Adán confiesa que ha tenido miedo al oír la voz de Dios. Está desnudo, está preso, es convicto, tiene probado legalmente un delito. Él confiesa su terror ante Dios. Ahora está presentando excusa tratando de disminuir la gravedad de sus hechos. Ay que difícil es no cuidarse o huir cuando hay que hacer, qué caro se paga, cuando podía haber sido más fácil.
I. ¿Quién le enseñó que estaba desnudo?
Esto fue lo que confesó, nadie le preguntó.
¿Cómo llegó Adán a sentir que su desnudez era una vergüenza?
¿Has comido del árbol del que Yo te mandé no comieses?
Dios conoce todos nuestros pecados, pero fuera mucho mejor que nosotros fuéramos capaces de confesarlos.
No es para que Él quede informado, sino para quedar nosotros humillados.
Dios le pregunta a la mujer (V.13): ¿Qué es lo que has hecho?
La obligación y lo que debe hacer cuando se ha comido del árbol prohibido (fruto), especialmente los que son atrevidos para seducir a otros para que también lo coman, debe considerar seriamente lo que ha hecho.
Cuando se come el fruto prohibido, hemos ofendido al Dios grande y amoroso.
Cuando somos capaz de llevar a otro para que coma el fruto prohibido es hacer la labor diabólica, nos hacemos culpables de los pecados ajenos y cómplice de su ruina.
(V.12) Tratan de disminuir la gravedad en su confesión de pecado.
No tenía intención de darle fin al pecado, ni su culpabilidad.
No confiesa la gravedad de su pecado y tener vergüenza de tan grande ruina que ha llevado su propia vida.
Tiene excusa y echa la culpa a otro.
Le echa toda la culpa a su mujer.
Adán no solo le echa la culpa a su mujer, sino que es capaz de expresar de modo silencioso, se la echa a Dios mismo.
Es capaz de decirle a Dios que Él ha sido cómplice del pecado pues le dio una mujer, "mujer que me diste" por compañera es la que me ha dado del fruto.
Eva dice que fue la serpiente.
El pecado es algo tan feo que nadie quiere aceptar confesar, porque quedaría como afrenta pública.
Aprende hermano: las tentaciones de Satanás son todas puro engaño, todos sus argumentos son falacia (razonamiento incorrecto, pero con apariencia de razonamiento correcto, argumento engañoso, pero pretende ser convincente.)
El pecado nos engaña, y al engañarnos, nos estafa.
Es por el engaño del pecado por lo que se endurece el corazón. (Romanos 7:11; Hechos 3:13)
La astucia de Satanás no nos justificará de nuestro pecado, "aunque el tentador es él", nosotros somos los pecadores; y en realidad, es nuestra propia concupiscencia la que nos atrae y seduce. (Santiago 1:14)
(V.13) El pecado trae consigo mismo, sentencia de su pago.
Dios comienza por la serpiente, por donde comenzó el pecado.
Ella era convicta (tenía delito) (preso) de rebelión contra Dios.
La sentencia pronunciada contra el tentador podría considerarse como dirigida a la serpiente.
Los instrumentos del diablo deben compartir los castigos del diablo.
En la serpiente es puesta la maldición de Dios: "maldita serás entre todas las bestias".
La astucia de los hombres para hacer el mal, tanto mayor es el daño que producen.
Será mirada siempre como una criatura vil y despreciable.
Su crimen fue tentar a Eva a comer lo que no debía; su castigo fue tener que comer: polvo comerás.
Vas a ser mirada siempre como una criatura que hace daño y venenosa, y un objeto digno de odio y detestación.
La serpiente es dañosa para el hombre, y a veces le hiere en el talón porque no puede llegar más arriba; más aún, nos es presentada como mordiendo los talones al caballo. (Génesis 49:17)
La serpiente y la mujer se habían tratado recientemente con mucha familiaridad y amistad conversando sobre el fruto prohibido, y que ambos llegaron a un admirable acuerdo; pero aquí aparecen irreconciliablemente enfrentados. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El pecado por engaño mata
Génesis 3:11-14
“Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.”
Adán confiesa que tuvo miedo al oír la voz de Dios: está desnudo, convicto, con el delito probado. Pero en vez de confesar, presenta excusas para disminuir la gravedad de lo que hizo. ¡Qué caro se paga no cuidarse, cuando podía haber sido más fácil! Estos son los puntos para la semana.
- «¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol?». Dios conoce todos nuestros pecados; pregunta no para quedar Él informado, sino para que nosotros quedemos humillados y seamos capaces de confesarlos.
- A la mujer le preguntó: «¿Qué es lo que has hecho?». Quien come lo prohibido, y sobre todo quien seduce a otro a comerlo, debe considerar seriamente que ha ofendido al Dios grande y amoroso.
- Llevar a otro a comer el fruto prohibido es hacer la labor diabólica: nos hace culpables de los pecados ajenos y cómplices de su ruina.
- Adán no confesó la gravedad de su pecado: le echó la culpa a su mujer, y en silencio se la echó a Dios mismo: «la mujer que me diste». Eva, por su parte, culpó a la serpiente.
- Las tentaciones de Satanás son puro engaño y sus argumentos, falacia. El pecado nos engaña, y al engañarnos nos estafa y nos endurece el corazón. Pero la astucia del tentador no nos justifica: nosotros somos los pecadores.
- El pecado trae consigo la sentencia de su pago. Dios comenzó por la serpiente, donde comenzó el pecado: los instrumentos del diablo comparten sus castigos. Su crimen fue hacer comer lo prohibido; su castigo, comer polvo.
- La serpiente y la mujer, que conversaron con tanta familiaridad sobre el fruto prohibido, quedaron irreconciliablemente enfrentadas. La amistad con el tentador termina en enemistad.
Cuando Dios te señale una falta, confiésala sin excusas y sin echarle la culpa a nadie: di simplemente «yo lo hice».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Dedo que Señala a Otro
Génesis 3:11-14
Para leer en voz alta con los niños
“Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Adán no dijo «fui yo», sino que culpó a su esposa, y hasta a Dios por habérsela dado. Imagina a Adán señalando con el dedo a Eva, y a Eva señalando a la serpiente.
- Dios le preguntó a Adán si había comido del árbol prohibido. Dios ya lo sabía todo, pero quería que Adán dijera la verdad con humildad.
- Adán no quiso aceptar su culpa. Dijo: «La mujer que me diste me dio del fruto». Así le echó la culpa a Eva, y también a Dios.
- Eva hizo lo mismo: dijo que la serpiente la engañó. Nadie quería decir «yo lo hice». Pero cada uno había escogido desobedecer.
- El diablo engaña con mentiras que parecen verdad. Pero aunque alguien te invite a hacer algo malo, si lo haces, la culpa también es tuya.
- Y si tú invitas a otro a portarse mal, también eres culpable de lo que él haga. Por eso nunca empujes a un amigo a desobedecer.
- Dios castigó a la serpiente: tendría que arrastrarse y comer polvo toda su vida. Lo malo siempre trae consecuencias, aunque al principio parezca que no.
¿Por qué es tan difícil decir «fui yo»?
Esta semana, cada vez que hagas algo malo, dilo tú primero, sin culpar a nadie.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
