Mega Zoé
Estudio #1142Iglesia en las casas

¿Dónde estás tú

Este estudio enseña a servir fielmente al Señor y permanecer fieles en medio del sufrimiento.

Antiguo TestamentoGénesis3 min lectura

La gran vergüenza hasta el día de hoy al desobedecer lo que Dios le había dicho que no hicieran. Estar frente a lo prohibido y tomarlo es transgresión y va a llevar vergüenza, dolor a los demás, y una marca en las consecuencias, que luego se ha de vivir. Le llevará dolor a los nuestros, y dolor sazonado con vergüenza. Ya la vida no será más igual, pero hay que seguir, para corregir y vencer.

I. Cuando se rompen las reglas de Dios, son abiertos los ojos de ambos.

Es ahora la conciencia que se activa en la vida de uno.

Su corazón les hirió por lo que habían hecho.

Ya era tarde para los dos, entienden el mal hecho por haber comido el fruto prohibido.

Se termina la felicidad, conocen el susto, la vergüenza y la miseria.

Con cuanta prisa se lanzan a la miseria, ya no más nunca una paz, gozo, ahora serían días malos para ellos, hasta el día para nuestras vidas.

Conocieron que estaban desnudos, desposeídos (de lo que tenían derecho) de todos los honores y encantos del paraíso que Dios le había hecho para ellos.

"Vieron en sus miembros una ley que hace guerra contra la ley de su mente."

Estaban desnudos; su defensa se había ausentado de ellos.

Se vieron al descubierto "frente al desprecio" y "la reprensión" de los cielos, de la tierra y de su propia conciencia.

Estaban avergonzados.

Cuánta deshonra, intranquilidad, falta de paz, calma, sufrir trae el pecado; produce daño dondequiera que se le admite.

Acuérdate, el engañador es Satanás: que les dijo que serían abiertos sus ojos; y así lo fueron, pero no como ellos lo habían entendido; fueron abiertos para su vergüenza y pesar, la desobediencia les hizo daño a ellos.

(V.8) Desobedecen: comen el fruto que no era para ellos, se le apoderó el miedo.

Oyeron la voz de Jehová Dios, que se paseaba en el huerto "aire del día", la brisa del día.

Fue la llegada del "Juez" lo que les asustó, aun cuando se les acercó de un modo que solo podía atemorizar las conciencias culpables, no era con fuego, ni su voz de trueno.

Vino al fresco del día, no por la noche cuando todos los miedos se duplican, "pues no vino en el ardor de su furor.

"Oyeron su voz", y probablemente era una voz suave y apacible (pacífica, dócil).

Cuál fue el efecto y la evidencia de su miedo: Se escondieron de la presencia de Jehová Dios.

¡Qué triste cambio!

Dios se había convertido para ellos en algo terrorífico, y así no es extraño que ellos se hubiesen convertido en algo terrorífico (espantoso, aterrador) para ellos mismos.

Su conciencia les acusaba y ponía ante ellos el pecado.

Las hojas de higuera les traicionaban y no le prestaban ningún servicio, sabe ya la naturaleza estaba bajo maldición.

Sabiéndose culpables, no se atrevían "a aguantar un juicio", sino que se escondieron "para huir a la justicia".

"No moriréis y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal, "conocieron el mal y eso no era para el humano.

No moriréis, estarían a salvo, y ahora no pueden ni imaginárselo; que obtendrían conocimiento, pero ahora se encuentran perdidos y no saben ni dónde esconderse, les había prometido que serían como dioses, grandes, osados, y están como criminales descubiertos.

El miedo acompaña al pecado.

(V.9) Ahora están emplazados (citados) a estos desertores (abandonaron a Dios) delante del "Justo Juez".

La alarmante, fuerte pregunta con que Dios acosó (sin darle tregua) a Adán y le detuvo: ¿Dónde estás tu?

¿En qué condición estás?

Dios hizo el Edén, y el poderoso Dios sabe hasta cuánta tierra le dio al planeta.

¿Quién era el bravo?

¿Adán?

¿Es esto todo lo que has conseguido por comer del fruto prohibido?

Adán le contesta: oí tu voz en el huerto y tuve miedo.

Ahora para Adán, Dios le produce miedo, es su Creador, Dios.

Confiesa de algún modo al expresar su miedo y vergüenza.

Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz