Mega Zoé
Estudio #1058Iglesia en las casas

El Juicio De Dios Es Eterno Como Dios Mismo, Vivamos Rectamente

El Juicio De Dios Es Eterno Como Dios Mismo, Vivamos Rectamente enseña a vivir en santidad y huir de la tentación.

Antiguo TestamentoIsaías4 min lectura

Hay muchos que pueden estar disfrutando de los privilegios que tienen los creyentes y pueden estar participando de los servicios religiosos, etc., pero sus corazones, ¡NO ESTAN RECTOS EN LA PRESENCIA DE Dios! Cuando llega el enemigo para hacer guerra contra el pueblo de Dios, entonces, ¡AHÍ SE VE QUIÉN ES Y QUIÉN NO ES!

Dios no permite una sombra (tiniebla, oscuridad por causa de pecado) en nuestras vidas, porque Él es luz (Juan 8:12 "Yo soy la LUZ del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la LUZ de la vida."). El hombre que se ha convertido se limpia de la vieja levadura (1 Corintios 5:7 "Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois…"). El apóstol Pablo les escribe a los corintios para que se purifiquen de la vieja levadura. Le pide que emprendan una ¡severa acción contra el mal! para que lleguen a ser ¡nueva masa!, esto es, ¡una masa pura! "…SIN LEVADURA COMO SOIS…" ¡Dios nos ve en Cristo como santos, rectos y puros, "sin levadura"! Así que nuestro estado diario debería corresponder con nuestra posición en Cristo. Tu práctica diaria debe ser vivir, andar, ¡sin levadura! Ahora que eres una nueva criatura en Cristo, tu naturaleza nueva debe aprender de lo que has creído.

Nos tenemos que despojar de esa naturaleza vieja que puede morar en uno. Efesios 4:22 "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del VIEJO HOMBRE, que está viciado conforme a los deseos engañosos…" El viejo hombre no convertido es el que estaba viciado conforme a los deseos engañosos, corrompido, descompuesto, lejos de la rectitud y de la pureza. Por eso, tiene que haber en cada nuevo creyente el arrepentimiento por haber obrado en desacuerdo con la voluntad de Dios, según los deseos engañosos. Colosenses 3:9 "No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del VIEJO HOMBRE con sus hechos y revestido del nuevo…" Pablo les dice: "puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos." El viejo hombre quiere regresar y es lo que sale de ti cuando dejas de orar, de leer la Palabra y te olvidas del ayuno, faltas al culto, etc. Todo esto es un gran dolor al Espíritu Santo, pues Le llega la tristeza (Efesios 4:30 "…no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención (día de la salvación, del rescate del pecado)").

¡Para perseverar hay que estar unido con el gran poder de Dios, porque una naturaleza caída sólo lo puede restaurar y mantener un Dios perfecto y Poderoso! Él es quien conoce al hombre, por tal razón, Él puede ir y trabajar en aquel lugar interior del hombre que se ha degenerado (anormal). Dios se pone en la posición de Cristo, que es en el medio, intercediendo, para llevar tras sí nuestros pecados (1 Pedro 2:24 "…quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.").

A. En el fuego del juicio de Dios, en el ardor de Su ira, los únicos que sobrevivirán son aquellos que andan en justicia y se apartan de toda forma de cosa mala (Isaías 33:14).

¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor?

De las condiciones para disfrutar de la comunión con Dios, fíjate en estas, "…el que camina en justicia y habla lo recto…" (Vs.15).

El carácter del bueno es el mismo aun en el tiempo de una general iniquidad por parte de los hombres. El camino que lleva el hombre bueno es el de actuar siempre rectamente.

Actúa según las normas de la equidad, dándole a cada uno lo suyo: no sólo a Dios, sino también a los hombres.

Habla rectamente, con honesta intención y con mesura (freno en la conducta, medida) de palabras.

(Vs.15) El hombre recto tiene como malo el enriquecerse por medio de la opresión del prójimo, así como recibir soborno (con dinero corromper a alguien) para impedir que se haga justicia.

El hombre que quiere vivir rectamente sacude sus manos de recoger soborno, como si tomase por grave afrenta el que se atrevan aun a proponérselo.

Es "…el que tapa los oídos para no escuchar propuestas sanguinarias…", es decir, de conspiraciones (acuerdo secreto contra algo o alguien) para derramar sangre.

Es "…el que cierra sus ojos para no ver cosa mala…", porque aborrece el pecado de tal manera que no puede sufrir el ver a otros cometerlo.

Si no quieres perder la pureza de tu alma, debes también cerrar los oídos a la tentación y desviar los ojos del pecado y de las vanidades del mundo.

El día de la calamidad el hombre recto estará a salvo (Vs.16), pues tendrá comunión con el Dios que es fuego consumidor y para él será el Señor una luz negociadora.

Estará el hombre que anda en justicia refugiado en Dios, "…este habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio…".

Allí no le faltará nada de lo que necesita para subsistir, tiene seguro el pan y el agua, por muy duro y estrecho que sea el cerco puesto a la ciudad (Vs.16). Dios lo cuidará y le suplirá.

Sé un creyente recto, ¡Nunca carecerás de cualquier cosa que sea buena para ti! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz