Dios planta un huerto en Edén que estaba hacia el oriente, es decir, oriente de Palestina. Estaba situado en la región de Mesopotamia (actual Irak, parte Irán, Siria y Turquía) cerca de los ríos Hidekel (Tigris) y Éufrates. El árbol de la ciencia del bien y del mal era para probar la obediencia del hombre. "La única razón; por la cual, no se debería comer su fruto era porque Dios lo había prohibido." Y en diferentes formas, el fruto aún está con nosotros hoy. La pena por violar el mandamiento era muerte, muerte espiritual instantánea y muerte física progresiva.
I. Aquí un nombre dado al Creador, con el que aún no habíamos conocido y es Jehová el Señor.
Jehová - Elohim = un Dios de poder y perfección, un Dios que perfecciona.
Jehová es ese grande incomunicable (independiente, reservado, secreto) nombre de Dios que denota el tener el ser en Sí mismo y el dar el ser (entidad, Ser supremo, posee un alma) a todas las cosas.
(V. 5-6) Además, se toma nota de la producción de plantas y hierbas, porque fueron hechas y destinadas para ser alimento del hombre.
Observa: (V. 5-6) La tierra no produjo sus frutos por sí misma; sino, puramente por el poder omnímodo (Que es absoluto y total) de Dios.
Así también la gracia en el alma, esa planta de renombre, (Gloria, Celebridad), no crece por sí misma en la tierra de la naturaleza, sino que es "obra de las manos misma de Dios."
La lluvia es también un don de Dios; no descendió hasta que Dios hizo llover en la tierra.
De una manera u otra, Dios se va a ocupar de regar las plantas que El mismo ha plantado.
Aunque todavía no había lluvia, Dios hizo que subiera de la tierra un vapor equivalente a una llovizna, para regar con ella toda la faz de la tierra.
(V. 7) El hombre fue hecho del polvo de la tierra, acuérdate no fuiste hecho de oro en polvo, ni de diamante triturado, sino de barro común.
La fabricación de nuestro cuerpo es terrenal y su modelación parecida a la de una vasija de arcilla (Job 10:9).
¿Qué hay pues en nosotros de que podamos enorgullecernos?
La materia era despreciable.
Fue hecho de "arcilla del suelo", algo no muy apropiado para formar de ello un hombre; pero el mismo infinito poder que hizo de la nada el mundo, hizo al hombre, su obra maestra, de lo más próximo a la nada.
Con todo, el Hacedor era grande y exquisita la obra que realizó.
De las criaturas se dice que fueron creadas y hechas pero el hombre fue modelado (una forma de acuerdo con un modelo = molde, modo, medida), lo que denota (expresa, anuncia) un proceso gradual de la obra con gran exactitud y precisión.
La manufactura (proceso de fabricación) superó con mucho a los materiales.
(Romanos 12:1) Presentemos a Dios nuestros cuerpos como sacrificio vivo.
(Génesis 2:8-15) Jehová Dios plantó un huerto en Edén; y puso allí al hombre que Él había formado.
Destinado a ser mansión y casa de un linaje noble de este gran señor, el palacio de este príncipe.
El lugar destinado para residencia de Adán era un jardín o huerto surtido y adornado por la naturaleza.
El cielo era el techo de la casa de Adán y nunca hubo otro techo tan curiosamente cubierto y pintado.
La tierra era su suelo y nunca hubo otro suelo tan ricamente pavimentado, (con lo que se cubre el suelo (madera, asfalto, adoquines).
La sombra de los árboles era su cámara interior; debajo de ellos estaban sus comedores, sus aposentos y nunca hubo habitación tan finamente lapizadas como éstas; ni las de Salomón, en el esplendor de su gloria estaban ataviadas así.
La naturaleza se contenta con poco y con lo más natural; la gracia, con menos; pero la concupiscencia, con nada.
Los utensilios y el mobiliario de esta mansión eran obra directa de la sabiduría y del poder de Dios.
El Señor Dios "planeó este jardín.
No hay verdadero paraíso que no sea plantación de Dios.
Este huerto era sobremanera excelente.
Estaba en Edén, que significa deleite y placer.
Preocupémonos de asegurarnos un lugar en el paraíso celestial y no necesitaremos atormentarnos en la laboriosa búsqueda del lugar en que se encontraba el paraíso terrenal.
Los árboles plantados en este huerto.
Tenía los árboles mejores y más escogidos.
Dios "como tierno Padre", no solo miró por el provecho de Adán, sino también por su deleite; pues hay un deleite compatible con la inocencia.
Tenía dos árboles extraordinarios y exclusivos; no los había iguales en la tierra.
Estaba el árbol de la vida en medio del huerto, el cual estaba destinado a ser señal y sello para Adán, asegurándole la continuidad de la vida y felicidad.
Para una vida inmortal y eterna.
Mediante la gracia y el favor de su Hacedor, bajo condición de perseverar en este estado de inocencia y obediencia.
De éste podía comer y vivir así.
Cristo es nuestro árbol de vida, no comas de otra cosa, porque mueres.
Estaba el árbol del conocimiento del bien y del mal, así llamado, no por tener en sí virtud alguna para engendrar o incrementar (algo sea mayor en cantidad) un conocimiento útil, sino, en primer lugar, porque había una expresa y positiva revelación de la voluntad de Dios concerniente a este árbol, de manera que, por medio de él, pudiese conocer el bien y el mal morales.
¿Qué es bueno?
Es bueno no comer de este árbol.
¿Qué es malo?
Es malo comer de este árbol.
La distinción entre cualquier otro bien y mal morales fue escrita por la naturaleza en el corazón del hombre.
En segundo lugar, porque en este caso, el hecho fue que demostró a Adán un conocimiento experimental del bien por la pérdida de él (el bien) y del mal al sentirlo dentro de sí.
Como el pacto de gracia compacta no solo creer y ser salvo, sino también no creer y ser condenado (Marcos 16:16), así el pacto de inocencia comprendía no solo "Haz esto y vivirás", sellado y confirmado por el árbol de la vida, sino también, "Falta a esto y morirás" de lo cual Adán estaba cierto por este otro árbol.
Así que, mediante estos dos árboles, Dios puso ante él, el bien y el mal, la bendición y la maldición (Deuteronomio 30:19); escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.
(Génesis 2:10-14) Los ríos que regaban este huerto y de allí se repartía en cuatro brazos.
Contribuían grandemente tanto a la delicia como a lo fructífero de este huerto.
En el río Pisón, donde hay oro; bedelio se emplea en industria farmacéutica y ónice; segundo río es Gihón, rodea toda la tierra de Cus; Hidekel va al oriente de Asiria y Éufrates.
(V. 15) No fue del polvo del paraíso, fue creado fuera del paraíso y fue formado de arcilla común.
No podía apelar a sus derechos al huerto porque no había nacido en su interior "ni tenía más que lo que había recibido."
El mismo Dios que fue el autor de su ser fue el autor de su gloria.
Sólo el que nos hizo puede hacernos felices.
(V. 16-17) La autoridad de Dios sobre el hombre como criatura que tenía capacidad de razonar y libertad de albedrío.
El Señor Dios mandó al hombre, que ahora figuraba como padre y representante de toda la humanidad, recibir una ley, como antes había recibido una naturaleza.
Los animales brutos tienen sus respectivos instintos; pero el hombre fue hecho capaz de realizar un servicio racional y por ello recibió no sólo el mandato del Creador, sino también el mandato de un "Rey y Dueño."
De todo árbol del huerto podrás comer.
Esto suponía no sólo una asignación de libertad, sino, además un seguro de vida para él, de "vida inmortal", "bajo" condición de obedecer.
Bajo condición de perfecta, personal y perpetua obediencia, Adán tenía asegurado el paraíso para sí y para sus herederos para siempre.
Se le impone una prueba de obediencia, bajo pena de perder toda su felicidad: Has de saber, Adán, que ahora depende de tu buena conducta, estás puesto "en el paraíso a prueba"; sé obediente "y estás hecho para la eternidad"; de lo contrario, serás tan miserable como feliz eres ahora.
Adán es amenazado con la muerte en caso de desobediencia.
Incluso Adán en su estado de inocencia, fue aterrorizado con una amenaza.
La pena intimada es la muerte.
Esta amenaza se cumplirá como consecuencia inmediata del pecado.
Adán fue probado con una ley positiva a no comer del fruto del árbol de la ciencia.
Porque la razón de ello está derivada puramente de la voluntad del Legislador.
Adán tenía en su naturaleza un rechazo contra lo que era malo en sí mismo y por ello, fue probado en algo que era malo sólo por estar prohibido.
Porque el freno para abstenerse de ello está situado en los deseos de la carne y en los de la mente, que en la "naturaleza corrupta del hombre, son los dos grandes fuentes del pecado."
Esta prohibición tendría a comprobar tanto su apetito hacia los deleites sensibles como su curiosidad ambiciosa de saber, para que su cuerpo fuese gobernado por su alma y su alma por su Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
