¡Maravilloso es lo que produce Jesús cuando llega a una vida! ¡Ya no se puede ser igual! ¡Todo cambia en nuestras vidas! Nos hacemos guerreros en contra de nuestra vieja criatura, ¡ahora ella es nuestra enemiga! Y esta gran lucha la tendremos hasta el final de nuestros días. Pero, para tener una vida llena de Jesús hay que tomar una decisión firme: ¡Que Él llegue y yo muera para que Él viva en mí!
I. Aquellos a los que Pedro les escribía no habían visto a Jesús cuando Él vivió y caminó aquí en la tierra (Vs.8) ("…a quien amáis sin haberle visto…aunque ahora no lo veáis…").
Pero, Pedro sí Lo había visto y estuvo con Él.
El apóstol Pedro habla del gozo presente a causa de nuestra salvación.
Es que tenemos un sentimiento apasionado por nuestro Señor por medio de la fe.
¡AUNQUE NUNCA LE HEMOS VISTO, LE AMAMOS!
¡AUNQUE AHORA NO LE VEAMOS, CREEMOS EN ÉL!
(Juan 20:29) Jesús le menciona sobre esa bienaventuranza a Tomás: "…bienaventurados los que no vieron y creyeron."
¡Creyendo en Él nos alegramos con gozo inefable (que no puede ser dicho, explicado o descrito con palabras) y glorioso (digno de honor y alabanza)!
Estar unidos con Él por medio de la fe es tener un contacto ininterrumpido y eterno con la fuente de todo puro gozo.
Nuestro gozo no depende de las circunstancias terrenales, sino del Cristo resucitado y exaltado a la diestra de Dios.
No es posible ninguna de dos cosas: a) no se puede privar a un santo de su gozo b) ni destronar a Cristo de Su lugar en la gloria. ¡Ambas cosas van juntas!
(Vs.9) Pedro trata acerca del resultado presente de LA FE: ¡LA SALVACIÓN DEL ALMA!
La salvación del cuerpo sigue siendo futura, pues, tendrá lugar cuando Cristo acuda por Sus santos.
Tan pronto confiamos en Cristo por la fe, ¡recibimos LA SALVACIÓN DE NUESTRAS ALMAS!
El alma, la Palabra se refiere aquí a la parte no material del hombre, a su persona aparte de su cuerpo.
Es el alma la que queda separada del cuerpo en el momento de la muerte.
Este pasaje incluye al espíritu, por el cual tenemos la conciencia de Dios (con conocimiento).
¡EL ALMA ES SALVADA EN EL MOMENTO DEL NUEVO NACIMIENTO!
(Vs.10) ¡LA SALVACIÓN FUE EL TEMA DE MUCHOS PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO! Los antiguos portavoces de Dios profetizaron del favor inmerecido que recibiríamos.
Un ejemplo de ellos es Daniel (Daniel 12:2,10).
Daniel no comprendió de una manera plena lo que estaba escribiendo, pero así registró lo que vendría.
Y otros profetas como Isaías. "Porque un niño nos ha nacido…Admirable, Dios fuerte… Padre eterno, Príncipe de paz." (Isaías 9:6) También el profeta Miqueas "…Belén Efrata, tan pequeña… de ti me saldrá el que será Señor en Israel…" (Miqueas 5:2) Y muchos más.
(Vs.11) Muchos de ellos desconocían y hablaban las profecías que se le daban por el Espíritu, que sí es quien Lo sabe todo.
No comprendían la identidad de la Persona que aparecería como el Mesías, ¡nuestro Salvador Jesucristo!
Ni el tiempo de Su aparición.
Pero, sí fueron inspirados por el Espíritu de Dios para predecir a) los sufrimientos del Mesías y b) las glorias que vendrían tras ellos.
No comprendieron que esos dos acontecimientos quedarían separados por al menos dos mil años.
Estos profetas antiguos vieron en visiones y revelaciones estos dos acontecimientos, como dos montes:
Primero, el Monte Calvario, donde Jesús sufrió y murió. (b) Y segundo, el Monte de los Olivos, que es a donde Él volverá en Su gloria (Zacarías 14:4).
Ellos no vieron ni entendieron el valle en medio que separaba los dos montes. Es decir, la actual Era de la Gracia en la que vivimos nosotros. Somos capaces de ver ambos acontecimientos con una mejor perspectiva que ellos, el primero: la muerte en el Calvario, que fue en el pasado y el otro: la Venida de Cristo para posar sus pies sobre el Monte de los Olivos, que es aún futuro.
(Vs.12) A ellos les fue revelado misteriosamente por el Espíritu de Dios que como profetas estaban sirviendo a generaciones aún no nacidas.
Nosotros sabemos que el Espíritu Santo descendió del cielo en el Día de Pentecostés.
Que les dio poder a los apóstoles para predicar al Cristo del que hablaron los profetas, quien fue muerto por nuestros pecados y resucitado al tercer día.
"…cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles."
Se refiere a las verdades de esta salvación.
Los ángeles tienen un puesto destacado en el Antiguo Testamento y, así mismo, están envueltos en el nacimiento de Cristo, cuando fue Su tentación, Su agonía en Getsemaní y Su resurrección.
Pero, Jesús no vino para intervenir a favor de los ángeles, sino a favor de la descendencia de Abraham (Hebreos 2:16 "Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham."). ¡Hermoso!
Que sepamos, no hay redención para los ángeles caídos.
La iglesia, que exhibe la multiforme sabiduría de Dios (Efesios 3:10), es una lección para los ángeles.
Pero, no es para ellos conocer el gozo que acompaña a nuestra salvación. ¡Dios nos la dio solo a los creyentes! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Salvación
1 Pedro 1:8-12
“a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”
Maravilloso es lo que produce Jesús cuando llega a una vida: ya no se puede ser igual. Sin haberle visto le amamos, y creyendo en Él recibimos la salvación del alma, la misma que los profetas anunciaron sin comprenderla del todo. Estos son los puntos para la semana.
- Cuando Jesús llega, nos hacemos guerreros contra nuestra vieja criatura, en una lucha hasta el final. Para una vida llena de Jesús hay que decidir firmemente: que Él llegue y yo muera, para que Él viva en mí.
- Aunque nunca le hemos visto, le amamos; aunque ahora no le veamos, creemos en Él. Son los bienaventurados que no vieron y creyeron, y se alegran con un gozo que no se puede explicar con palabras.
- Nuestro gozo no depende de las circunstancias terrenales, sino del Cristo resucitado y exaltado a la diestra de Dios. No se puede privar al santo de su gozo ni destronar a Cristo de su gloria: ambas cosas van juntas.
- El resultado presente de la fe es la salvación del alma. Tan pronto confiamos en Cristo, el alma es salvada en el nuevo nacimiento; la salvación del cuerpo es futura, cuando Cristo venga por sus santos.
- Los profetas como Daniel, Isaías y Miqueas anunciaron por el Espíritu los sufrimientos del Mesías y las glorias que vendrían, sin comprender quién sería ni cuándo, sirviendo a generaciones que todavía no habían nacido.
- Vieron dos montes: el Calvario, donde Jesús sufrió y murió, y el monte de los Olivos, adonde volverá en gloria. No vieron el valle entre ambos, la Era de la Gracia en que vivimos nosotros.
- Los ángeles anhelan mirar estas verdades, pero Jesús no vino a socorrer a los ángeles, sino a la descendencia de Abraham. El gozo de esta salvación Dios nos lo dio solo a los creyentes.
Esta semana, identifica una costumbre de tu vieja criatura que todavía vive en ti, y dile al Señor que muera eso para que Él viva en ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Dos Montes y un Valle
1 Pedro 1:8-12
Para leer en voz alta con los niños
“a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: aunque nunca hemos visto a Jesús con los ojos, lo amamos y creemos en Él, y eso nos llena de una alegría enorme. Los profetas de antes vieron a lo lejos dos montes: el de la cruz y el de la venida de Jesús.
- Cuando Jesús llega a tu vida, ya no eres igual. Lo malo que antes te gustaba hacer se vuelve tu enemigo, y con Jesús le haces frente.
- Tú no has visto a Jesús caminar por la tierra como lo vio Pedro. Pero Jesús dijo que son felices los que no lo vieron y aun así creyeron.
- Tu alegría no depende de que todo salga bien. Depende de Jesús, que está vivo en el cielo, y a Él nadie lo puede quitar de su lugar.
- Los profetas vieron un monte donde Jesús iba a morir, el Calvario, y otro monte donde va a regresar, el de los Olivos. No vieron el valle del medio, que es el tiempo de ahora.
- Hasta los ángeles quisieran entender esta salvación. Pero Jesús vino a salvar a las personas, y ese regalo es para los que creen en Él.
¿Cómo puedes amar a alguien que nunca has visto?
Esta semana, cuando algo te salga mal, dile a Jesús: «Aunque no te veo, te amo», y sigue alegre.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
