Mega Zoé
Estudio #1154Iglesia en las casas

Somos Hermanos

Somos Hermanos enseña a perseverar en la oración y servir con humildad.

Antiguo TestamentoGénesis4 min lectura

Era un largo viaje. Abram no sabía qué le iba a suceder por el camino. Abram regresa de Egipto y va por el sur de Palestina. Siendo Palestina un país montañoso, la entrada desde Egipto por la frontera; por el sur, es una subida continua.

Desde el Neguev, el sur, hasta Bet-el al norte de Palestina (Canaán).

Abram era riquísimo.

Eran marchas lentas y acampamientos frecuentes pues tenía que gobernar sus movimientos por la perspectiva de agua y pastos.

(Vs. 3-4) Su traslado a Betel, era allá donde tenía su altar.

Invocó allí Abram el nombre de Jehová. Su deseo era reanimar su fe y piedad.

Había estado en Egipto en un largo viaje y regresar fue mucho tiempo sin el altar; había mentido en Egipto.

Era una larga caravana con los pleitos y ambiciones de Lot.

Le quería llevar a Dios y expresarle su humildad y su arrepentimiento por su mala conducta en Egipto. Además, su gratitud por su liberación de los peligros y para aprovechar la primera oportunidad al volver a Palestina.

Llevaba a su familia para comenzar una vida de oración y adoración en el altar que había levantado.

Hubo contienda. El carácter de Abram aparece aquí a una luz más amable.

Teniendo un firme sentido de la religión, temía hacer algo que pudiera dañar su carácter y traer deshonor sobre su nombre.

La contienda se agravó por el hecho de que el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. La contienda fue muy peligrosa y escandalosa.

Abram convirtió la contienda en una en extremo feliz.

Es mejor preservar la paz que dejar que se quiebre.

La propuesta para detener la contienda fue hecha por Abram.

Abram: "No haya ahora altercado entre nosotros; somos hermanos. ¡la razón!"

La ira se calma con una palabra blanda, para que pueda haber una reconciliación.

Si eres hijo de Dios, eres un pacificador; sea cual sea la reacción de los demás, la tuya debe ser por la paz.

Lot tenía que entender que los cananeos y el ferezeo contienden por naderías; pero no caigamos en eso nosotros, que conocemos mejores cosas y aspiramos a "una patria mejor."

Deberíamos poner rápidamente punto final a las contiendas y altercados que puedan surgir en algún momento.

No se olviden que somos hermanos.

Somos criaturas racionales que deben guiarse por la razón (capacidad de la mente humana para establecer relaciones entre ideas y obtener conclusiones o formar juicios, entendimiento).

Somos hombres, no animales brutos; hombres, no chiquillos.

Al fin, "somos hermanos."

Hombres de la misma naturaleza, de la misma familia, de la misma religión y "compañeros en la obediencia y compañeros en la paciencia".

¿Por qué hemos de contender por espacio, cuando hay espacio suficiente para ambos?

Abram le ofrece así suficiente participación de la tierra en que estaban.

Más aún, le da a elegir y se ofrece a quedarse con lo que le dijo:

Si te vas a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú vas a la derecha, yo iré a la izquierda.

Abram tenía toda la razón del mundo para él escoger primero, cede de su derecho.

Por paz se cede.

Lot hizo su elección.

Vio toda la llanura del Jordán donde se asentaba Sodoma y "que toda ella era de riego".

Una buena residencia y en un suelo tan fértil crecería y se haría rico, era su aspiración.

En lo que él escogió, él y los suyos son llevados cautivos.

Dios prendió fuego en la ciudad encima de su cabeza y le forzó a huir por su vida a la montaña, cuando él había escogido la llanura en busca de la riqueza y el placer.

Una elección carnal es una elección pecaminosa y raras veces tiene éxito.

Lot fue poniendo sus tiendas hasta que llegó a Sodoma.

Cuando se termina la contienda, Dios renueva y ratifica la promesa, cuando Lot ya no está.

Después de la humilde decisión de Abram de dejar ir a Lot y su corazón estaba entristecido, entonces fue cuando vino Dios a él con estas palabras (Vs, 14) tan bondadosas y consoladoras: "Alza ahora tus ojos" y todo lo que sus ojos estaban viendo sería para Abram.

Lot parecía tener el paraíso (huerto de Jehová) (V.10), tener mejor tierra, pero Abram tenía mejor título, "tenía la promesa."

Dos seguridades Dios le da: una buena tierra y una grande descendencia para disfrutar de ella.

Una tierra famosa por encima de todas porque iba a ser la Tierra Santa y la tierra de Emanuel.

Le asegura esta tierra para él y para su descendencia por siempre.

Dios mismo provee la herencia de los herederos.

Abram removió su tienda cuando Dios le confirma la promesa, en sumisión a la voluntad de Dios, acomodándose a la condición de peregrino.

Segundo: edificó allí altar a Jehová en señal de gratitud a Dios.

Abram demostró que "amaba" a Lot y pudo ser el patriarca de Israel. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz