Cristo se ha manifestado como "…sumo sacerdote de los bienes venideros…", es decir, de las inmensas bendiciones que Él otorga a aquellos que le reciben como Salvador y Señor de sus vidas.
I. Su santuario es "… el más amplio y más perfecto tabernáculo…"
Es un santuario "…no hecho de manos…"
"…es decir, no de esta creación…" ¡Que no está construido con materiales de construcción de este mundo!
¡Es el santuario del cielo! ¡Es la morada de Dios!
¡En el mismo cielo! ¡Tenemos un sacerdocio celestial! En Él, en el Señor Jesucristo, la ley es cumplida.
En la ley SE TENÍA SOLO LA SOMBRA de los bienes venideros porque los sacrificios de la ley de Moisés no podían hacer perfectos a los que se acercaban a Dios. Hebreos 10:1 "Porque la ley, TENIENDO LA SOMBRA de los bienes venideros…nunca puede…hacer perfectos…"
(Vs.12) ¡NUESTRO SEÑOR ENTRÓ UNA VEZ PARA SIEMPRE EN EL SANTUARIO! Y con su sacrificio perfecto TERMINÓ PARA SIEMPRE la obra de redención. "…entró UNA VEZ PARA SIEMPRE en el Lugar Santísimo, HABIENDO OBTENIDO ETERNA REDENCIÓN."
En el momento de Su Ascensión, Jesús "entró en la presencia de Dios", "habiendo" ACABADO LA OBRA DE LA REDENCIÓN (salvar, redimir = liberación de la persona del pecado) en el Calvario.
Regocíjate, hermano, alégrate acerca de estas palabras, ya Jesús lo hizo, ¡una vez para siempre!
¡LA OBRA ESTÁ FINALIZADA! ¡Bendito Dios!
(Vs.13,14) Cristo "ofreció" "su propia sangre", no la sangre de becerros y de machos cabríos.
La sangre de los animales no tiene poder para quitar los pecados (Hebreos 10:4).
Pero la sangre de Cristo es de un valor infinito; su poder es suficiente para "purificar" todos los pecados de todas las personas que jamás hayan vivido, de todos los que en pecado estén viviendo ahora, y de todos los que jamás vivirán.
¡Su potencial purificador es ilimitado!
Por Su sacrificio Él ha "obtenido eterna redención" para todo el que le crea y busque en Él el perdón.
Estemos claros, ¡SU PODER SÓLO SE APLICA A AQUELLOS QUE ACUDEN A ÉL POR FE!
Los antiguos sacerdotes conseguían una expiación (una purificación de las culpas) anual.
Hay una intensa e inmensa diferencia entre ambas cosas, lo que es anual y lo que es ¡para siempre!
(Vs.13) Se habla aquí del ritual de la becerra roja. Bajo la ley, si un israelita tocaba un cuerpo muerto, quedaba ceremonialmente impuro durante siete días. El remedio era mezclar "las cenizas" de una becerra "con agua pura" de un manantial y rociar a la persona contaminada en el día tercero y séptimo, así quedaba puro.
(Vs.14) Si las cenizas de una becerra tenían tal capacidad para purificar a una de las formas más graves de contaminación ceremonial, ¡cuánto más la sangre de Cristo será poderosa para purificar nuestras conciencias de los pecados de la peor especie!
Su ofrenda fue mediante el "Espíritu eterno"; Él hizo Su sacrificio en el poder del "Espíritu Santo."
El Espíritu Santo, fue quien potenciaba, que le aumentaba las fuerzas.
¡JESÚS FUE UNA OFRENDA HECHA A Dios!
Él era intachable e impecable (que es tan perfecto y sin faltas ni errores, que no admite ni el más mínimo reproche). Él se ofreció a Dios como el Cordero de Dios, cuya perfección moral lo capacitaba para ser el perfecto sacrificio para que quitase nuestro pecado.
Los sacrificios de animales tenían que ser físicamente sin tacha.
¡Jesús, el Cordero de Dios, está moralmente sin tacha!
Su "sangre" purifica las "conciencias de obras muertas" para que "sirvamos" al "Dios vivo."
No se trata meramente de una purificación física ni de limpieza ceremonial, sino de una "renovación moral" (de las normas, de los valores, de las creencias, de las guías para obrar). Una renovación que purifica a la conciencia.
(Vs.15) Cristo es el mediador de ¡UN NUEVO PACTO!
Mediador = es el que interviene entre dos para restaurar la paz y la amistad, para concertar (acordar) un convenio (acuerdo entre dos), o para ratificar (confirmar la validez o la verdad de una cosa) un pacto.
¡Aquí el Mesías actúa como intermediario o mediador entre un Dios santo y el hombre pecador!
Por Su muerte en la cruz, Él elimina el obstáculo (el del pecado) que había causado un alejamiento entre el hombre y Dios.
Cuando tú llegas a Jesús para aceptar los méritos del sacrificio del Mesías, dejan de existir la culpa y la pena de tu pecado, se rompe el poder del pecado en tu vida. Y vienes a ser el "receptor" (que recibe) de la "naturaleza divina", y desaparece la separación entre tú y Dios, en lo personal y en lo legal.
Ahora sí que hay herencia eterna por medio de Jesús: la eterna salvación y la eterna redención.
Su muerte nos libera de las transgresiones de la ley.
El rescate de nuestros pecados fue obtenido mediante "la muerte" de Cristo, no en vida.
Todo lo que hizo por ti ha sido "con dolor".
¡Él fue el holocausto! ¡Él fue el sacrificio! ¡El Cordero sacrificado!
(Vs.16-23) Un testamento sólo puede ser confirmado con sangre derramada, con la muerte.
El testamento o el pacto lo escribió Dios, y sólo Jesús, al morir, nos dejaba la herencia de Salvación, sólo Él lo cumpliría, y era en Su muerte, no en vida. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Jesús Fue Una Ofrenda Hecha A Dios
Hebreos 9:11-17
“¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”
Cristo es sumo sacerdote de los bienes venideros, y entró una vez para siempre en el santuario del cielo, no con sangre de animales, sino con Su propia sangre. La obra de la redención está finalizada. Estos son los puntos para la semana.
- Su santuario es el más perfecto tabernáculo, no hecho de manos ni de esta creación: es el santuario del cielo, la morada de Dios. La ley tenía solo la sombra de los bienes venideros.
- Los antiguos sacerdotes conseguían una expiación anual; Jesús entró una vez para siempre, habiendo obtenido eterna redención. Hay una inmensa diferencia entre lo que es anual y lo que es para siempre.
- La sangre de los animales no tiene poder para quitar los pecados, pero la de Cristo es de valor infinito y puede purificarlos todos. Estemos claros: Su poder solo se aplica a los que acuden a Él por fe.
- Si las cenizas de la becerra roja purificaban al que había tocado un muerto, ¡cuánto más la sangre de Cristo purificará nuestras conciencias de los pecados de la peor especie!
- Jesús se ofreció a Dios mediante el Espíritu eterno, como Cordero moralmente sin tacha. Su sangre limpia la conciencia de obras muertas: no es limpieza ceremonial, sino renovación moral para servir al Dios vivo.
- Cristo es mediador de un nuevo pacto entre un Dios santo y el hombre pecador. Cuando llegas a Él, dejan de existir la culpa y la pena de tu pecado, y se rompe su poder en tu vida.
- Un testamento solo se confirma con la muerte del testador. Dios escribió el pacto, y solo Jesús, al morir, nos dejó la herencia de salvación; todo lo que hizo por ti fue con dolor.
Esta semana, cada mañana, dale gracias a Jesús por Su sangre y regocíjate: la obra de tu redención está finalizada, una vez para siempre.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Cenizas de una Becerra Roja
Hebreos 9:11-17
Para leer en voz alta con los niños
“¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: la sangre de Jesús, que se entregó perfecto a Dios, limpia nuestro corazón por dentro para que sirvamos a Dios. Antes, para quedar limpia, a una persona la rociaban con agua mezclada con las cenizas de una becerra roja; pero Jesús trajo una limpieza mucho más grande.
- En los tiempos de Moisés, los sacerdotes ofrecían animales una y otra vez, todos los años. Pero esa sangre no podía quitar los pecados de verdad.
- Jesús entró al cielo, a la casa de Dios, con Su propia sangre, una sola vez y para siempre. ¡Ya lo hizo! No hay que repetirlo nunca más.
- Los animales que se ofrecían tenían que estar sanos, sin ninguna herida. Jesús era perfecto por dentro: nunca pecó, ni una sola vez.
- Las cenizas de la becerra limpiaban por fuera. La sangre de Jesús limpia el corazón por dentro, hasta de los pecados más feos, cuando le pides perdón.
- Pero ese perdón es para los que vienen a Jesús y le creen. No llega solo porque sí: tienes que acercarte a Él con fe.
- Jesús nos dejó una herencia, como un regalo en un testamento: la salvación para siempre. Para dejárnosla tuvo que morir, y todo lo hizo con dolor, por amor a ti.
¿Por qué crees que la sangre de Jesús vale más que la de todos los animales?
Esta semana, antes de dormir, dale gracias a Jesús por morir por ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
