Dios, y lo resume así: mas tú, teme a Dios, y te irá bien. Estos son los puntos para la semana.
- Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie: mira bien tus pasos, con toda reverencia, y ve más dispuesto a aprender y a oír que a hablar un montón de palabras imprudentes.
- Los desengaños con las criaturas nos ayudan a levantar la mirada hacia el Creador. En la Palabra de Dios y en la oración hay bálsamo para todas las heridas.
- Dios está en el cielo y tú sobre la tierra: su majestad exige reverencia interior y pocas palabras. Una mente hiperactiva produce palabrerías necias, incluso en la oración.
- Cuando le hagas promesa a Dios, cúmplela sin tardar: el voto es atadura, y solo su fiel cumplimiento lo suelta. A Dios no le sirve el que suelta una tormenta de palabras y luego no cumple.
- ¡Cuántos dicen «Señor, si me sacas de ésta, te serviré toda mi vida», y lo olvidan cuando se acaba el problema! Si no piensas cumplir, empieza por no prometer.
- No intentes excusarte diciendo que fue ignorancia: así afrentamos a Dios y nos hacemos daño, porque no sirven las excusas. ¿Por qué decir cosas que harán que Él destruya la obra de tus manos?
- Donde abundan los sueños y las muchas palabras, abundan la vanidad y la ruina. Lo que debemos hacer es temer a Dios: temer caer en esta falta y desagradar al Todopoderoso.
Recuerda una promesa que le hiciste a Dios y no has cumplido, y cúmplela esta semana; de aquí en adelante, no le prometas lo que no piensas cumplir.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Oídos Abiertos en el Templo
Eclesiastés 5:1-7
Para leer en voz alta con los niños
“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si le prometes algo a Dios, cúmplelo pronto; es mejor no prometer que prometer y no cumplir. Salomón enseña a entrar a la casa de Dios con cuidado, con los oídos abiertos y pocas palabras.
- Ir a la iglesia no es solo estar allí por fuera. Dios quiere que tu corazón también esté, con respeto y con ganas de aprender.
- En la casa de Dios, escucha más de lo que hablas. Cuando alguien enseña la Palabra, presta atención en vez de conversar o jugar.
- Dios está en el cielo y es muy grande. Cuando ores, no tienes que decir muchas palabras rápidas; habla con Él con respeto y de corazón.
- A veces uno promete: «Dios, si me ayudas, me voy a portar bien siempre». Y cuando pasa el problema, se olvida. Dios no se olvida de lo que prometiste.
- Si no vas a cumplir, mejor no prometas. Y si ya le prometiste algo a Dios o a tus papás, cúmplelo pronto, aunque te cueste trabajo.
- Pero cuidado: las excusas no sirven. Decir «no sabía» cuando sí sabías no engaña a Dios. Temer a Dios es respetarlo tanto que no quieres desagradarle.
¿Qué promesa has hecho y no has cumplido?
Esta semana cúmplela, y el domingo en la iglesia escucha con atención sin conversar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
