Introducción: Por la fe, Enoc fue traspuesto para "no ver muerte" (desaparecer). Tuvo testimonio de haber agradado a Dios (Génesis 5: 21-24) (22). Enoc fue trasladado al Cielo antes del diluvio. Dios le promete a Enoc y él le cree.
Enoc no iba a morir.
A. Porque creyó a Dios, la promesa que Dios tenía que haberle hecho.
Enoc anduvo con el Invisible Dios durante trescientos sesenta y cinco años. Tuvo testimonio de haber agradado a Dios. La veracidad que Enoc agradaba a Dios, lo dejó demostrado el mismo Dios. Dios dio evidencia del agrado que le tenía a Enoc, porque Enoc nunca soltó a Dios en ningún momento. (6) Sin fe es imposible agradar a Dios. Ninguna cantidad de buenas obras puede compensar la falta de fe. La fe es lo único que da a Dios el puesto que le corresponde y que pone al hombre en su propio lugar. Glorifica (el hombre) a Dios sobremanera; porque demuestra que tenemos más confianza en Su vista que en la nuestra. La fe no solo cree que Dios existe, sino que confía en que Él galardona (premia, recompensa, honra) a aquellos que la buscan. No hay nada en Dios que haga imposible que los hombres crean. La dificultad reside en la voluntad humana. (7) La fe de Noé se fundó en la "advertencia" de Dios de que iba a destruir (la tierra) el mundo con un diluvio (Génesis 6:17). Nunca en la experiencia humana había ocurrido un diluvio; hay razones para pensar que nunca había ocurrido lluvia hasta aquel tiempo (Génesis 2:5-6). Noé creyó a Dios y construyó "un arca" aunque muy probablemente estaba lejos de aguas navegables. Sin duda alguna fue objeto de muchas burlas. El que tiene fe en Dios es objeto de las burlas, por tantos y tantos que no tienen fe. La fe de Noé fue recompensada, "su casa" fue salvada y con su vida y testimonio condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que se recibe en base de la fe. Alguien dijo: "¡Noé salta de las páginas del Antiguo Testamento para recordarles que en su época solo ocho personas estaban en lo cierto y que todo el resto del mundo pereció!". Abraham (8) por la fe siendo llamado, obedeció. Era probablemente un idólatra cuando vivía en Ur de los Caldeos, cuando Dios se le apareció y le dijo que emprendiese el camino. "Con la obediencia de la fe", dejó su hogar y país, sin saber para donde iba. Deja su hogar y su país sin saber cuál era su destino final. Muchos no le creyeron, le burlaron y lo criticaron. La actitud que debemos tener: "sigo mi camino aún sin saber, ni querría si pudiese"; mejor andar a oscura con Dios que a solas con luz; mejor por fe andar con Él, que a solas por vista andar". Helen Annis El camino de la fe da a otros a menudo la impresión de ser imprudente. El que conoce a Dios este contento por su guiado aún los ojos vendados. "Sin saber" el camino que tiene por delante. Dios promete a Abraham "la tierra de Canaán" (9) Se contentó con ser extranjero por la tierra prometida. Se contentó con vivir en "tiendas", símbolo de peregrinaje, lugar donde no hay morada fija. En ese momento trató a Canaán como si fuese "tierra ajena". Los compañeros de su peregrinación eran su hijo y nieto. Su piadoso ejemplo, dejó también sus marcas, huellas sobre ellos; aunque ellos eran coherederos de la misma promesa de la cual la tierra sería de ellos. (10) La razón, por lo cual, Abraham tenía tan poco de la tierra era que esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo artífice (autor) y constructor es Dios. No le importaba lo presente, su corazón estaba en las cosas eternas. La ciudad que tiene fundamentos. Para la fe hay solo una ciudad que merezca este nombre y solo una con fundamentos seguros. Dios es el arquitecto de esta ciudad celestial y Él es también su constructor. Es la ciudad modelo sin estratos, sin contaminación en el aire o en el agua. Por tal razón, Abraham sabía lo que quería, no era aquí, su fe le invade todo su ser, alma, cuerpo y no le interesaba esta tierra como hoy en día a muchos. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
