No podemos confiar en nosotros mismos. Todo ser humano debe siempre estar cuidando su corazón, su
vida y rogar de no caer en tentación. Por que cuando alguien cae en tentación y peca muchas veces le echa la
culpa a otro. El cuidarnos de la tentación es algo que debe ser propio del creyente. Todos nuestros actos son
supervisados por alguien que es superior, mayor que nosotros y ese es el Dios que nos ha creado.
A veces se prefiere más la comodidad, olvidamos que somos criaturas y que hay una mano más fuerte
sobre nuestras vidas. Pensamos que podemos hacer aquí y allá y que no pasa nada, pero toda la tierra es
supervisada por Dios. Veamos a Dios cuan grande es, porque lo necesitamos en nuestras vidas cada día. No
hay margen de error en lo que Dios ve. Dios ve claramente todo sin equivocarse y sin juzgar mal. El Dios que
nos supervisa cada día no se puede equivocar.
Génesis 9:7, 10:8 Dios dijo al hombre que se multiplicaran y se fructificaran sobre la tierra. Nimrod
era un hombre lleno de poder y grandeza. Cuando un hombre se llena de ambiciones es horrible. El deseo de
poder, de reconocimiento hacía feliz a Nimrod, pero a nosotros los creyentes eso no es lo que nos hace felices.
Nimrob era hijo de Cus que era nieto de Noé. Noe le echó una fuerte maldición a Cam. Sería siervo de siervos
porque vio la desnudez de su padre. Génesis 9:25 A veces hay gestos, actitudes que hacemos que no podemos
entender el porqué lo hicimos, pero Dios sí lo sabe. Tenemos que seguir y buscar cuales son nuestros
propósitos, seguir caminando, cuidando nuestro mover, nuestras opiniones.
Cam tenía que tener mucho cuidado con lo que el día le iba a presentar y nosotros tenemos que tener
mucho cuidado de cómo actuamos ante lo que vemos y lo que se dice. Nuestra actitud hacia todo lo que se nos
presenta a nuestro alrededor dejará ver lo que hay en nuestro corazón. A Caín le tocaba la caza, pero lo que a él
le gustaba era la comodidad, el lujo. Vivamos satisfechos con lo que somos y tenemos. Caín estaba molesto
con su hermano y por eso lo mató. Satanás se presenta a Dios día y noche para acusar al hombre porque él tiene
a sus demonios buscando en la tierra mirando cada acto nuestro para luego acusarnos. Un mal gesto nuestro lo
ve Satanás como una puerta abierta y por ahí se mete. Satanás pudo ver claro lo que había en Caín, su mala
intención, sus ambiciones.
La ambición trae división. A Cam se le había dicho que se multiplicara, esto era un privilegio. Pero,
Cam vio la desnudez de su padre como un chisme, salió y lo dijo a sus hermanos. Noé tenía toda la autoridad
en ese momento. A Cam se le olvidaba que para Noé hacer el arca tuvo que trabajar mucho. Noé era un
hombre perfecto ante los ojos de Dios. Con mucho atrevimiento y osadía Cam entró al cuarto de su padre. Lo
mejor de la vida es ser humilde. Sus hermanos supieron de la falta de su hermano y se lo dijeron a su padre y
por eso le vino la maldición. La maldad trae su pago, por eso a Cam le siguió la maldición y a todos los suyos.
En Noé estaba la palabra de maldición o bendición para sus hijos.
Cuando el corazón no se cuida hay muchas cosas que se siguen viviendo. Estaba en Noé el poder. Cus
el hijo de Cam engendró a Nimrod quien era un gran cazador. Hizo su reino en Babel, y buscaba la grandeza.
Había razones justificadas de la maldición de Cam. Se buscaba algo que llegara al mismo Dios, al cielo. El
deseo de poder es horrible. Nimrod reunió hombres bajo su dominio para cazar y los atrajo hacia él
demostrando su fuerza y los fue convenciendo, fue quitando la palabra que Dios había dicho: "fructificaos y
multiplicaos" y usó su astucia para satisfacer sus ambiciones. Un verdadero líder lo menos que exige es su
liderato. Nimrod se constituyó el rey del país cuando lo que Dios había establecido era que se multiplicaran y
no que levantaran a un hombre. Conozcamos y no seamos engañados por nadie. No era construír hacia arriba
sino expandirse a los lados lo que había que hacer porque tenían que crecer. Nimrod fue un cazador contra
Jehová. Ese es el problema porque a veces nuestros pensamientos pueden ser preciosos, pero en contra de
Jehová. El mismo se constituyó rey, fue el primero que estableció la monarquía, el primer poderoso en la tierra.
La gente se fue uniendo para seguirlo, construyendo en contra de Jehová. El corazón de Nimrod cada día se
hinchaba más. Construyeron en ladrillos y no les importó los grandes sacrificios que tenían que hacer con tal de
satisfacer su ego. El ladrillo había que procesarlo, pero no le importó el trabajo porque se estaba haciendo una
torre que llegaba a Dios con desafió. Un nombre quedaría allí plasmado, pero no era el nombre de Dios sino el
nombre de un triste hombre. Su problema era rivalizar con su ambición. Así es el hombre insensato que no le
importa cuanto daño se hace. Dios se hace presente en medio nuestro, sigue haciendo y tenemos que tener
mucho cuidado. El hombre que pretende el honor quiere escalar el trono del Altísimo y Dios no dará su gloria a
nadie.
Génesis 11:7 Dios confundió sus lenguas para que nadie entendiera a los demás. Se suspendió la
edificación porque ya no podían entenderse. Ahí se cumpliría la palabra de Dios. Cuando Dios impugna lo
mejor es dejarlo y no ir con soberbia. En muchas ocasiones va a ver muchas "Babel" para confundirnos, pero
tenemos que tener el temor de Dios. Que no nos falte el conocimiento, porque después quedamos confundidos
y luego no habrá una justificación. Los que ambicionan grandes nombres salen con un mal nombre. Dios
confundió sus lenguas y comenzó a multiplicarse la tierra. Dios no les había dado ningún poder sobre la tierra.
Jehová viene a ver la tierra en un momento dado y a mirarnos a nosotros. Sus ojos no tienen confusión.
Entonces a cada movimiento nuestros tenemos que tener mucho cuidado. ¿Qué es lo que me motiva a hacer las
cosas? A nosotros nos pueden motivar muchas cosas. Si alguna motivación debe haber para actuar, razonar,
movernos sea siempre por amor. Aquel hombre Nimrod quería ir sobre Dios, romper las reglas. Jehová sabe el
mover de cada uno de nosotros y a Él no se le engaña. Él es el que confunde y esparce. Nos motiva en muchas
ocasiones lo que es la vanidad, pero recordemos que Jehová es el que saca y confunde. Tenemos que cuidar
nuestras vidas, nuestro mover, nuestro caminar de lo que es el engaño. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
