"Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará Y VENDREMOS A ÉL Y HAREMOS MORADA CON ÉL." Jesús dice "…haremos una MORADA con el que me ama y guarda mi palabra." Una MORADA es el lugar en el que vive una persona, es UN HOGAR. ¡Cristo habita, mora en y con el que le ama y guarda sus mandamientos! ¿Llegó Cristo al corazón tuyo? Algunos que asisten a los cultos ni saben si Cristo les llegó al corazón, y siendo así, hasta pretenden enseñar en la Iglesia. No podemos movernos por lo que opinamos, sino por la Palabra abundante de Dios. ¡Tenemos que ser celosos de ella! Se dan opiniones en la política, en el deporte, etc., ¡pero no así con la Palabra de Dios! ¡Dios tiene en su iglesia a un pastor, a alguien llamado y cualificado para que sea quien enseñe y les dé dirección a las ovejas! Cristo no podrá hacer morada en El que pretende vivir en Dios y quiere seguir pecando. Él llegó a nuestras vidas y no para convivir con el pecado. No creas tú que El Señor negocia con el pecado, Él nos limpia para poder ESTAR, para HABITAR. Si no hay limpieza no estará, pues, con lo sucio, ¡para nada a Él le gusta!
I. "…haremos MORADA con él…" ¡HABITAR Cristo en el corazón de una persona!
A. Eso se logra, ¡POR MEDIO DE LA FE EN ÉL! (Efesios 3:17)
(Efesios 3:16) Somos fortalecidos para que ¡HABITE CRISTO!
Lo que no puedo ver es que Cristo habite en personas donde hay obras de pecado, como lo son el adulterio, la fornicación, el cambiar de sexo (de hombre a mujer y de mujer a hombre), cosas que como dice Pablo, hasta vergonzoso es hablar de ellas (Efesios 5:11) (Romanos 1:26-32).
La Iglesia no es un teatro para cada uno hacer el papel dramático que desee según su concupiscencia (tendencia a pecar), sino que es la puerta al Cielo, para llegar al Señor para adorarlo. Para en la iglesia ofrecerle a Él limpieza de corazón, pureza y agradecimiento.
Jesús y el Padre toman SU RESIDENCIA DENTRO DE NUESTRO CORAZON (Juan 14:23).
a. ¡Hacen MORADA el Padre y el Hijo!
b. Así que, ¡Su enseñanza para nosotros debe ser entera, completa! ¡No sólo un mandamiento aislado!
c. El Padre ama a aquellos que están dispuestos a obedecer a Su Hijo sin dudas ni reservas.
(Efesios 3:17) "…para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones…" El versículo implica: que Cristo esté cómodo habitando en tu corazón (que allí sea agradable para Él, que se sienta a gusto)
Jesús debe ser el RESIDENTE PERMANENTE en el corazón de cada uno que dice que es salvo.
¡Que ocupe el Señor TODO el espacio de nuestra vida!
¡Que habitando en tu corazón no sea Él contristado por palabras, pensamientos, motivos o acciones de pecado! ¡Porque, si luego sales a fornicar, a adulterar, robar, odiar y mentir, entonces, Jesús se irá de ti!
El pecado en el que algunos andan ya es suficiente para Jesús alejarse, y ¿quién es débil, yo? ¡Pues, no!
Fíjate que yo aborrezco el pecado, ¡Sí, fíjate bien!
¡Que Jesús haga morada! Y viviendo en ese corazón va a estar gozando de UNA COMUNIÓN ININTERRUMPIDA con ese creyente que le ama y anda en sus caminos.
Algunos llegan a la iglesia y lloran, levantan las manos y demás, pero al salir del culto sólo de tomar el teléfono en sus manos, ¡ya sale el diablo!
Tu corazón es el de un cristiano, tiene que ser el hogar de Cristo, el lugar, ¡donde a Él le gusta estar!
B. ¿Cómo crece nuestro amor por Él?
Entramos en la alegría de Su morada por la fe en Él como nuestro Salvador y Señor.
Fíjate, cuánto luchas y luchas en tu vida, ¿y qué? ¿Lo haces para amarlo?
O, ¿no cambias? Hay cosas de uno que hay que aborrecer, ¿cuándo lo harás?
Alguien me decía de un estilo de peinado de un niño, porque pensaba en el peligro de lo de hoy día, pero, no es el pelo, ¡es lo que se lucha como UN TODO!
Si en nuestras vidas hay algún mal, en nuestros actos se dejarán ver esas malas señales.
Jesús le gusta estar en el corazón de aquel que Le permite llenar TODO EN SU VIDA.
En la vestimenta hay cosas que son de mujer y están las que son de hombre, no te empeñes con lo que a ti te es contrario, ¡fíjate que Jesús está en Su morada, dentro de tu vida!
¡Dependes de Él, es una constante rendición a Él! ¡Y un constante reconocimiento de Su acomodamiento en Su hogar DENTRO DE TU CORAZÓN!
¿Cuál es Su hogar en ti? ¿Es TU CORAZÓN el hogar de Jesús?
¿Qué haces con tus ojos? ¿Cómo miras? ¿Qué velas?
El cuerpo que tiene la morada del Señor Jesús, no puede ensuciar esa, Su morada.
(Efesios 3:14-16) La oración de Pablo busca llegar a cada miembro de la trinidad:
a. Le pide al Padre (Vs.14).
b. Pide que fortalezca a los creyentes por medio de su Espíritu Santo (Vs.16).
c. Para que habite Cristo, para que pueda acomodarse en "Su hogar", en sus corazones (Vs.17).
Nuestra vida es como un árbol que ha de tener sus raíces en el mejor terreno, ¡EN EL AMOR!
"…arraigados y cimentados en amor…" ¡Estar establecidos en el amor como la forma de vivir!
¡La vida del amor es una vida de bondad, desprendimiento, quebrantamiento y mansedumbre!
¡Deja que Él more en ti! ¡La Iglesia es de Dios! ¡No es para que te rías de ella! ¡Ámala! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Habitar Cristo En Tu Corazón, Lo Obtienes Por La Fe
Juan 14:2
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”
Jesús prometió que el Padre y Él vendrían a hacer morada con el que le ama y guarda Su palabra. Una morada es un hogar: Cristo habita por la fe en el corazón del creyente, pero no convive con el pecado. Estos son los puntos para la semana.
- Una morada es el lugar donde vive una persona, un hogar. Cristo habita en el que le ama y guarda Su palabra; y no nos movemos por lo que opinamos, sino por la Palabra abundante de Dios.
- El Señor no negocia con el pecado: nos limpia para poder estar, para habitar. Cristo no hace morada donde hay obras de pecado como el adulterio y la fornicación, cosas que hasta vergonzoso es hablar de ellas.
- La Iglesia no es un teatro para que cada uno haga el papel que desee según su concupiscencia; es la puerta al Cielo, para llegar al Señor y ofrecerle limpieza de corazón, pureza y agradecimiento.
- Pablo pide que habite Cristo por la fe en nuestros corazones: que esté cómodo y a gusto, como residente permanente, ocupando todo el espacio de nuestra vida y sin ser contristado por palabras, pensamientos ni acciones de pecado.
- Algunos lloran y levantan las manos en el culto, pero al salir, con solo tomar el teléfono, ya sale el diablo. Si en nuestra vida hay algún mal, en nuestros actos se dejarán ver esas señales.
- Entramos en la alegría de Su morada por la fe en Él como Salvador y Señor. Es una constante rendición: ¿qué haces con tus ojos, cómo miras, qué velas? El cuerpo que es Su morada no se ensucia.
- Nuestra vida es como un árbol que ha de echar raíces en el mejor terreno, el amor: arraigados y cimentados en una vida de bondad, desprendimiento, quebrantamiento y mansedumbre.
Revisa esta semana qué miras, qué dices y qué haces al salir del culto, y saca de tu vida una cosa que no deje a Cristo estar a gusto en Su hogar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Corazón, Casa de Jesús
Juan 14:2
Para leer en voz alta con los niños
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: en la casa de Dios Padre hay muchos cuartos, y Jesús fue a preparar un lugar para nosotros. Y Jesús prometió algo más: que Él y el Padre vendrían a vivir, como en su casa, dentro del corazón del que le ama y le obedece.
- Una morada es una casa, el lugar donde uno vive. Jesús quiere que tu corazón sea Su casa, el lugar donde a Él le gusta estar.
- Jesús entra en tu corazón cuando crees en Él. No basta con venir a la iglesia: hay que creerle y hacerle caso a Su palabra.
- A nadie le gusta vivir en una casa sucia. Jesús no se queda a vivir con el pecado: primero te limpia para poder estar contigo.
- Cuidado: hay quien canta y levanta las manos en la iglesia, y al salir dice malas palabras o mira cosas feas. Aunque nadie lo vea, Jesús lo ve, porque vive adentro.
- Piensa en lo que miras con tus ojos, en lo que dices y en lo que haces. Tu cuerpo es la casa de Jesús, y no se debe ensuciar.
- Tu vida es como un árbol que echa raíces en tierra buena: el amor. Un árbol así da fruto de bondad, de compartir y de mansedumbre.
¿Cómo crees que se siente Jesús en tu corazón: a gusto o incómodo?
Esta semana escoge una cosa que no le gusta a Jesús, una sola, y sácala de tu vida.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
