María llega a los pies de Jesús con un reclamo: "Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano." Y Jesús, al verla llorar, se estremeció en espíritu, se conmovió y lloró; tanto que los que miraban dijeron: "mirad cómo le amaba". Ese llanto es evidencia de su verdadera humanidad, y ese dolor es lo que produce la acción del milagro. El estudio muestra cuán peligroso es cuestionar lo que es santo, y recorre después la compasión divina a lo largo de la Escritura: el Salmo 78:39, donde Dios se acordó de que éramos carne; el Salmo 103:13, donde se compadece como un padre de los débiles, los desobedientes y los revoltosos; Isaías 63:9, donde en toda angustia de ellos Él fue angustiado; Lamentaciones 3:33, porque no aflige voluntariamente; y Hebreos 4:15, donde el sumo sacerdote fue tentado en todo, pero sin pecado.
I. La pregunta de María.
A. "Si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano": en su dolor, ella reclama.
1. Los mortales nos atrevemos a cuestionar peligrosamente lo que es santo.
2. Hablamos según el impulso, según lo que creo y pretendo, no según lo justo.
3. El milagro estaba ahí: Jesús lo iba a levantar, pero ella no lo sabía.
B. Debemos aprender de la vida, no analizarla.
1. Un espíritu manso sostiene al justo; el manso no es bobo.
2. Cuando nos ponemos bravos y protestamos, nos destrozamos nosotros mismos.
C. Este lomo hay que doblegarlo.
1. Al doblegar el lomo se doblega la cabeza, y los pensamientos quedan doblegados.
2. Ojo a ojo es soberbia y es desafío.
II. Jesús se estremeció y se conmovió.
A. Al venir a la tierra se negó a usar todo lo que Él conocía y sabía.
1. Dijo: yo voy a dar la vida por ellos, se conviertan o no, me amen o no.
B. El dolor de María y de sus amigos lo estremeció, y como Dios se conmovió.
1. Mientras más lloramos delante de Él, más se estremece y se conmueve.
2. Y entonces Él escucha, ve la aflicción y hace el milagro.
3. Nosotros, en cambio, tenemos en la boca el lamento y la queja.
C. Ese dolor produce en su corazón una acción, y esa acción es un milagro.
1. Si todo se detuviera, ¿qué pasaría con los milagros? No los viviríamos.
2. Yo provoco la acción de Dios. ¿Cómo? Por fe; no hay otra forma.
III. La humanidad del Hijo.
A. Siempre que le llevaban muertos, los resucitaba: para Él era nada resucitar.
1. Con el pecado de Adán entró la muerte a la tierra.
2. Tengamos cuidado con quién hablamos: nuestros hechos causan circunstancias.
B. "Jesús lloró": es evidencia de su verdadera humanidad.
1. No es impropio que los creyentes lloren cuando les arrebatan a sus seres queridos.
2. "Mirad cómo le amaba": los judíos vieron en esas lágrimas un amor grande.
3. Vino como humano y dio su vida como humano.
C. Vemos en el Señor una gran sensibilidad divina por las flaquezas humanas.
1. Lo único que a Jesús le gusta es que tú le digas las cosas.
2. Para Dios lo más grande es nuestra voz: Él nos conoce la voz a cada uno.
3. Está en nosotros el aprender la oración.
IV. Se acordó de que eran carne (Salmo 78:39).
A. A pesar de todas las pruebas de su amor, sus corazones seguían siendo infieles.
1. Como todo ser humano, nada de lo que Dios hacía les satisfacía.
2. Se cansaban del maná y pedían aves: siempre era un lamento en todo.
B. Vivimos en un lamento constante, siendo víctimas.
1. Y somos lavados con su sangre, con nombre escrito y casa en el cielo.
2. Es más fácil quejarse; a la gente le fascina quejarse.
3. Cada uno va a plasmar su historia: ¿quién es Jesús en nosotros?
V. El pueblo decidió ser inconstante.
A. Es fácil rebelarse contra Dios; el obedecer no es pan comido.
1. Cuando el hombro se levanta, lo baja la dura prueba que ha de venir.
2. Creemos ser adultos y todavía somos niños.
B. El Señor manifestó y manifiesta una paciencia tremenda.
1. Lo hizo con cada profeta, y cada libro marcó unos tiempos; estos son los nuestros.
2. La razón de todo es que no se ora: por eso no doblegamos la rodilla.
3. El ser constante es lo que te hace triunfador.
C. Desde que nos convertimos hemos visto milagro sobre milagro.
1. No nos hemos acostumbrado a ver a Dios saliendo a favor nuestro cada día.
2. Quienes tenemos los ojos cerrados somos nosotros, mirándonos a nosotros mismos.
3. Nosotros no vencemos: el que está con nosotros venció la cruz y lo vence todo.
VI. Como el padre se compadece de los hijos (Salmo 103:13).
A. Se compadece de los que son débiles en conocimiento, y les instruye.
1. El conocimiento instruye, enseña y capacita.
B. Se compadece de los desobedientes y de los revoltosos.
1. El revoltoso tiene ausencia de docilidad, y Dios tiene paciencia con él.
2. Se apiada de los enfermos y los consuela; cuando caen, los levanta de nuevo.
3. Cuando le hacen una injusticia, Dios mismo la repara y envía al Espíritu Santo.
C. "Se compadece Jehová de los que le temen": el temor es respeto a Dios.
1. Nos lleva a ser subordinados, a someternos y a doblegar el lomo.
2. La madre enseña a sus hijos lo que ella todavía no ha doblegado: es una cadena larga.
3. Ser penitente es el dolor y el arrepentimiento por una mala acción.
VII. En toda angustia de ellos él fue angustiado (Isaías 63:9).
A. El pueblo iba cautivo a Babilonia, y en toda angustia Dios estuvo con ellos.
1. Dios mismo participa en los sufrimientos de su pueblo.
2. Si estoy triste, el Señor está triste a mi lado; si estoy contenta, Él está contento.
B. "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"
1. Saulo perseguía a los discípulos, y Jesús lo sentía como hecho a Él.
2. El que te quiera hacer daño a ti, se lo hace a Jesús; y Él sale a defenderte.
VIII. No aflige voluntariamente (Lamentaciones 3:33).
A. Tan lejos está Dios de afligir por gusto, que es afligido en las aflicciones de ellos.
1. Él se mete en nuestras aflicciones para darnos consuelo y aliento.
2. Como los buenos padres, que se sienten enfermos cuando el hijo está enfermo.
IX. Tentado en todo, pero sin pecado (Hebreos 4:15).
A. Nadie se compadece de otro de verdad si no ha pasado por algo similar.
1. El Señor sí compartió nuestras experiencias y comprende las pruebas.
2. Porque vivió en la tierra y pasó como hombre, se une a nosotros para pasarlas.
B. Pero son las pruebas: no los pecados ni la tibieza.
1. No puede compadecerse de nuestras malas acciones, porque Él nunca las cometió.
2. Las malas acciones las paga cada cual en persona, con dolor y con soledad.
C. En cada dolor que desgarra el corazón, el varón de dolores tiene una parte.
1. Satanás vino a tentarlo y perdió su tiempo, porque Él es la Deidad sin pecado.
2. Su cuerpo fue destrozado, se sintió solo y lo vendió uno de los suyos.
3. Para conocer a Jesús hay que morir a uno mismo, y eso cuesta.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
