Melquisedec, rey y sacerdote de Salem (En hebreo paz). Es el lugar cuidado por Dios. Es ahí donde David establece su reino, la capital. A partir de entonces adquirió una relevancia que no pudo ser destruida por ningún invasor de la tierra. Era muy antigua y había pertenecido a diferentes y olvidadas comunidades antes de David. Su nombre nunca fue Palestina.
Al regresar Abram a su casa, salió el rey de Sodoma.
Recibió a Abram, el rey de Sodoma.
Era la forma del diablo querer tentar a Abram, después de una gran victoria.
Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo intervino con pan y vino para fortalecer a Abram.
Esta primera mención del pan y vino sin pensar en los símbolos de la pasión de nuestro Salvador.
Cuando consideramos el precio que pagó para redimirnos del pecado, somos fortalecidos para resistir toda tentación del pecado.
Era como ese alimento que se ingiere para recuperar la energía y a satisfacer momentáneamente el apetito, fue lo que Abram necesitaba para el camino.
Era para Abram y sus soldados y como felicitación por su victoria.
Esto lo hizo en cuanto a rey.
(V. 19) En su calidad de sacerdote del Dios Altísimo bendijo a Abram, lo que podemos entender que sería para Abram un refugio (suavizar toda aquella guerra de salvar a Lot) mayor que el pan y el vino.
Bendijo a Abram de parte de Dios: ¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra!
Era el Dueño, el Justo Dueño y Soberano Señor de todas las criaturas, por ser el Creador y Hacedor de todas ellas.
Bendijo a Dios de parte de Abram: "y bendito sea el Dios Altísimo."
Que entregó tus enemigos en tu mano.
Y le dio Abram los diezmos de todo.
Melquisedec "bendijo" a Abram y Abram le dio el diezmo de todas las riquezas tomadas.
Jesús, nuestro gran Melquisedec, se merece nuestro homenaje y que todos y cada uno le reconozcamos como nuestro Rey y Sacerdote; y no solo el diezmo de todo, sino todo lo que poseemos debemos ponerlo a sus pies y ofrecerlo.
Como ofrenda prometida y dedicada al Dios Altísimo y por ello, puesta en manos de Melquisedec, su sacerdote.
Cuando entendemos que de Dios recibimos algún señalado favor, está muy en su punto que expresemos nuestra gratitud con algún acto de darle a Dios que es el Mayor.
En lo que Dios nos ha prosperado es una conveniente porción para ponerla aparte para el honor de Dios.
(V.21) El rey de Sodoma dijo: "Dame las personas y toma para ti los bienes".
Es la voz del diablo; era decir: ocúpate con los juegos de polvo mientras la gente en derredor perece.
Fíjate la propuesta del diablo te ha sido más fácil escoger: vives más ocupado con los juguetes de polvo mientras los tuyos perecen.
(Hebreo) Dame el alma y toma para ti la sustancia. (componente principal de los cuerpos, lo más importante parte esencial).
Aquí le ruega finalmente que le conceda los personas, mientras ofrece libremente a Abram los bienes.
Abram, no era igual que él, ni que el mundo entero.
Abram rechazó tal petición.
No solo le entregó las personas, sino que le devuelve todos los bienes también.
No quiere quedarse ni desde un hilo hasta la correa del calzado.
He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra que, desde un hilo hasta una correa del calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo… para que no digas: Yo enriquecí a Abram.
Pactó con Dios, porque Dios había pactado con Abram.
Sería un vituperio (oprobio, insulto): a la promesa y al pacto de Dios; a la piedad y caridad de Abram.
Cuidado de no hacer nada que parezca ruin y mercenario, o que huela a avaricia y egoísmo. ¡Cuidado!
Que haces todo a cambio de dinero.
Cuidado con tus actos, dicen lo que hay adentro.
En el negocio del entretenimiento se dice que nunca debes trabajar con niños, ¿alguna razón? Se distraen fácilmente.
Yo no vivo con entretenimientos.
Satanás tiene guerra conmigo, el enemigo me odia.
Soy soldado y tengo que guerrear contra él.
Así es mi guerra, no se confundan.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios Altísimo
Génesis 14:17-24
“He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo”
Después de la victoria, dos reyes salieron a recibir a Abram: Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo, con pan, vino y bendición, y el rey de Sodoma, con una oferta que era la voz del diablo. Abram le dio el diezmo al primero y no aceptó nada del segundo. Estos son los puntos para la semana.
- Después de una gran victoria salió el rey de Sodoma a recibir a Abram: era la forma del diablo de tentarlo. Pero Melquisedec intervino con pan y vino para fortalecerlo.
- Aquel pan y vino nos hacen pensar en la pasión de nuestro Salvador. Cuando consideramos el precio que pagó para redimirnos, somos fortalecidos para resistir toda tentación del pecado.
- Como sacerdote, Melquisedec bendijo a Abram de parte del Dios Altísimo, dueño y Señor de todo por ser su Creador, y bendijo a Dios de parte de Abram por entregar a sus enemigos en su mano.
- Abram le dio los diezmos de todo. Jesús, nuestro gran Melquisedec, merece que le reconozcamos como Rey y Sacerdote, y que pongamos a sus pies no solo el diezmo, sino todo lo que poseemos.
- El rey de Sodoma dijo: dame las personas y toma para ti los bienes. Es la voz del diablo: ocúpate con los juguetes de polvo mientras los tuyos perecen.
- Abram no quiso ni un hilo ni una correa de calzado, para que nadie dijera que otro lo había enriquecido. Cuidado con lo que huela a avaricia y egoísmo: tus actos dicen lo que hay adentro.
- Satanás tiene guerra con el creyente, y no se puede vivir de entretenimientos. Somos soldados y tenemos que guerrear contra él; así es nuestra guerra, no nos confundamos.
Esta semana, por un favor concreto que Dios te haya hecho, exprésale tu gratitud con un acto de dar: aparta primero su porción, antes de gastar en lo demás.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Ni un Hilo del Rey
Génesis 14:17-24
Para leer en voz alta con los niños
“He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Abram le prometió a Dios que no se iba a quedar con nada del rey malo, ni siquiera un hilito. Después de ganar una batalla, un sacerdote de Dios le trajo pan y vino, y otro rey muy malo le ofreció riquezas.
- Abram venía de salvar a su sobrino Lot en una guerra. Cuando volvía, Melquisedec, rey y sacerdote del Dios Altísimo, le trajo pan y vino para darle fuerzas.
- Melquisedec bendijo a Abram y le dio gracias a Dios por la victoria. Dios es el Altísimo: Él hizo el cielo y la tierra, y todo es suyo.
- Abram le dio a Dios la décima parte de todo lo que había ganado. Cuando Dios te bendice, dale gracias devolviéndole una parte para Él.
- Pero el rey de Sodoma le dijo: «Dame las personas y quédate con las cosas». Así engaña el diablo: te ofrece juguetes para que te olvides de la gente.
- Abram no aceptó ni un hilo ni una correa de sandalia. No quería que nadie dijera que un rey malo lo había hecho rico. Lo que haces muestra lo que tienes adentro.
- El diablo no juega: quiere apartarte de Dios. Por eso no vivas solo para el entretenimiento; tú eres un soldado de Dios.
¿Qué cosa te distrae más de Dios durante la semana?
Esta semana, antes de jugar o ver pantalla, lee un versículo y ora un ratito.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
