La gran vergüenza hasta el día de hoy al desobedecer lo que Dios le había dicho que no hicieran. Estar frente a lo prohibido y tomarlo es transgresión y va a llevar vergüenza, dolor a los demás, y una marca en las consecuencias, que luego se ha de vivir. Le llevará dolor a los nuestros, y dolor sazonado con vergüenza. Ya la vida no será más igual, pero hay que seguir, para corregir y vencer.
I. Cuando se rompen las reglas de Dios, son abiertos los ojos de ambos.
Es ahora la conciencia que se activa en la vida de uno.
Su corazón les hirió por lo que habían hecho.
Ya era tarde para los dos, entienden el mal hecho por haber comido el fruto prohibido.
Se termina la felicidad, conocen el susto, la vergüenza y la miseria.
Con cuanta prisa se lanzan a la miseria, ya no más nunca una paz, gozo, ahora serían días malos para ellos, hasta el día para nuestras vidas.
Conocieron que estaban desnudos, desposeídos (de lo que tenían derecho) de todos los honores y encantos del paraíso que Dios le había hecho para ellos.
"Vieron en sus miembros una ley que hace guerra contra la ley de su mente."
Estaban desnudos; su defensa se había ausentado de ellos.
Se vieron al descubierto "frente al desprecio" y "la reprensión" de los cielos, de la tierra y de su propia conciencia.
Estaban avergonzados.
Cuánta deshonra, intranquilidad, falta de paz, calma, sufrir trae el pecado; produce daño dondequiera que se le admite.
Acuérdate, el engañador es Satanás: que les dijo que serían abiertos sus ojos; y así lo fueron, pero no como ellos lo habían entendido; fueron abiertos para su vergüenza y pesar, la desobediencia les hizo daño a ellos.
(V.8) Desobedecen: comen el fruto que no era para ellos, se le apoderó el miedo.
Oyeron la voz de Jehová Dios, que se paseaba en el huerto "aire del día", la brisa del día.
Fue la llegada del "Juez" lo que les asustó, aun cuando se les acercó de un modo que solo podía atemorizar las conciencias culpables, no era con fuego, ni su voz de trueno.
Vino al fresco del día, no por la noche cuando todos los miedos se duplican, "pues no vino en el ardor de su furor.
"Oyeron su voz", y probablemente era una voz suave y apacible (pacífica, dócil).
Cuál fue el efecto y la evidencia de su miedo: Se escondieron de la presencia de Jehová Dios.
¡Qué triste cambio!
Dios se había convertido para ellos en algo terrorífico, y así no es extraño que ellos se hubiesen convertido en algo terrorífico (espantoso, aterrador) para ellos mismos.
Su conciencia les acusaba y ponía ante ellos el pecado.
Las hojas de higuera les traicionaban y no le prestaban ningún servicio, sabe ya la naturaleza estaba bajo maldición.
Sabiéndose culpables, no se atrevían "a aguantar un juicio", sino que se escondieron "para huir a la justicia".
"No moriréis y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal, "conocieron el mal y eso no era para el humano.
No moriréis, estarían a salvo, y ahora no pueden ni imaginárselo; que obtendrían conocimiento, pero ahora se encuentran perdidos y no saben ni dónde esconderse, les había prometido que serían como dioses, grandes, osados, y están como criminales descubiertos.
El miedo acompaña al pecado.
(V.9) Ahora están emplazados (citados) a estos desertores (abandonaron a Dios) delante del "Justo Juez".
La alarmante, fuerte pregunta con que Dios acosó (sin darle tregua) a Adán y le detuvo: ¿Dónde estás tu?
¿En qué condición estás?
Dios hizo el Edén, y el poderoso Dios sabe hasta cuánta tierra le dio al planeta.
¿Quién era el bravo?
¿Adán?
¿Es esto todo lo que has conseguido por comer del fruto prohibido?
Adán le contesta: oí tu voz en el huerto y tuve miedo.
Ahora para Adán, Dios le produce miedo, es su Creador, Dios.
Confiesa de algún modo al expresar su miedo y vergüenza.
Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
¿Dónde estás tú
Génesis 3:7-10
“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.”
Estar frente a lo prohibido y tomarlo es transgresión: lleva vergüenza, dolor a los nuestros y una marca en las consecuencias que luego hay que vivir. La vida ya no será igual, pero hay que seguir, para corregir y vencer. Estos son los puntos para la semana.
- Cuando se rompen las reglas de Dios se abren los ojos, y se activa la conciencia. Ya era tarde para los dos: se terminó la felicidad y conocieron el susto, la vergüenza y la miseria.
- Conocieron que estaban desnudos, desposeídos de los honores del paraíso; su defensa se había ausentado. El pecado trae deshonra, intranquilidad y falta de paz, y produce daño dondequiera que se le admite.
- El engañador les dijo que serían abiertos sus ojos, y así fue, pero no como lo entendieron: fueron abiertos para su vergüenza y pesar. Prometió que serían como dioses, y quedaron como criminales descubiertos.
- Dios vino al aire del día, con voz suave, no con fuego ni trueno. Aun así, la llegada del Juez los asustó, porque atemoriza a las conciencias culpables: el miedo acompaña al pecado.
- Se escondieron de la presencia de Jehová Dios. Dios se había vuelto terrorífico para ellos, y las hojas de higuera no les prestaron ningún servicio; sabiéndose culpables, huían de la justicia.
- Entonces vino la pregunta fuerte con que Dios detuvo a Adán: «¿Dónde estás tú?». ¿En qué condición estás? ¿Es esto todo lo que conseguiste por comer del fruto prohibido?
- Adán contestó: «Oí tu voz en el huerto y tuve miedo». Su Creador le producía miedo, pero al expresar su miedo y su vergüenza, de algún modo confesó.
Contéstale a Dios con honestidad la pregunta «¿Dónde estás tú?»: nombra en oración aquello que estás escondiendo detrás de tus hojas de higuera, y confiésalo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Delantales de Hojas de Higuera
Génesis 3:7-10
Para leer en voz alta con los niños
“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios buscó a Adán y le preguntó dónde estaba, y Adán le dijo que se escondió porque tenía miedo. Después de desobedecer, Adán y Eva se cosieron delantales de hojas de higuera y se escondieron entre los árboles.
- Adán y Eva comieron del fruto que Dios les dijo que no comieran. Enseguida su corazón les dolió: sabían que habían hecho algo malo.
- Antes estaban felices y en paz. Ahora sentían vergüenza y susto. Desobedecer a Dios siempre trae tristeza, aunque al principio parezca divertido.
- Se taparon con hojas de higuera, pero las hojas no les sirvieron. No hay nada que pueda esconder lo que hicimos de los ojos de Dios.
- Dios llegó al huerto con una voz suave, como una brisa. No venía con truenos. Pero ellos se asustaron, porque el que hace algo malo siente miedo.
- Dios sabía dónde estaban, pero igual preguntó: «¿Dónde estás tú?». Dios quería que Adán mismo le dijera la verdad.
- Adán dijo: «Tuve miedo y me escondí». Decirle a Dios la verdad es el primer paso para arreglar lo que salió mal.
¿Por qué a veces escondemos lo que hicimos mal?
Esta semana, cuando hagas algo malo, no lo escondas: díselo a papá o a mamá y a Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
